Marinette Caminamos por los amplios pasillos reales con la atención puesta por cada paso que dábamos. Todo era desconocido para mí y sino fuera por Nathaniel estaría más perdida que una aguja en un pajar. Cuando venía a palacio, lo único que recorría era el salón del trono y los aposentos de la familia real. Y en aquellos momentos estábamos atravesando los lugares más tétricos de todo el castillo: Las zonas de servicios, cobertizos, salas de armas, las cocinas de los empleados, y algunas que no supe muy bien cual podía ser su función. Solía venir al palacio en numerosas ocasiones, creía conocerlo cuando visitaba a Chloe, pero ahora me doy cuenta de que no conocía ni la mitad. Nathaniel y yo caminábamos en silencio, sin decir ninguna palabra. Preferíamos estar callados para no le

