Exequiel. Sostengo la mano de Ara mirando a los médicos preparados para recibir a mis hijos, hace dos dias estamos en trabajo de parto que ya era hora de que por fin quieran salir. Seco la frente de Ara besándola y dándole aliento a seguir, orgulloso la miro que hace todo lo que le dicen y no grita, solo lo hace. —Seis... Siete... Oooochoooo... Ya ya... —se tira hacia atrás jadeando, ahí veo como ponen a mi hija en su pecho desnudo. —Hola... Hola bebé hola. —sus lágrimas caen como las mias besándola, llora apretando las manos con fuerza. —Hola hija. —Mmmgggg. —Ya viene el varón... Vamos mamá es la última fuerza. —sacan a mi hija para prepararla y ahí veo como mi hijo sale con solo un minuto de diferencia—. Uufffd que este es grande. La verdad que si, de todos mis hijos él ha sido

