Por fin Es viernes!!! Y mi cuerpo lo sabe!, he estado toda la semana teniendo que aguantar a la estúpida zorra de la secretaria, cada vez que le pedía algo no lo hacia, o simplemente me lo entregaba tarde, y a mi Queridísimo jefe (nótese el sarcasmo), ha estado toda la semana con un genio de mierda, sus portazos, sus gritos que a todo esto ya estoy acostumbrada, los primeros días llegaba a dar un saltito, ahora ya no me provoca nada excepto las ganas de mandarle una bofetada que ojala le de vuelta la cara, estoy a poco de hacerlo.
Me pide una cosa y cuando la término quiere que cambie algo, anda como un completo hijo de puta porque no pude hacer un viaje relámpago ya que aun no llega el permiso desde la universidad para salir fuera del país y ciudad debido al seguro estudiantil, eso lo enfureció, desde mi oficina se escuchaban sus gritos hacia quien sea que le contestó en la universidad, y esto recién comienza.
Durante la semana siguió mirándome descaradamente, devorándome cada que pasaba por su lado, yo simplemente hice que no me daba cuenta, aunque por dentro estoy que muero por estar cerca de el nuevamente.
Ayer quede de juntarme con George para salir esta noche junto a Caroline y Andrea iremos a despejarnos un rato y botar el estrés de la semana
Mientras arreglo mi oficina, limpio la foto de mis padres y la llevo junto a mi corazón, me hacen tanta falta, le doy un beso y la dejo donde estaba, reviso mi correo entra Alexander y tras de el... George. Me pongo muy nerviosa, el viene hacia a mi
¡mierda! Porque me pasa esto
ME saluda con un gran abrazo y de beso en la mejilla, me pongo roja como un tomate.
— ¿Lista para hoy?
— Claro que si — digo nerviosa, mientras mi jefe nos estudia con la mirada, y como siempre se nota que esta muy enojado. Se aclara la garganta para que nos demos cuenta que el esta aquí Y los dos nos damos vuelta a mirarlo
—Buenos días señorita Ferrec
— Buenos días señor Rychmond
— le iba a presentar a George, jefe de Recursos humanos, pero veo que ya se conocen, y bastante bien. —
Dice enfurecido mientras no me saca la vista de encima y cuando voy a responder George lo hace
— ya nos conocíamos jefe, es una mujer estupenda — dice mientras me guiña el ojo sin que Alexander se de cuenta. Yo solo sonrío tímida, mis mejillas arden de vergüenza.
— Así me doy cuenta, tenemos una reunión en media hora, nos juntamos en recepción. George espérame allá.
Me duele el estomago de los nervios, solo miro a George en señal de aprobación para que salga, Yo puedo sola, se da media vuelta y se va no sin antes tirarme un beso camuflado.
En señal de mi nerviosismo comienzo a arreglarme mi vestido turquesa
— El vestido esta bien Isidora, — dice reprendiéndome, Levanto la mirada y el se acerca de apoco y yo retrocedo chocando con mi escritorio, ya no tengo donde ir solo me afirmo en el. Se pone en frente a mi, mis piernas están entremedio de las suyas, y acerca su cara, siento su perfume y sus labios desprenden un olor a menta, su cuerpo grande casi me cubre completa, me siento diminuta junto a el, no puedo despegar mi mirada de la suya y me habla
— ¿desde cuando se conocen señorita Ferrec? — Y yo no se que responder, su presencia hace que ni siquiera pueda emitir alguna frase, después de unos segundos vuelve a hablar, siempre sosteniendo su mirada que casi me quema — Estoy esperando una respuesta Isidora — y esta vez ya lo dice algo irritado
— Yo... Bueno. Aclaro mi garganta. El... Desde hace poco
— ¿Cuanto es poco? Sea mas clara
— Unos días, mmm... desde el sábado.
— Ahora entiendo — dice apoyando sus manos a cada lado de mi cuerpo, — las rosas me recuerdan a tus labios G, ¿era George, o me equivoco?
— Eso no es de su incumbencia señor, Es mi vida privada
— Le recuerdo señorita que esta es mi empresa, George es parte del personal y usted es MI practicante. Asique me importa.
— Nos conocimos fuera de la empresa, asique eso es parte de mi vida privada. — Digo irritada y furiosa, quien se cree para pedirme explicaciones.
— Pues SU vida privada esta irrumpiendo en esta empresa, su vida privada esta enviando flores y distrayéndola, su vida privada esta dándoles abracitos en horario de trabajo y eso no lo voy a permitir. — Mierda, tiene razón.
—No volverá a pasar señor. — Digo con toda seguridad mirando directo a sus ojos.
— Claro que no pasara de nuevo, o habrá consecuencias Srta. Ferrec. — Dice en tono autoritario y acercándose cada vez mas a mi boca.
— Como le dije, no volverá a pasar, ahora si me permite quisiera que por favor se aleje de mi, Estoy incomoda
— Que le incomoda señorita, ¿que este cerca de besar su boca? Lleva provocándome toda la semana con sus vestiditos, sus escotes, sus hermosas piernas
¡Que!
— Señor yo solo me he dedicado a hacer mi trabajo, siento mucho si lo incomode.
— ¿Acaso también fue sin querer el caer encima de mi? O solo fue casualidad.
¡Mierda! Trágame tierra.
— Fue un descuido mío señor, estaba nerviosa...
— Así como lo esta ahora Isidora, se que le gusto, lo noto cada vez que esta cerca mío, cada vez que contonea sus caderas al entrar a mi oficina
que alguien venga a salvarme, ¿Dios!...
— Que quiere señorita, probar mis labios? — Oooh si —Tocarme nuevamente? — Si por favor. —Que desea.
Que mierda, ¡es enserio? No me provoque que lo hago.
— Estoy esperando una respuesta, Isidora.
— Yo... Yo... Mierda! Yo solo quiero....
De repente soy yo quien lo toma por el cuello y lo beso, sus labios son tan suaves y fuertes a la vez, el responde a mi beso y es mucho mejor de lo que imaginé, nuestras lenguas se tocan y danzan juntas, me lame la boca, me muerde, y toda yo esta hecha una gelatina. Sus manos Comienzan a subir desde mis piernas y las acomoda en su cintura apegándome a el, me toma con fuerza desde la espalda y casi somos uno, una de sus manos se va a mi senos y los toca por encima del vestido, de apoco baja el cierre del costado para tener mas accesibilidad a ellos, mete su mano debajo del sostén y toca mis pezones sin dejar de besarme.
Es tanto el placer que siento, estoy caliente y el también, noto su m*****o duro como acero. Se separa de mi lentamente y me dice jadeando
— Necesito estar dentro tuyo Isidora, necesito sentirte — Y comienza a besar mi cuello y lóbulo de la oreja, mientras yo estoy debatiéndome que hacer, nunca pensé que mi primera vez fuera aquí en mi oficina y aun menos con el. — Aaaaah — se me escapa un gemido cuando el muerde una parte de mi cuello que provoca miles de sensaciones en mi entrepierna, sigue tocándome mientras de apoco sube mi vestido hasta la cintura y comienza a tocarme con su m*****o aun dentro del pantalón, mi cara arde del calor que siento en estos momentos, mi boca habla por si sola
— no pares — digo excitada
— No pensaba hacerlo. — Mientras dice esto, se aleja un poco para mirar mi v****a y con un dedo corre hacia un lado mi colales y se pasa la lengua por su boca saboreándose. — Estas muy mojada — y me toca con un solo dedo, esparciendo mi propia esencia y luego toca mi clítoris, de repente soy consiente que quiere meter un dedo y todo a mi lado se derrumba, comienzo a temblar de miedo y como si fuera un resorte lo empujó y salto del escritorio, el me mira sin saber que pasa
— Lo si... Lo siento.. Yo.. Yo no... No puedo hacerlo.
Como un relámpago me abrocho y arreglo lo más que puedo.
— ¿Qué pasa Isidora?
Me dice un poco preocupado e irritado. Claro quién no lo estaría si lo dejan con el m*****o duro y deseoso. Lo miro nerviosa y asustada. Me da vergüenza admitir que a mi edad aun no haya tenido relaciones sexuales. Me debato si debo decirle o no.
— Yo... Bueno yo nu.... Solo no puedo. Esto no puede pasar de nuevo. —
Y salgo hecha una bala de la oficina. Bajo a recepción y espero ahí, desde lejos George me mira y creo que ve mi cara porque se acerca rápido muy preocupado.
— Preciosa, estas bien. — Dice tocando una de mis mejillas con su dedo pulgar.
— Si, bien.
— Se porto como un idiota contigo cierto, lo siento no debería haber actuado así arriba.
Y miento...
—No te preocupes, ya estoy acostumbrada.
Las puertas del ascensor se abren y sale el, totalmente recuperado, con su cara que solo demuestra su furia. Mientras camina pasa por el lado mío y dice acercándose a mi oído
— esto aun no acaba, me debe una explicación srta.
Y comienza a caminar mientras George y yo lo seguimos.
Después de una larga reunión ya es hora de irse y lo hago lo mas rápido posible, cuando estoy saliendo el guardia me detiene
— Srta. Ferrec el señor Alexander dejo esto para usted. — y me entrega un sobre color plata, lo miro extrañada y solo le doy las gracias. Me subo a mi auto y lo leo.
Srta. Ferrec:
Cancele su cita de hoy, hay "trabajo" por hacer pendiente. Paso por usted a las 21:00 horas. No acepto una negativa por respuesta.
Sea puntual, no me gusta esperar.
Que mierda, quien se cree que es. Y que es eso de ¿trabajo pendiente?
Les mando un mensaje al grupo de w******p que tenemos con mis amigos y les digo que no podre ir porque no me siento bien. Me las pagarás Alexander... Arranco mi auto y me voy.