Tres días después... Es viernes por la tarde y espero a Oliver para ir al aeropuerto. No puedo creer aún que lo haya invitado, que él haya aceptado y que estemos a horas de tomar un vuelo, juntos a una isla del caribe. Durante la semana nada fue raro, no nos cruzábamos palabras delante de la gente pero no dejábamos de cotillear por mensajes. Solo hablamos por mensajería, así que incluso así consultamos las prendas que llevamos y todo lo del viaje. Veo su auto aparcar frente a mi edificio, maneja su hermano, se baja y me ayuda con las maletas mientras las coloca en el maletero, aprovecho de mirar a su hermano es un chico simpático. —Miranda, él es Simón, mi hermanito. —Hola Miranda, tú eres la que secuestró su teléfono ¿Cierto? —pregunta sonriendo en mi dirección. —Sí, hablamos por te

