Henry trató de ocultar su molestia con una sonrisa arrogante; estaba tan extasiado que incluso la presencia de Michael y su absurdo comentario no le quitó el buen humor de encima. —¿Y usted es? —pronunció Henry alzando levemente la ceja y, por supuesto, mirando a Michael de forma altiva. —Michael Sallow —respondió él, mirando a Henry de arriba abajo como si no fuera nada más que lo que había pronunciado momentos antes: una rata. Y lo cierto era que yo también lo pensaba. —¿Otro Sallow? —pronunció Henry bastante desconcertado—. ¿Cómo es que no te conozco? —¿Acaso eso importa? —respondió Michael con obvia falta de respeto y cortesía. Claro que en ese momento realmente no me molestó ni me incomodó, porque yo también pensaba lo mismo que él. —Si lo único que ha venido a hacer es insultarm

