Chat Noir Estaba cabreado con Lila, conmigo mismo y con el mundo en general. Aún me costaba creer que hubiese tenido el mejor sexo de mi vida pensando en Marinette. Reconozco que al principio el asunto me daba igual e incluso llegué a pensar que de alguna forma lo que comenzaba a sentir por ella era odio disfrazado del deseo. Pero conforme iba avanzando la cosa, me daba cuenta de que todo era más grave de lo que imaginaba. No tenía ni puta idea de que me estaba pasando pero no dejaba de pensar en ella, no podía quitármela de la cabeza y últimamente tenía unas terribles ganas de agarrarla y besarla hasta dejarla sin respiración. Suspiré exasperado. Esta puta mierda me había jodido todo. Todo sería más fácil si me la hubiese follado desde un principio y se la hubiese entregado a su padr

