Capítulo 3

2217 Words
¿Cómo que prometido? Esto tiene que ser una locura, ¡ni siquiera lo conozco! Sí, es sexy, tengo que admitir que esos ojos azules, esa piel bronceada, rasgos masculinos y el obvio cuerpo trabajado (demasiado notorio para mí bajo ese traje evidentemente costoso) lo hacen terriblemente atractivo, pero eso no quita que sigue siendo un desconocido. El nombre no me suena, para nada, tampoco su rostro, mas por cómo me habla y dice las cosas, parece estar totalmente seguro de lo que dice.  He perdido la memoria, sin embargo, no soy estúpida, ¿por qué alguien como él querría estar con alguien como yo? No soy fea, aunque no sé cómo me veo actualmente, nadie está precisamente agraciado cuando ha salido de cirugía y menos cuando ha pasado quién sabe cuántos días inconsciente en una cama de hospital, no pueden culparme por no estar "arreglada".  Como sea, él puede estar diciendo la verdad de igual manera que puede estar mintiendo, y yo ahora mismo no tengo ninguna manera de comprobarlo, no es como si pudiera preguntarle a alguien... Y entonces viene a mí: ¡Mi madre! ¡Mi hermano! Ellos sabrán la verdad y me dirán si soy una futura novia o si él solo intenta engañarme... Por la razón que sea.  -Francesca, te aseguro que es la verdad. Nos casaremos en un mes, incluso habías ido a ver tu vestido de novia cuando pasó todo. Un fogonazo, como si un recuerdo intentase volver a mi cabeza, aparece por un instante y desaparece, produciendo una puntada de dolor que me hace soltar un quejido involuntario, el cual parece alertar a Massimo, el cual presiona mi mano con suavidad como si intentara darme ánimos. Eso se siente familiar, aunque no comprendo por qué. ¿Me estará diciendo la verdad? -Tranquila, no fuerces, respira profundo, pasará pronto.  Hago lo que me dice y vuelvo a pensar en qué hacer ahora; necesito a mi familia, ellos podrán ayudarme.  -Necesito a mi madre, a mi hermano. -Lo sé, Leo vendrá pronto, nos estábamos relevando entre los tres para que siempre estuvieras acompañada por si despertabas. Relevé a Roberta, Leonardo se supone que debe venir a tomar mi lugar pronto.  -Llámalos, por favor, necesito verlos, quiero que estén aquí.  -Muy bien, lo haré, no te preocupes.  -Ahora.  Una risita escapa de él ante mi demanda, lo cual me hace mirarlo con una ceja alzada. -¿Qué? -Ni estando con amnesia dejas de ser una pequeña dictadora.  -¿Debería ofenderme? -En absoluto, me encanta cuando te pones en modo mandona, me resulta sexy.  Su sonrisa y mordedura de labio al decir eso me causa un extraño picor en el cuerpo, aunque agradable, pues esa boca grita pecado. Maldita sea, debo estar más afectada por la herida de lo que creía, los daños por la bala deben de estar haciéndome cosas raras en el cerebro. Luego de dejar un nuevo beso en mis nudillos, Massimo se pone de pie y toma su teléfono, marcando algo para luego llevarlo a su oído y esperar. Pasan pocos segundos hasta que lo veo sonreír y saludar a alguien.  -Sí, ella despertó... Sí, no hace mucho... Tiene amnesia selectiva, parcial o como se diga, al parecer... No, no me recuerda, ni nada de lo que tiene que ver con nosotros... Al decir eso, su sonrisa desaparece y muestra más pesar que otra cosa, ¿tan malo es que no lo recuerde? ¿Tan allegados éramos que casi parece deprimido ante mi olvido? Bueno, si considero que se supone que íbamos a casarnos, supongo que la respuesta es sí... El problema es que no siento nada por él. Nada surge al verlo, más que algún cosquilleo ocasional quizás, y no puedo negar que es atractivo, incluso parece amable y devoto... ¿Debería darle una oportunidad?  -¿Vendrás antes?... Bien, se lo diré... ¿Vendrá contigo?... Ok, aquí esperamos.  Corta la llamada y vuelve su atención a mí; su sonrisa anterior ya no está, lo cual es una lástima pues, como dije, me gusta verla, no obstante, no es como si pudiera pedirle que volviera a mostrarla. El hombre está mal porque su supuesta prometida no lo recuerda luego de quién sabe cuánto tiempo juntos, ¿habremos estado en pareja por mucho o poco tiempo?  El ojiazul se acerca a la cama nuevamente y vuelve a sentarse, ésta vez sin tocarme, ¿cómo debería sentirme?  -Tu hermano vendrá ahora, llegará en unos minutos. Se supone que debía estar aquí en poco más de una hora, pensó que le daría tiempo de comer, es más de medio día y estuvo trabajando hasta hace poco, no obstante, con mi llamada tuvo que cambiar sus planes. Esperará a que le preparen el pedido para llevar y vendrá hacia aquí.  -Está bien, ¿y mi madre? -Ella está trabajando también, tu hermano le avisará y vendrá en cuanto pueda. El estar ambos ocupados fue el motivo por el que yo tomé éste turno, me saqué el trabajo durante la noche y la tarde anterior, ser el jefe tiene sus ventajas.  -¿El jefe? -Tú y yo tenemos una empresa, la fundamos de la nada y ahora es mundialmente reconocida.  -¿Es chiste?  -¿Por qué lo sería? -¿Cuánto tiempo se supone que llevamos juntos? -Bueno, si quieres saber, con éste son diez años, formalizamos como pareja cuando estábamos en el último año de escuela.  No sé cómo responder a eso, me ha dejado totalmente anonadada; ¿diez años? ¿Es en serio? Y una empresa juntos... Es demasiado para procesar... ¿Será que tengo una cuenta bancaria de varias cifras?  ¿Qué diablos hago yo pensando en eso? Y ahora que lo considero, ¿será que quiere algo de mí que tiene que ver con la empresa y por eso me insiste? ¿Seremos solo socios y él busca más? Las preguntas se aglomeran en mi cabeza con esta nueva información, no obstante, no es momento, ya tendré tiempo para considerar todo con más calma. Mi hermano estoy segura de que podrá rellenar alguna de las miles de lagunas que plagan mi cerebro actualmente. Ojalá venga pronto, realmente necesito hablar con él, sé que nuestra charla me será de mucha ayuda. Por ahora, centrémonos en lo que pueda decirme el hombre frente a mí. -Suponiendo que todo lo que dices es verdad... -Lo es. -Suponiendo que sí, ¿qué pasa ahora con la empresa?  -Me estoy haciendo cargo; por lo general tendría tu ayuda (que a veces es una verdadera bendición), pero como estamos al día con el papeleo del trabajo, y tenemos buenos empleados cuidadosamente seleccionados, estoy pudiendo mantener todo bajo control por el momento. Ruego a Dios que consiga mantener todo así hasta que puedas recuperarte.  -Me necesitas... -No voy a negarlo, eres excelente con los números, pero no quiero que preocupes a tu cabecita con esas cosas por ahora, solo concéntrate en recuperarte. Todo lo demás puede esperar, tú eres la que importa.  Sus palabras extrañamente me reconfortan un poco, ver que me pone por encima de sus necesidades, me hace ver que, mínimamente, le importo más que el trabajo, que me prioriza, y eso me hace darle un punto más a su favor.  Puedo notar un ligero temblor en su mano, como si tuviera el impulso de estirarla nuevamente hacia mí y tocarme, mas en su lugar se queda quieto y mantiene su distancia, como si intentara darme mi espacio. ¿Realmente quiero que haga eso? No tengo tiempo de analizarlo a fondo, pues antes de que pueda decir algo más, la puerta suena y se abre, mostrando el bronceado rostro tan familiar para mí de mi mellizo. Su sonrisa prácticamente brilla al cruzar su mirada conmigo y, dejando la bolsa que trae consigo sobre una silla a un costado, se acerca rápido hacia mí y me abraza, teniendo cuidado de no presionar mi cabeza en la zona herida.  -Rubia hueca, estaba tan preocupado, me alegra el que estés bien. Siempre supe que dormías como morsa, pero esto ya fue demasiado. Cinco días son muchos, intento fallido de bella durmiente. No puedo evitar reírme ante su broma y abrazarlo aún más fuerte, sintiendo el calor familiar de la persona con la que compartí el útero por alrededor de nueve meses. Se dice que, quienes experimentan nuestra misma condición de compartir ese tiempo, tienen una relación mucho más estrecha que la de los hermanos de edades distintas. No sé si es verdad, sin embargo, eso dicen.  Como sea, me hace feliz el tenerlo conmigo ahora, el que me abrace y poder sentir el perfume tan familiar para mí de su colonia... Es como sentirse en casa. Cuando finalmente me suelta, toma mi mano entre las suyas al tiempo en que, al igual que Massimo, toma asiento junto a mi cama.  -Estoy tan feliz de verte despierta, casi muero cuando me enteré de lo que te había pasado. Sentí que se me salía el alma del pecho. -Y supongo que no lo demostraste y que, en su lugar, permaneciste estoico y sereno como si no pasara nada, manteniendo la calma frente a la adversidad y teniendo que aguantar a mamá y su dramatismo. -Cómo se nota que eres mi hermana. -Te conozco demasiado bien para tu suerte.  Su risa suena y no puedo evitar unir mis dedos a los suyos, entrelazarlos como si de un nudo de salvamento se tratara. Él es mi soporte... -La verdad es que me sorprende que recuerdes tantas cosas, Massimo dice que tienes amnesia selectiva.  -Sí, y no sé qué creer, porque te recuerdo a ti, a mamá y muchas otras cosas que tienen que ver con mi vida, no obstante... -¿No a él? -No, en absoluto. Es como si nunca lo hubiera visto, como si jamás lo hubiera cruzado. Me dice cosas con tanta seguridad que, aunque no puedo acordarme de nada, casi podría creerle con los ojos cerrados.  -Pues deberías. ¿Lo dice en serio? ¿Entonces todo lo que me dijo el ojiazul es verdad? ¿Puede ser que realmente esté comprometida y me esté por casar con ese sexy hombre del cual no recuerdo nada? No alcanzo a responder: justo cuando estoy por decir algo, un teléfono vibra con fuerza y veo a Massimo sacar el suyo y hacer una seña con el dedo de que le demos un momento. -D'Nosso... ¿Sí? ¿Cuándo?... ¿Pero no se supone que estaban encargándose de... Entiendo, bien, voy ahora. Estaré ahí en unos minutos. Corta la llamada con un gesto molesto en su rostro y se vuelve hacia nosotros mientras guarda su teléfono. -Lo lamento, Leo, tengo que irme. Luigi me dijo que hubo un problema y que me necesita. Es realmente importante, de lo contrario no me llamaría sabiendo que estoy aquí.  -Tranquilo, no hay problema. Ve, yo me quedo. -Gracias. Antes de irse, se acerca a mí y, tomando mi mano con suavidad, deja un beso la punta de mis dedos, lo que me sorprende y desconcierta al mismo tiempo. -Lo siento amore, debo irme, sin embargo, volveré en cuanto pueda. No me permite responder, quizás tema lo que pueda llegar a decirle, por lo que simplemente sonríe débilmente por última vez y desaparece por la puerta del cuarto, dejándonos solos a mi mellizo y a mí.  -Debe ser algo realmente muy grave o importante. Creí que necesitaríamos hacer palanca para separarlo de ti.  -¿Todo lo que él dijo entonces es verdad?  -¿A qué te refieres? -Bueno, no quiso decirlo al principio, creo que pensó que sería mucho para asimilar para mí de una, después de todo acababa de despertar y descubrir que intentaron robarme y me dispararon en la cabeza. -Sí, quizás sería una bomba muy pesada para que caiga de esa manera y tan pronto después de algo como lo que pasaste. -Puede ser, mas de todas formas, terminó teniendo que decirme la verdad.  -¿Y esa cuál fue? ¿Qué te dijo? -Pues, como principio, que es mi prometido. Me dijo que nos casaremos dentro de un mes, que estamos juntos hace prácticamente una década, que tenemos una empresa juntos... Me dijo mucho y no sé qué creer.  -¿Y por qué no le crees? ¿Qué te impide confiar en su palabra? -La verdad es que no lo recuerdo, para nada. Su cara no me suena, nada de lo que me dice me parece familiar... Nada en absoluto, y eso me pone nerviosa. Estoy amnésica, cualquiera podría aprovecharse.  -¿Y no consideraste que, si fuera alguien desconocido o peligroso para ti, no lo habríamos dejado solo contigo mientras estabas inconsciente?  -No, la verdad es que no lo pensé, no realmente. Creo que la preocupación por todo lo demás mantuvo mi mente lejos de esa lógica... -Tranquila, es normal, no te martirices. Recién estás recuperándote, no te exijas, todo a su tiempo.  -Tienes razón, lo siento, no obstante, necesito saber, ¿todo lo que dijo es real? ¿Es mi prometido? Leo me mira con una sonrisa tranquila, casi con ternura, como si mi pregunta le pera hecha por un niño, con inocencia. La respuesta que obtengo me deja aún más confundida de lo que ya estaba. -No, no es verdad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD