- Ni siquiera te voy a responder – dijo él – y vos deja de reírte – regañó a su primo menor, que no le hizo el menor caso.
- Mamá tiene razón – dijo el chico cuando pudo dejar de reír – tu sexualidad nunca nos pareció muy definida, es decir que hombre heterosexual rechaza a modelos por mi hermana, no tiene sentido – Valentín blanqueó los ojos – ahora todo se aclaró.
- ¿Que se aclaró? – Emilia ingresó a la habitación con Candela.
- Que tu papá es gay – dijo Felipe y ambas niñas lo miraron sorprendidas.
- No soy gay – dijo harto – no soy gay, nunca lo fui ni pienso serlo.
- Como sea – dijo Emilia que no consideraba eso algo importante – Candela te trajo algo – le dijo y se acercó a la cama con su hermana en brazos que le entregó un paquete – lo hizo en el colegio para que te mejores.
- Gracias mi amor – dijo el emocionado y miró el dibujo dentro del sobre, la imagen era de un caballo n***o pisoteando a un hombre con sus características salpicando sangre por todos lados, las observó serio y ellas sonreían con picardía.
- Tu video es el más visto de YouTube – le dijo Emilia.
- ¿Qué video? – preguntó él.
- El de la caída – respondió Emilia – es increíble – dijo divertida mientras Candela asentía sonriendo.
- Que bueno que mi casi muerte las haya entretenido – dijo sentido.
- Por lo menos servís para algo ¿no? – le dijo con burla y salieron.
- Son divinas – habló con ironía – no sé a quién salieron tan malvadas – Cinthya y Felipe se miraron y luego lo miraron a él – yo no era así.
- Eras peor Valentín – dijo su tía – había niños que escuchaban tu nombre y se hacían encima, algunos tenían pesadillas con vos – él sonrió recordando como disfrutaba atormentar a todos, de algunas cosas no se sentía orgulloso, era consiente que había sido muy cruel en ocasiones con quien no lo merecía, pero eran los menos.
- La bella durmiente ya despertó – Enzo ingresó a la habitación sonriendo - ¿Cómo estas mi amor? – le preguntó con falso cariño.
- Me volvés a decir mi amor y te mato – le dijo serio, el hombre rió.
- ¿Me vas a golpear con tu muleta? – Se burló – es broma, que poco sentido del humor que tenés – le recriminó y se dirigió a su pierna, la tocó y Valentín gimió de dolor - ¿duele? – le preguntó con malicia, Cinthya se horrorizó al ver la cara de su sobrino y Felipe enseguida salió para avisar a sus sobrinos lo que pasaba. A los segundos la habitación se llenó. Fernando y Fabricio, los hijos de Lucas ingresaron casi corriendo para ocupar un primer puesto, Eduardo, el hijo mayor de Nico también, Rubén no iba a perdérselo y tenía la cámara de su teléfono apuntando a su tío, los hijos de Pablo, Ángelo y Alejo también ingresaron. Luciano y Baltazar no se mostraron tan emocionados porque ellos pretendían que Valentín no existía, pero no iban a negarse a verlo sufrir así que se colocaron cerca de la pared. Al final llegaron Francisco y Martín para no perderse el show. Valentín vio en todos y cada uno sonrisas de satisfacción, así que solo suspiró e hizo su mayor esfuerzo para no complacerlos con sus gritos de dolor, se mordía los dientes, pero el rostro se le desfiguraba y eso era suficiente para los jóvenes que lo miraban. En un momento Emilia había ingresado y observaba muy atenta los "masajes" que Enzo le daba a su padre.
- ¿Se la rompió en tres lugares? – preguntó con inocencia fingida, Enzo asintió y le mostró.
- Aquí – le señaló la primera fractura – aquí y aquí – hizo lo mismo con las dos restantes.
- ¿Aquí? – preguntó la niña apretando con malicia el punto, Valentín no pudo contener el quejido, allí le dolía más que en los otros lugares, Enzo sonrió asintiendo - ¿aquí? – Ahora sin ningún rastro de inocencia observaba a su padre a los ojos, diciéndole con una simple mirada que se las iba a cobrar - ¿y aquí? – dijo con perversidad apretando fuerte. Valentín gritó del dolor, estaba sudado y respiraba entrecortado.
- Que rápido aprendes – dijo Enzo – pero ya suelta si no voy a tener que soportarlo más tiempo – tuvo que tomarla de la muñeca para que aflojara su agarre, cuando acabó sonrió con dulzura hacia su progenitor y le lanzó un beso al aire para luego salir, no sin antes chocar las manos con Rubén y Fabricio que estaban en su camino a la salida.
- ¿Haces esto todos los días? – preguntó Luciano sintiéndose muy satisfecho.
- Por la mañana y por la tarde – dijo Enzo culminando sus trabajos – y cada día es mejor que el anterior.
- Nos avisas de la próxima por favor – dijo Rubén - que no recuerdo haber visto nada más satisfactorio.
- Que bueno que se entretuvieron ahora salgan de aquí – dijo Valentín a los jóvenes que solo lo miraron y se rieron.
- No estás en condiciones de exigir nada – dijo Francisco – así que te aguantas todo calladito – Valentín estuvo por responder pero la puerta se abrió y una hermosa doctora ingresó. Los adolescentes desistieron de su retirada para admirar a la mujer.
- ¿Cómo está mi paciente? – dijo con una sonrisa en el rostro observando el torso desnudo de Valentín, que simplemente suspiró y buscó con la mirada la ayuda de Enzo.
- Está perfecto – dijo el enfermero acercándose a él y abrazándolo por los hombros de manera cariñosa, la mujer los miró entre sorprendida y desilusionada.
- ¿Son pareja? – preguntó sin salir de su asombro.
- Si – dijo Enzo totalmente emocionado – Que suerte la mía ¿no? – le preguntó mordiéndose el labio, Valentín solo tenía que tener paciencia, ella lo miró y el asintió con la cabeza con un tímida sonrisa.
- Si, mucha suerte – dijo ella y se acercó para revisarlo.
- Muñeca, ya lo revisé yo – dijo Enzo – si necesitamos algo te llamó – le guiñó un ojo y la mujer se retiró a contarles a sus compañera que el bombón de la habitación 516 era gay.
- ¡Ya suéltame! – dijo Valentín y se sacó con brusquedad la mano de Enzo.
- Como me gusta cuando te pones así de loca – se burló el chico y todos rieron.
- Te voy a matar – dijo Valentín.
- ¿Para que el circo? – Preguntó Fernando - ¿o son pareja de verdad?
- No somos pareja – dijo Valentín cansado de dar explicaciones y muy dolorido, su humor no era el mejor – y no es tu asunto porque lo hacemos – Enzo suspiró, estaba tan acostumbrado a su gruñón jefe.
- Valentín se siente acosado por la mayoría de las mujeres que se le acercan así que ideamos un plan para espantarlas – dijo el enfermero – en realidad se me ocurrió a mi cuando estaba internado e inmovilizado y las enfermeras se peleaban en la puerta de su habitación para hacerle un baño de esponja. Jamás había visto que un hombre revolucionara las hormonas de tantas mujeres solo mostrando sus abdominales – dijo sin poder entender del todo – es decir, yo soy mucho más lindo y simpático sin mencionar inteligente, y sin embargo nueve de cada diez lo prefieren a él.
- Que suertudo – dijeron Andrés y Baltazar, pero sin querer.
- Es bastante molesto en realidad – dijo Valentín sintiendo que cargaba una maldición.
- Dios le da pan al que no tiene dientes – dijo Rubén – ojala hubieras utilizado esa estrategia antes de engañar a Victoria.
- Te hubieras ahorrado muchos problemas – dijo Martín – y Tamara ni siquiera era tan linda.
- Si estaba buena – dijo Luciano – pero no le llega ni a los talones a Victoria.
- Ya lo sé – dijo Valentín derrotado – y ni siquiera me gustaba.
- ¿Y por qué lo hiciste? – Le preguntó Felipe con una pizca de reclamo en su tono - ¿Por qué la engañaste?
- Dejando de lado el hecho de que soy un idiota – dijo Valentín y todos asintieron – no sé porque lo hice – respondió sincero – simplemente me enfurecí y me dejé llevar por un impulso, como lo hice casi toda mi vida y no saben cuánto me arrepiento – Cinthya le sujetó su mano, era la primera vez que lo notaba arrepentido de algo – yo no les pido que perdonen ya – dijo mirándolos a todos - pero podrían dejar abierta la posibilidad de hacerlo algún día – nadie dijo nada – sé que con lo que hice dañé a muchos, principalmente a Victoria y por eso me gané el desprecio más que justificado de todos ustedes, pero de verdad les digo que estoy arrepentido y no solo de la infidelidad, yo sé que no fui un buen esposo, ni siquiera un buen novio, siempre me antepuse a ella dando por sentado que ella estaba de acuerdo y feliz con todo, incluso nos casamos porque Victoria planeó la boda, simplemente creía que era algo que debíamos hacer y ya.
- Eres un idiota – dijo Luciano – uno muy grande y todo lo que decís es cierto, pero la verdad es que me parece suficiente castigo para vos saber que perdiste a una mujer tan maravillosa, así que por mi parte está todo bien.
- Gracias – dijo Valentín con sarcasmo, porque al chico le encantaba meter el dedo en la llaga.
- Yo no te odio – ahora habló Fernando – es verdad que cuando vi el vídeo quise pasarte por encima con el coche, pero ya se me pasó, además el caballo hizo buen trabajo – sonrió – y seguís siendo mi tío favorito – le dijo despacio, Valentín sonrió.
- No hay más resentimientos Valentín – ahora era el turno de Fabricio – para mi vale mucho todo lo que vos te preocupas por Victoria y tus hijas, tu error ya lo estás pagando, porque te aseguro que mi tía no te lo perdona nunca.
- Y me muero de ganas de ver tu cara cuando ella empiece a salir con alguien – ahora hablaba Baltazar – porque va a pasar – Valentín empalideció al pensar en eso.
- Solo por eso va a valer la pena estar cerca de ti – dijo Eduardo – y además eres mi tío favorito también – le guiñó un ojo.
- Son todos unos panqueques – dijo Ángelo - ¿vamos a hacer como si nada hubiera pasado?
- No les pido que olviden lo que pasó – dijo Valentín – pero una oportunidad me podes dar ¿o no?
- Lo voy a pensar – dijo el niño con el ceño fruncido, los demás bufaron, él siempre tenía que llevar la contraria.
- El asunto Valentín es que te metiste con Victoria y vos sabes cómo somos todos con ella – habló Rubén, él hombre asintió – pero aunque no quiera admitirlo tus hijos y ella te necesitan cerca, porque si no son un desastre y al parecer nosotros somos muy tontos para darnos cuenta cuando algo va mal, así que borrón y cuenta nueva, desde ahora eres el ex esposo buena onda de mi tía.
- Todavía no soy el ex esposo – se quejó él.
- Solo falta que firmes los papeles, Pablo ya tiene todo listo – dijo Francisco.
- ¿Y vos? – le preguntó a Martín que lo miraba serio, luego sonrió.
- A mí me da igual, además como que me hiciste un favor, porque nada me gustaría más que Victoria y mi papá se entiendan y seamos una familia - le dijo el chico con tranquilidad.
- Si tu papá sabe lo que le conviene no se le va a acercar – dijo Valentín, pero Martín solo sonrió.
- Ellos no estuvieron juntos porque vos apareciste en la vida de Victoria, y ahora que saliste es lo más lógico creo yo.
- Eso nunca va a pasar así que deja de soñar – le dijo Valentín serio, tensando cada músculo de su cuerpo.
- Bueno, bueno – dijo Enzo notando que Valentín iba entrando a punto de ebullición, y claramente él quiso aportar su toque – dejen de pelearse por cosas que no van a pasar, porque les informo que esa muñeca ya tiene dueño – y se señaló así mismo sonriendo, los demás rieron y Valentín aprovechó la cercanía para golpearlo. Todos salieron sin dejar de reír dejándolo a solas con Cinthya.
- Me da gusto verte así – le dijo ella y él abrió los ojos – no así, herido – se corrigió – si no más calmado y arrepentido, ya no tenés esa nube negra que siempre te cubría – él sonrió.
- Me hizo bien volver a casa - le confesó – me reconcilié con ellos y conmigo mismo – la mujer sonrió ampliamente y se le tiró encima para abrazarlo.
- Igual sigo enojada por lo que hiciste – le dijo secándose las lágrimas, el asintió sonriendo y le limpió el rostro con delicadeza.
- No sé cómo disculparme por todas las lágrimas que derramaste por mi culpa – dijo serio, ella lo observó a los ojos – fui muy injusto con vos, haciendo que soportaras todos mis ataques y esa vida que llevaba – ella lo calló depositando un dedo sobre sus labios.
- Lo único que yo siempre desee es que fueras feliz, no necesito que me pidas perdón – le dijo sonriendo – eres mi familia, mi primer hijo y mis lágrimas fueron de dolor y de impotencia por no poder ayudarte.
- No podías hacer más – dijo él – eres una buena madre, la mejor.
- Ahora siento que me puedo morir tranquila – dijo con dramatismo, el negó con la cabeza.
- Nadie se va a morir – le dijo despeinándola.
- Armando quiere verte – le dijo finalmente seria – yo le dije que no era buena idea por como son los dos, pero él insiste en tener una charla con vos – Valentín suspiró profundo.
- Pero no me dejes solo con él – pidió, ella sonrió y se fue a buscar a su esposo. Se quedó solo unos minutos pensando que decir frente a ese hombre que tanto admiraba y respetaba, en su vida había conocido alguien tan noble y leal como Armando. La puerta se abrió y él ingresó, pero solo, Valentín observó con pesar como Cinthya no venía detrás de él. Armando se ubicó en la silla junto a la cama, a pesar de los años, no había perdido ese porte imponente que tanto lo caracterizaba, ni esa mirada fría y penetrante que ahora lo estaba inspeccionando.
- ¿Cómo estás? – le preguntó serio.
- Mejor – dijo él – los calmantes me tienen sin dolor casi – mintió, porque la sesión de "masajes" lo habían dejado viendo estrellas.
- Me alegro – dijo Armando sin ninguna expresión y se quedó en silencio unos minutos – estoy esperando que me expliques tu comportamiento, porque tiene que haber una muy buena razón para que le rompieras el corazón a mi hija de esa manera tan horrible – le habló con mucha frialdad, pero antes de que Valentín dijera nada él siguió – cuando te conocí, ese día que supuestamente le cortaste el cabello a Victoria, quería matarte – confesó – mi hija es todo para mí y yo no puedo tolerar la idea de que alguien la dañe, tuve que pasar muchas cosas para tenerla sana y salva y jamás voy a permitir que la lastimen – Valentín asentía - ¿Lucas te contó de su madre? – él asintió – pero no te contó todo, Verónica era una psicópata, ella no quería a nadie, simplemente utilizaba a las personas a su antojo, lo hizo conmigo, con sus hijos, pero la muy maldita lo escondía muy bien, hasta que supo que estaba embarazada de Victoria, desde el momento en que supo que era una niña hizo todo lo posible por perderla, y yo estaba tan idiotizado con ella que no lo notaba – suspiró – ella es tan pequeñita por todas las cosas que su madre hizo durante el embarazo, los médicos no le daban muchas posibilidades de sobrevivir cuando nació porque no se había desarrollado lo suficiente, pero mi pequeña lucho – le dijo sonriendo – las semanas que estuvo en la incubadora le hicieron bien y para algunos fue un milagro que saliera tan sana después de todo. Obviamente Verónica no quería ni mirarla los primeros meses, hacia como que no existía. "Depresión pos-parto" fue el diagnostico de un médico, así que la dejé, hasta que un día, en la casa de campo cuando volvíamos de pescar con los niños, la encontré – tragó grueso para contener unas lágrimas – la estaba ahogando en la tina – dijo con un hilo de voz y Valentín abrió los ojos sorprendido – no podes entender lo que sentí al verla, si Victoria se moría ese día yo me mataba, porque era mi culpa – lo miró a los ojos – ese día me juré que nunca iba a permitir que alguien pusiera en peligro su vida o su felicidad.
- Entiendo – dijo Valentín sintiéndose peor de lo que ya se sentía.
- No creo que lo entiendas Valentín – dijo Armando – no te deseo que nunca tengas que pasar por lo que yo pasé, solamente quería que supieras porque lo que hiciste me parece algo horroroso – el asintió – cuando comenzaste a ser amigo de Victoria, inmediatamente noté lo mucho que te gustaba y como te preocupabas por ella y tengo que reconocer que hubo momentos en que la hiciste muy feliz – Valentín sonrió al recordarlos – pero no me vas a negar que ella sufrió y sufre mucho por tu causa, eres egoísta, impulsivo, jamás piensas en lo que tus palabras o tus acciones puedan causar en los demás, simplemente si te enojas tenés que descargarte y eso no te hace un buen esposo, ni un buen amigo, ni mucho menos un buen padre. Siempre imaginé que algo muy grave te había pasado en algún momento de tu niñez y que te había marcado, tu tía nunca me quiso contar nada, y no me pareció apropiado insistir demasiado, pero hoy analizando todo me preguntó si no actué mal dejando eso de lado – se miraron a los ojos unos minutos – lo que yo quiero saber Valentín es si lo que fuera que te traumatizó tanto en el pasado te hizo un ser incapaz de entregarse a su familia por completo, poniendo su felicidad y bienestar por encima de ti – otro silencio - ¿vos consideras que tu presencia puede beneficiar o perjudicar a mi hija y a los tuyos?, piénsalo – se levantó para irse, Valentín suspiró era ahora o nunca.
- Tenés razón – le dijo llamando su atención – yo no estaba bien – Armando volvió a sentarse – si me pasó algo cuando era niño y lo llevé de la peor manera posible – suspiró aun le costaba hablar de eso – mis padres no murieron en un accidente – confesó y Armando no se sorprendió – él la golpeaba desde que tengo uso de razón, todos los días por un motivo diferente y ella lo permitía, hasta que un día por defenderla me mando tres días al hospital de la paliza que me puso. Yo era un niño y por fin mi madre dijo basta y volvimos a vivir con su padre, mi abuelo y con él conocí lo que era una familia, un padre – dijo sonriendo – si se hubieran conocido seguro se llevarían bien porque se parecen mucho – Armando asintió – pero un día ese infeliz volvió a buscarnos, que estaba muy arrepentido y no sé qué más y ella lo dejó quedarse con nosotros. Mi abuelo no se opuso para que no nos alejaran de su lado. Él la destruyó, mi madre lo único que hacía por si sola era respirar, hasta que él le robó todo lo que pudo y se largó con otra mujer más joven y más fácil – cerró los ojos unos instantes para recuperarse – la encontramos a los días desangrada en la bañera – le confesó – sin nota de despedida ni nada, ella simplemente no podía vivir sin él – dijo con amargura – no sabes como la odie ese día, no derramé ni una sola lagrima, porque si ella no me quería yo no iba a quererla tampoco – para Armando todo iba teniendo sentido – mi abuelo a los meses, se dejó morir y a él también lo odié por eso – otra amarga sonrisa – después de eso estaba intratable, odiaba a todos y a todo, Cinthya tuvo que aguantar mis desprecios y todos los problemas que le ocasioné, y fueron muchos. Comencé con peleas en el colegio, me expulsaron varias veces, ella me anotó en un equipo de básquet y como golpeé a todos me corrieron, y ahí es cuando las cosas se salieron de control. Alguien me llevó a practicar boxeo y me volví adicto a la adrenalina de las peleas, era la única forma de sentirme vivo. Entrenaba como un animal todos los días y cada oportunidad que tenía me agarraba a los golpes con alguien, no me importaba quien. No falto alguien que se aprovechara de mi estado y comencé a participar de peleas callejeras, por dinero, algunas veces entre tres o cuatro tenían que separarme del rival para que no lo matara a golpes, porque a pesar de tenerlo inconsciente en el piso no paraba, no podía ni quería hacerlo. Estuve detenido millones de veces, el comisario conocía a mi abuelo y por eso no me mandaba al correccional, pero un día ese hombre – dijo apretando los dientes – se me apareció en la puerta de casa, te imaginas lo que pasó – Armando asintió – la policía tuvo que desmayarme para que lo soltara, me internaron en una clínica psiquiátrica, con camisa de fuerza y atado a la cama – eso sorprendió al hombre – lo que me hizo tranquilizarme un poco fue tu mujer – le dijo sonriendo – a pesar de que yo era un desastre ella seguía conmigo y cuando la vi en ese lugar horrible, durmiendo en una silla a mi lado supe que no era mejor que mi padre, porque con mis acciones estaba dañando a la única persona que se preocupaba por mí. Nos mudamos aquí después de eso, deje las peleas callejeras, solo tuve enfrentamientos con quienes me provocaban, y después de que le rompí la nariz a unos cuantos nadie se atrevía a meterse conmigo, casi nadie – dijo sonriendo – tu hija le trajo luz y esperanza a mi miserable vida, porque yo no era feliz. Desde afuera podía parecer que lo tenía todo, pero por dentro me sentía tan vacío y solo que me era imposible disfrutar de algo. Victoria cambio eso – Armando sintió compasión por él – pero yo seguía enfermo Armando, mi pasado no estaba superado y todavía me atormentaba. Prueba de eso fue esa noche que casi mato a ese chico con mis manos porque la había dañado, no me pude controlar, la bestia que intentaba tener dormida y controlada salió cuando la vi en peligro. Victoria me ayudó a tener unos momentos de felicidad, los únicos desde que mi madre y mi abuelo murieron, pero ese odio que me consumía seguía ahí, por eso esa noche fui a buscar a Tamara – Armando suspiró – era eso o asesinar a alguien de lo furioso que me sentía y lo peor del caso es que no sé porque estaba tan enojado con ella. Victoria desde que estamos juntos que hace de todo para complacerme y yo lo veía como que era su obligación hacerlo, no recuerdo haber hecho demasiado para agradecerle lo que ella hacía por mí, ni pedirle disculpas realmente arrepentido por algún error cometido. Si vos me preguntas si fui un buen esposo la respuesta es claramente que no, fui un pésimo esposo pero no dudes del profundo amor que siento por ella, Victoria es todo para mí, amo a mis hijos con todo mi ser no lo malinterpretes, pero yo no soy nada sin ella – Armando asintió entendiendo – antes no me di cuenta, pero ella es la razón por la que yo intentaba no ser un patán siempre, ella me hizo mejor persona, y no lo supe aprovechar, porque tenía cuentas pendientes con mi pasado, pero ahora Armando te lo digo de verdad, me arrepiento desde el fondo de mi corazón de cada lagrima que ella derramó por mi culpa, directa o indirectamente, y no sé si me va a perdonar alguna vez, pero quiero que sepas que voy a agotar todos los recursos para conseguirlo, yo se tus hijos y vos me odian, pero no voy a renunciar a ella sin luchar hasta el final.
- Yo no te odio – dijo Armando con media sonrisa en el rostro – no podría hacerlo, eres el padre de mis nietos, mi esposa te quiere como a un hijo, y mis hijos como a un hermano a pesar de que ahora estén molestos con vos.
- ¿Eres incapaz de odiar a alguien verdad? – le preguntó.
- Odiar es un sentimiento muy negativo, que te quita fuerzas y energías para amar a quienes nos aman como se lo merecen, pero no hace falta que te lo diga ¿verdad?
- Lastima me di cuenta algo tarde – dijo Valentín.
- Nunca es demasiado tarde – le dijo Armando acariciando su frente – mientras estemos vivos.
- Eres increíble – le dijo Valentín más admirado que antes de aquel hombre.
- Me lo dicen bastante – dijo sonriendo – tu tía por lo general – bromeó.
- Que gracioso – dijo Valentín - ¿estamos bien entonces?
- Estamos bien – respondió Armando – con lo del caballo y lo que te va a hacer sufrir Victoria hasta que te perdone tenés más que suficiente.
- Genial – dijo más animado – ahora cambiemos de tema – se puso serio.
- Javier y sus hombres se fueron – dijo Armando – no entiendo como no nos dimos cuenta que algo iba mal.
- El tipo es un manipulador de primera.
- Yo pensé que ella y las niñas necesitaban tiempo a solas para superar lo que hiciste, pero él las tenía cautivas y Victoria casi muere por eso – habló molesto.
- Ellas están bien – dijo Valentín – ahora lo que importa es terminar con esto, alguien está haciéndonos daño y lo peor es que tiene que estar más cerca de lo que pensamos.
- ¿Qué vas a hacer? – preguntó con seriedad.
- En otros momentos los hubiera buscado para asesinarlos – dijo con una mirada sombría – pero si voy tras ellos posiblemente no llegue al ideólogo que es quien me interesa, con el voy a saldar cuentas cara a cara, y con Javier también, si te cuento lo que le hizo hasta vos irías a matarlo.
- Mejor no me digas, confió en tu capacidad para manejar las cosas y no cometer una locura que lastime más a mi hija y a tus hijos – se puso de pie – ahora descansa que escuché a los mayores de mis hijos hablando de venir a ver tu pierna herida luego – sonrió con picardía y Valentín quiso salir corriendo de allí.
- Nos vemos luego – le dijo y se quedó solo de nuevo.