Charlie suspiró. —Tenemos que hacer algo. Se está acercando demasiado a casa—. —Lo sé—, gruñí, sacudiendo la cabeza. —Sólo necesito apalancamiento... de todos modos, ¿cómo se están adaptando los viajeros ? Deben partir el domingo—. El asintió. —Sí, todo listo para partir. Sólo tienes que firmar los papeles para que pueda enviarlos a sus parientes antes de que se vayan. Y firmar el de tu cuñado, ¿no?— Puse los ojos en blanco ante su risa pero asentí con la cabeza. —Los haré una vez que tome café—. Él se rió entre dientes, el estado de ánimo se aligeró lentamente. —Tú y tu maldito café.— Le sonreí y encendí mi computadora. —¿Qué ha estado haciendo Pollux?— Él frunció el ceño. —¿La sangre de licántropo?— Asentí y esperé tentativamente a que me respondiera. —Se mantiene reservado princ

