Hace como una hora que desperté, con el peor dolor de espalda del mundo. ¡Maldito colchón de hotel! Quisiera estar en mi casa, en mi cama y con un buen desayuno, no está basura. Miro de mala gana el lato que contiene solo tostadas y mermelada, al parecer en este hotel no hacen wafles, ni nada decente. ¡Odio estar aquí! Leonard duerme plácidamente, como un bebe, se ve tan tierno que seria una lastima que algo lo despertara. En fin, lanzo una almohada sin una pisca de delicadeza sobre su cara, haciendo que se despierte con un susto. -¡Maldita sea! – gruñe. Me hago la ofendida, pero estoy que estallo de risa. -Buenos días – saludo de buen humor. -¿Por qué hiciste eso? ¿Estas loca? – pregunta molesto. -¿Cómo puedes dormir esa cama? ¿No te da dolor de espalda? – le respondo con otra pregu

