Llego a la oficina sobre las ocho de la mañana con deseos de no encontrarme con mucha gente mientras cruzo el edificio. Al llegar, veo que César y Sue junto con Daniela me esperan frente a la oficina, no sé cómo piensan que abordarme entre todos así me es útil de algún modo. Me pongo en modo alerta de inmediato y me paro frente a la oficina, saco mis llaves con naturalidad y abro. —¡Buenos días Miranda! —dice César con tono firme y mirada adusta. —¡Buenos días! —contesto entre dientes. —Necesito que hablemos —dice con formalidad, impropia de él. —No voy a hablar con los tres como si fuera una intervención. No quiero escándalos. —Bien, hablaré contigo. Quiero y necesito hacerlo —se apresura a decir César. Afirmo con un gesto y termino de entrar a la oficina, él me sigue, veo que toma

