Conociéndote

2217 Words
Las 4 de la mañana y aun no puedo dormir, con estas ojeras de seguro rechazan mi entrevista. He contado ovejas, me he relajado, tomé una ducha por segunda vez y nada. Decido ir por un café, mientras lo hago por enésima vez reviso los papeles que debo llevar, vuelvo a mi cuarto y dejo el café en el velador voy hasta mi renovado closet y comienzo a ver que ponerme en unas horas. Después de revisar todo no sé qué hacer asique me voy a acostar para ver si logro dormir. A las 5:30 de la mañana ya estoy tomando una ducha, seco mi cabello y me maquillo con lo poco que se solo una base incolora, sombra, delineador, rímel y un poco de rubor. Elijo un conjunto de lencería rojo de encaje y busco entre todo un vestido porque según Andrea es mejor un vestido en donde puedan ver mis largas piernas según ella eso me ayudará con la entrevista. Me gustó uno rojo ceñido al cuerpo con corte en V que llega una mano arriba de la rodilla además combina con mi traje y unos tacones negros de charol con una blazer n***o, al mirarme en el espejo veo que mis labios están muy secos y decido ponerme un labial rojo cereza y un poco de brillo. Me tomo un desayuno liviano y salgo de casa a las 7 para poder estar a tiempo en la empresa, al subir a mi auto lo primero que pongo es mi grupo favorito ha-ash y me voy. Mis ojos no paran de mirar mi entorno, todo en tonos grises, blancos, plateados. Es impresionante ver una empresa tan grande como esta, realmente soy afortunada. Me presento al enorme guardia vestido de n***o completamente y el me da una tarjeta de visitante para poder pasar, hombre más serio no había visto jamás, me acerco a la recepcionista colorina para que me pueda orientar — Hola, Buenos días soy Isidora vengo de la universidad  —  Espero un momento largo a que levante la mirada, me observa y me sonríe levemente. — Hola, Soy Caroline la recepcionista, disculpa por hacerte esperar pero como ves aquí hay mucho movimiento. —  Dice a modo de disculpa, Y claro que comprendo, hay demasiada gente. — No hay problema, estaba citada a las 8 con el señor Rychmond. Soy la nueva Practicante — Oh genial, que bueno que llegas antes el señor Rychmond ya está acá.—  Abro los ojos asustada.  —  tranquila tu cita es a las 8, por lo regular él llega de los primeros. Memorizo que siempre debo llegar antes que él, para dar una buena impresión. —  ya avise a su secretaria, puedes subir último piso, toma el ascensor. -— Gracias. Nos vemos. — Que te vaya bien y suerte. Y ese " suerte" me da miedo, que está queriendo decir, no será nada fácil. Ya en el ascensor estoy sudando, cada poro de mi piel, mis nudillos están blancos de tanto apretar la carpeta, los tacones me están matando pero debo acostumbrarme. Diviso a la secretaria de pelo tan oscuro como un azabache, camino a paso firme aunque por dentro esta hecha un lio y hago lo mismo que hice abajo — Hola soy is… — Ya lo sé, la practicante. — dice interrumpiéndome — y me mira de pies a cabeza. — sí, la practicante, y me llamo Isidora  —  recalcando mi nombre idiota, no nos llevaremos nada bien. Me mira con ojos de odio, toma el teléfono y avisa a quien supongo debe ser el Sr. Rychmond y sonríe, luego cuelga. Me mira con desprecio  — debes esperar, está ocupado  —  Se para y camina por el pasillo contoneando sus caderas, se arregla su cabello hacia un lado y entra a una oficina. No queda de otra, decido sentarme porque osino quedare sin pies. Después de unos 20 minutos sale y vuelve a sentarse, la miro para ver si debo entrar o seguir esperando pero hace como que no estoy ahí. Ya son las 8:30 y decido hablarle pero lo mínimo posible y para enfurecerla más le digo — "señora" tenía cita a las 8 y ya ha pasado media hora. — Me mira roja de odio — Para ti soy señorita y la boca te queda donde mismo. — Si seguro  — pienso para mis adentros, por la manera que salió de esa oficina se nota que estaba haciendo algo mas que solo hablar  —  ¿en cuánto tiempo me atienden? — Mira practicante, vete acostumbrando, aquí las cosas son así, yo soy la secretaria número uno la principal asique me respetas, y el jefe decide a qué hora te atiende. Te toca esperar. — Pues mira " señorita" yo no vengo a ser una simple secretaria, soy mucho más que eso, asique tranquila que tú puesto nadie te lo quitara. Ahora por favor cumple con tu deber y llama para ver si me recibirá.  — Con todo el odio del mundo me mira, Sus mejillas rojas de furia, toma el teléfono y habla con el señor Alexander. — Puedes pasar. — Gracias, ¿Cuál es tu nombre? —  Le digo para que se enoje aún más Me mira y dice con disgusto —  Marianela. Pasillo a la derecha, única puerta al final. —   Okey, gracias Me doy cuenta que la puerta donde entró ella no es la del jefe, por un momento pensé que se revolcaban juntos. Toco a la puerta, Tomo el pomo y giro, es una puerta pesada, cierro y me doy la vuelta. Una oficina toda blanca esta ante mis ojos con unos tonos plateados, una mesa gigante color caoba, sillones blancos, unos cuantos cuadros en tonos grises, una ¿chimenea? Lo que es tener un imperio, rio para mis adentros, y dos puertas. Una gran silla negra detrás del escritorio que esta girada hacia la ventana. Me acerco con paso firme y hablo — Buenos días señor Rychmond, soy Isidora usted me citó el día de hoy para una entrevista y conocer la empresa. —  espero y no responde nadie, de repente detrás de mí siento que alguien me mira, me giro asustada haciendo que mis  pies se enreden y alguien me sujeta cayendo conmigo encima. Siento unas manos en mi cintura y un cuerpo firme bajo el mío, arreglo mi cabello que está en mi cara y me encuentro con la mirada de mi sueño, me quedo petrificada, no muevo un musculo y el solo me mira. De donde salió, de seguro de alguna de las puertas. Disfruto del momento, siento cada músculo, sus manos grandes y firmes casi dan vuelta en mi cintura, su cabello castaño bien peinado, su olor tan varonil. —  ¿Piensa dejar de montarme señorita Ferrec? —  y su voz me cautiva, en milésimas de segundos me paro como puedo y aliso mi vestido mientras él hace lo mismo con su traje n***o, de seguro hecho a la medida. Estoy roja como un tomate, primer día y lo hecho a perder así, si no me dejan hacer la práctica aquí lo entenderé. — Lo siento, yo pensé que usted estaba ahí sentado, me asuste cuando sentí a alguien detrás de mí y tropecé con mis propios pies. En verdad lo siento, entiendo si ya no quiere recibirme y… — ¿Usted no para de hablar cierto? —Dice, mientras camina hacia su silla. —  Nadie la va a despedir, por algo la eligieron, tiene las mejores calificaciones, sus trabajos son increíbles, solo debe aprender a caminar con sus tacos  —  dice a modo de burla.  — Gilipollas. —  tome asiento. —  Con cuidado camino, arreglo mi vestido y me siento junto a mi cartera. — Bueno comencemos entonces, podría facilitarme su currículo y papeles por favor. — Se los paso y los lee detenidamente, me hace unas cuantas preguntas y me asegura que la práctica no será nada fácil y aún menos con él. — bueno señorita Ferrec, ha pasado la entrevista, ahora solo queda su paseo por la empresa. — Gracias señor Rychmond, le diré a su secretaria entonces que... — No se preocupe Isidora, yo mismo la llevo. Justamente tengo desocupada la siguiente hora. Vamos. —  Y hace el gesto con la mano para que salga. Llegamos junto a la idiota —  Marianela toca el paseo por la empresa —   Claro señor, inmediatamente voy. —  Esta parándose pero el la detiene — Voy yo. Ten los papeles listos y el contrato de la señorita para firmarlos. Me mira con cara de bruja y asiente. Me hace el gesto con su mano firme y grande de que pase delante de él, camino y llegamos al ascensor y cuando llega entramos juntos. Espero a que apriete el número pero no hace nada, solo me mira. Saca una llave de su pantalón y la pone en alguna parte del ascensor que no había visto. Comienzo a ponerme nerviosa, mi espalda suda, me saco el blazer y lo cuelgo en la cartera, pero el solo me mira, siento su mirada como me recorre completa, el aire está muy pesado aquí adentro, Levanto como puedo la vista e intento formular alguna frase. — ¿Pasa algo don Rychmond, ¿algo con el ascensor? Me mira lo que parecen ser horas y responde.  —  No señorita, solo contemplo la hermosa vista que tengo desde aquí. y mantiene su mirada en mí. Saca la llave y marca el número 1 . — comenzaremos desde abajo y así aprovechamos para que el guardia te reconozca, aunque no creo que sea fácil que olvide a alguien como usted. — Como usted diga señor. —  Y solo miro al frente, no sé qué me pasa, pero estoy sofocada solo con la presencia de este hombre, tengo las pulsaciones a mil. Cuando estamos abajo me presenta a la recepcionista a quien ya conocía, el guardia y a algunas personas más mientras pasamos por todas las plantas, siempre con su mano en mi espalda baja, me muestra mi oficina que está al lado de él, solo nos separa una puerta — Puedes decorarla como te guste, por eso está en blanco si deseas pintarla solo debes avisar y estará lista para el lunes — Gracias, de hecho me gusta blanca, Combina con todo. Después de varias horas terminamos y me despido — Gracias por todo señor. — Ha sido un placer señorita. Nos vemos el lunes a las 8. Salgo de la que será mi oficina hecha una bala y lo único que quiero es una ducha helada. Paso por el escritorio de la secretaria para pedir los papeles — Vengo por mis papeles y firmar el contrato — Claro, como no. —  Espero mientras abre la carpeta y ordena los papeles que debo firmar. — No durarás mucho aquí, nadie lo hace. El terminara echándote como a todas. —  Dice ella con su cara de arpía — pues qué pena para ti, tendrás que aguantarme porque yo no soy como todas. — Eso lo veremos practicante — claro que sí, de eso no te quepa la menor duda. Firmo lo que tengo que firmar y salgo hecha un rayo. Antes me despido de Caroline quien me dice que el lunes nos vemos para tomar un café, ella es un amor, no como la zorra de arriba. No todo podía ser bonito Mientras conduzco devuelta a casa pienso en todo lo ocurrido, en la metida de pata que hice apenas entre a la oficina. Gracias a dios no me rechazó, Aunque no fue tan malo caer encima de él, de hecho fue lo mejor. Por la tarde no dejo de pensar en él, mientras me ducho aun siento su cuerpo cerca del mío, su olor quedo impregnado en mí. - 15:30 Te necesito 15:34 que tal todo Isi, ¿don gilipollas cómo es? 15:35 casi meto la pata, caí encima de él. Ni te imaginas como estaba. Tropecé conmigo misma 15:36 de seguro estaba feliz de tener tus tetas encima, jajajajaja 15:37 idiota, no te burles de mi, pero me fue bien. Menos mal me aceptó, no será nada fácil trabajar ahí, pero me gusta lo que hago. 15:39 eres la mejor, ánimo. Y el ¿Cómo es en vivo y en directo? 15:40 si te contará... Es un hombre muy alto con suerte le llego al hombro y con tacos, tuve la suerte de tocarlo su pecho y parece de acero, unas manos grandes y fuertes 15:41 alguien quedo loca 15:42 pesada, en el ascensor estuvo un buen rato mirándome, me dijo que estaba disfrutando la vista. Te dije que los vestidos eran muy escandalosos. 15:43 hay Isi, Aprovecha, pasa un buen rato, ¿Quién sabe?... Capaz que hasta lo hagas con el, mas aun con ese bombón. 15:44 cállate, es mi jefe. a todos te los quieres tirar. 15:45 ¿y quién no? 15:46 hay una estúpida en la empresa que ya me hizo la guerra. Pero esta vez no me quede callada, la puse en su lugar a la muy puta. 15:47 bien Isi, no dejes que nadie te pase a llevar. tqm 15:48 adiós. Igual yo. Besos. El resto de tarde aproveche de dormir y descansar. Y por segunda vez soñé con el, su cuerpo cerca mío y esos labios perfectos.
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