Emma.
—¿Entonces crees poder asistir?— Pregunté decidida a no volver a casa con un no como respuesta.
—¿A la fiesta que seguramente está preparando Liam para ti? Creo que no— Contestó Ruby comiendo un pedazo de oblea.
—No la preparó Liam— Repliqué cruzándome de brazos.
—¿Entonces la estás preparando tú?— Preguntó volteando a verme.
—No pero eso no significa que Liam la este haciendo, él solo me ayudara a decorar— Respondí excusándome.
—¿Por qué no salen y ya?— Preguntó dejando salir lo que ha pensado durante años.
—No veo a Liam de esa manera— Respondí frunciendo el seño— Hemos estado juntos desde muy niños, dormíamos juntos, sería muy extraño si nos volviéramos algo más.
—¿Entonces esa es tú excusa?— Preguntó Ruby nuevamente fijando la mirada al sendero cubierto por árboles.
—No es una excusa Ruby, Liam es mi mejor amigo eso es todo, vive conmigo porque me ayudó a construir a casa, se lo debo— Contesté un poco sacada de quicio.
—Si gustas puedo ayudarte a construirle otra muy lejos de ti— Replicó chasqueando solo para provocarme.
—Enserio que a veces te pareces tanto a él— Dije con repulsión.
—¡No me ofendas!— Exclamó— Se que a veces puedo ser un poco pesada pero te soy sincera Emma, siento una tensión entre ustedes desde hace tiempo y desde hace tiempo te lo hago ver, tú eres la única que sigue negándose rotundamente a esa…
—Suposición descabellada— Dije interviniendo— Es así— Añadí asintiendo.
Ruby dio un largo suspiró seguro cansada de que jamás la escuchará pero es que me parecía un poco tontas sus ocurrencias, Liam puede ser muy apegado a mi pero es solo porque hemos estado mucho tiempo juntos, estoy segura de eso después de todo el mismo se comió nuestra flor de compromiso.
Sonreí al recordar ese entonces, fuimos unos niños muy tontos.
—¿Dónde esta Aurora?— Pregunté acordándome de ella.
—Si no está pensando en cómo acosar a Liam, entonces se debe encontrar eligiendo el vestido perfecto para llamar su atención— Respondió burlándose de Aurora.
—¿Es sana su obsesión?— Pregunté preocupada.
—Ninguna obsesión es sana pero ella es igual que tú, igual de terca— Dijo volteando los ojos.
Reí al escucharla.
—Por supuesto que no, no soy terca soy adorable— Dije acercándome a ella para mostrarle la rara expresión que he hecho en mi cara.
Ruby comenzó a carcajearse.
—Sin duda que eres rara Emma.
—Tus palabras me alagan— Comenté orgullosa de mi misma.
Nos levantamos de la única banca puesta en esta zona, el sendero cubierto por árboles era un lugar prohibido del pueblo, habían rumores de que gente se perdía ahí adentro y volvían sus espectros, hubo un tiempo que alguien estuvo investigando ese caso pero creo que nunca llegó a nada pues no sé volvió a hablar del tema, por mi parte dibuje un lindo letrero con las palabras “Peligro, camino encantado”.
Mucha de los jóvenes en el pueblo les parece un reto entrar y aunque he intentado ingeniármelas para evitarlo, siguen desapareciendo una cantidad no tan grande pero significante en el pueblo.
He querido talar los árboles tal vez sea la mejor opción pero Liam se a negado rotundamente a la día, tanto que el mismo dijo que se talaría las manos si yo lo intentaba, realmente no creo en sus amenazas pero debo admitir que su rostro enfadado me a convencido, es como tener a ese pequeño de ocho años que solía temerle al mundo.
—¿No te parece curioso que hayan varías partes del pueblo a los que no se puedan entrar?— Preguntó Ruby caminando a paso lento.
—Ciertamente si.
—¿Tú y Liam por casualidad no lo han hecho así para prohibirnos irnos?— Preguntó interrogándome.
Comencé a reírme como desquiciada.
—Solo te puedo asegurar que si fuera por Liam, todos en el pueblo vivirían en el mar, lejos de él— Contesté entre risas.
—Por supuesto que él sería capaz de algo así— Comentó ella dándose cuenta de lo tonto que fue su pregunta.
—Sin embargo cuando éramos más jóvenes, Liam a veces solía perderse en lugares que yo desconozco por completo, nunca me contó lo que descubría, siempre me convencía con que algún día, cuando fuese necesario, me diría lo que hay más allá de los límites— Respondí alegre.
—¿Y nunca te ha dado curiosidad cruzar?— Preguntó ella sorprendida.
—No, aquí estoy bien— Respondí sonriendo al pensar en lo que he construido.
—Vale— Respondió sin decir nada más.
Durante el camino llegamos a un crucé dónde Ruby se despediría de mi.
—Nos vemos más tarde en tu fiesta— Mencionó alejándose.
Sonreí al escucharla, me alegra que haya cambiado de parecer.
—Nos vemos más tarde, mándale mis saludos a Aurora— Grité alzando mi mano.
—Por supuesto.
Durante el resto del camino comencé a tararear una canción para pasar el tiempo.
Al llegar a casa fui en busca de Liam para pedir su ayuda.
Subí las escaleras hasta llegar a su cuarto, sin pensarlo mucho pase.
—¿Qué demonios te pasa?— Gritó tapándome los ojos.
Reí levemente.
—No te preocupes no vi nada.
—No estoy desnudó Emma, no se qué clases de suciedades te estás imaginando— Respondió bruscamente.
Me sonroje al escucharlo, tal vez me había precipitado al decir eso.
—¿Es que por qué otra razón reaccionarias así?— Pregunté intentando defenderme.
—Déjalo así, solo no quería que vieras lo que estoy guardando— Dijo quitándome la mano de la cara.
En una banca tenía un enorme pastel, diseñado con mis tres colores favoritos, rojo, blanco y amarillo.
—Es muy lindo de tu parte— Dije corriendo al verlo.
—Si, hubiese Sido más lindo como sorpresa— Rezongó.
—No te preocupes, cuando sea el momento, actuaré como que no estaba enterada de nada.
Pude notar como Liam pintaba en su rostro una media sonrisa.
—Es muy lindo de tu parte pero creo que mejor lo botare.
—¡¿Qué?! ¿Cómo es que puedes pensar en eso?— Pregunté sorprendida.
—Solo bromeó— Dijo acercándose a mi, tomándome de la mano.
Me sonroje al darme cuenta de lo cerca que nos encontrábamos recordando las palabras de Ruby.
«Tonta Ruby».
Liam se agachó y Susurró con delicadeza.
—Fuera de mi cuarto o te lanzare por la ventana.
Me tense toda de inmediato tragando mi temor.
Sonreí nerviosa y me dirigí lo mas rápido que pude hasta la puerta.
—Nos vemos en un rato— Dije saliendo de ahí.
Ya afuera recupere el aire, voltee la cabeza hacia un lado y me pregunte por Apolo.
«Debe encontrarse dónde su amigo».
Mi cabeza se ilumino y baje velozmente hasta la sala dónde saque del piano una hoja y un lápiz, hice torpemente una invitación dirigida al amigo de Apolo, de seguro el se animará al verlo aquí.
Al terminar salí y la coloqué en buzón, cerré los ojos y al rato ahí estaba él cartero, listo para llevarse mi carta.
—Feliz cumpleaños señorita Emma— Dijo tomando con cuidado la carta— Hace tiempo que no envía una de estas.
—Digamos que hoy es un día especial— Contesté sonriendo.
—Eso es cierto— Respondió sonriendo de igual manera.
Cerré nuevamente los ojos deseando que le llegará lo más pronto posible mi carta.
Al abrirlos el cartero ya no estaba.
—Debí primero despedirme de él— Comenté.
Me dirigí nuevamente a la casa, ya adentro mire a mi alrededor y sin pensarlo mucho me puse a adornar.
Así fue como pase toda la tarde hasta que termine y pude permitirme irme a arreglar, me bañé y me coloque mi ropa de fiesta que se basaba en un pantalón acampanado y una franelilla blanca, tal vez un poco sencillo pero adecuado para la ocasión.
Al rato escuché como el timbre sonaba y sonaba y seguía sonando, a tal punto que por un momento pensé que lo estropearía, me apresuré a bajar para abrir la puerta.
—Feliz cumpleaños Emma— Dijeron mis tres invitados, Ruby, Aurora y el amigo de Apolo, cada uno con su respectivo tono característico.
—Muchas gracias— Respondí sonriente— Adelante— Dije invitándolos a pasar.
Al rato de ponernos cómodos, comencé a servir las bebidas y la bandeja con las pocas galletas que logro conseguir Liam.
«Cosas que debía resolver pero se me olvidó».
Comenzamos a hablar, excepto el amigo de Apolo quien miraba a los alrededores con curiosidad.
De la nada llegó Apolo viéndose asombrado, parecía más una sorpresa para él.
Corrí a abrazarlo para darle la bienvenida.
—¿Dónde estabas?— Pregunté entre sus brazos.
Nota: Salí en busca del algo.
Lo lleve hasta los demás para presentarlo.
—Apolo, te presento a mis mejores amigas Ruby y Aurora
Ruby con su sarcasmo le dio una cálida bienvenida y Aurora con su actitud tan explosiva lo dejo sin habla.
Me reí al pensarlo.
«Tan malo que da risa».
—Por cierto, me tomé la libertad de invitar a tu amigo Apolo— Me di cuenta lo alegré que él estaba.
Después de todo si fue una buena opción invitar a su amigó.
—Ya llegó el perro así que no hay motivos para seguir posponiendo la celebración— Comentó Liam apareciendo en escena.
—¡Liam!— Exclamé reprendiéndolo.
Aurora se despegó de Apolo para saltar hasta donde Liam confiada en que este le prestaría atención.
«Pobre chica, si pudiese hacer algo por ella hace tiempo que lo hubiese hecho».
Liam apagó las luces, yo tomé del brazo a Apolo y nos acerque a la mesa, ahí comenzamos a cantar todos juntos para ya al final terminar con la cabeza metida en la torta.
—Muy graciosa Ruby— Comenté quitándome el melado del rostro.
Lo siguientes minutos pasaron casi volando, hablando entre todos, hasta que en un momento Liam se desapareció sin motivo alguno y el amigo de Apolo le dio por irse.
—Muchas gracias por todo pero creo que es hora de que me vaya.
Nota: Lo acompañaré hasta la entrada.
Apolo lo tomé del brazo y lo lleve consigo.
—Esta bien— Dije en voz baja.
—Es más lindo que los anteriores— Mencionó repentinamente Aurora.
—¿Eso a que se viene?— Pregunté extrañada.
—No, nada— Respondió levantándose exaltada para ir a la cocina.
—Ay no— Murmuró Ruby.
Sonreí al verla, era lindo tener un agradable cumpleaños.
—¿Cómo te la estás pasando?— Pregunté para distraerla.
—Ciertamente, muy bien, tú nuevo inquilino es muy agradable aunque si es cierto que es un poco callado— Contestó.
—¿Crees que lo que dijo Aurora es cierto?— Pregunté con las mejillas coloradas.
—Si me estás pidiendo permiso solo te diré que me parece un buen chico y si quieres una respuesta más precisa, si, es lindo— Contestó para luego gritarle a Aurora que dejara a Liam en paz.
Me quedé ahí sola riendo por las elocuencias de esas dos, al rato volvió Apolo, se acercó con la libreta en sus manos y me mostró lo que tenia escrito.
Nota: tengo tu regalo en mi cuarto ¿Puedes acompañarme?.
—No es necesario un regalo— Dije pensando en lo tierno que es.
Extendió su mano dándome a entender que no se daría por vencido, la tomé sin pensar intrigada de saber que es lo que lo tenía tan rígido.
Nos fuimos sin despedirnos de los demás, seguramente Liam se encargaría.
Subimos hasta su habitación, adentro Apolo me soltó sin explicación alguna la mano y se adentró a su baño, no tardó mucho ahí adentro, por mi parte me sentía nerviosa, pensando en disparates, cuando se acercó a mí le sonreí levemente para ocultar mis nervios.
—En serio no es necesario un regalo— Repliqué avergonzada.
Él se veía un poco nervioso, mi corazón latía al verlo.
«Que lindo es cuando se comporta así».
En ese momento volteó a verme decidido, abrió su boca dejando salir su varonil voz.
—Feliz cumpleaños Emma.