23.

1624 Words
- ¡Tita Maya! - la niña entró a la casa y se lanzó a los brazos de la mujer, que iba a su encuentro. - ¡Hola! Te ves muy hermosa hoy - Maya le sonrió. - Te traje pastel - dijo la pequeña con entusiasmo. - ¡Oh! ¡Me encanta el pastel! - - Lo sé - respondió con orgullo. Maya se incorporó y saludó a Tonya. - Íbamos de camino cuando recibí el mensaje de Lidia. ¿Franco está bien? - - Sí, no es nada serio. Solo una abolladura en el auto. Eduardo fue con él - miró las bolsas que cargaba - ¿Y todo eso? - - Trajimos pan y unos pasteles que Alexis compró para ti - dijo tratando de sonreír. - ¡Fuimos a la panadería en pijamas! - exclamó Alexis. Maya miró a Tonya, pero ella no dijo nada. - ¿Y compraste todo esto para mí? - - Y para Esme y para Erick y para tito Eduardo - respondió la niña. - Eres muy amable. Lo disfrutaremos mucho - Maya le sonrió - ¿Por qué no vas con Esmeralda? Está en su habitación. Se alegrará mucho de verte - - ¡Esme! -gritó mientras corría al interior de la casa. - ¿Me dirás qué es todo esto? - Maya le hizo un gesto para que la siguiera a la cocina. - ¿Y Erick? - preguntó Tonya tratando de desviar la conversación. - Fue con Eduardo - Maya la miró - ¿Qué sucede? - - No es nada - - Te ves preocupada - - No, no. Estoy bien - - Entonces, estás triste… Tonya, te conozco desde hace mucho tiempo. Solo quiero asegurarme que estás bien. Espero que todo esto no sea algún tipo de válvula de escape - - ¿Podrías dejar de hablar del pan? - dijo ella con algo de impaciencia. - Lo siento, no quería molestarte… Pero sabes que puedes hablar conmigo, ¿verdad? - y le estrechó la mano. - Sí, lo sé… No debí reaccionar así - Maya la miró y aguardó que hablara. No quería presionarla. Tonya sacó el pastel de su empaque y tomó un trozo con los dedos. - Aguarda - dijo la mujer rápidamente. Se puso de pie y volvió con dos platos y un pote de helado. Luego de un par de bocados, Tonya murmuró: - Maya… ¿cuánto tiempo…? ¿Cuánto tiempo crees que me tome recuperarme? - - ¿A qué te refieres? - - Me pregunto si en algún momento dejará de dolerme tanto la ausencia de Alexander… Si en algún momento podré volver a desear o siquiera pensar en tener una relación… - ¡Oh! - Maya tomó un poco de helado - Me parece que no hay un tiempo definido. Dependerá de ti, de cuando te sientas lista - - ¿Cómo lo sabré? - - Solo lo sabrás. Cuando ya su recuerdo no duela tanto - hizo una pausa - ¿Has pensado en volver a salir? - - No es que lo piense - Tonya sacudió la cabeza - No es que me despierte por la mañana y diga “Hoy comenzaré a salir en citas” …Es decir, solo ha pasado un año, pero luego pienso… “Ya ha pasado un año” …Sé que es confuso… - No, no lo es. Te comprendo, Tonya. Un año parece muy poco tiempo y a la vez es mucho tiempo - - Solo quisiera saber si algún día podré dejar atrás todo este dolor. Si podré superar su ausencia… - Creo que lo has hecho muy bien hasta ahora. Sé que la pérdida de Alexander te destrozó, pero seguiste adelante. No te dejaste vencer y veo como poco a poco, vas recuperando la alegría. Sé que el dolor de perder a tu esposo jamás desaparecerá del todo, pero con el paso del tiempo podrás pensar en rehacer tu vida al lado de otro hombre - - No sé si alguna vez me sienta lista para una relación... Es decir, me casé con mi primer novio - su boca se torció con amargura - No creo ser capaz de empezar a salir con hombres y tengo que pensar en Alexis… y la verdad, me siento mal. Creo que le debo más a Alexander - - Tonya - Maya fue hasta ella y le abrazó - No lo debes nada a Alexander - le tomó por los hombros y le hizo mirarla - No tienes que pasar el resto de tu vida sola para honrar su memoria. El hecho que pienses en volver a salir y encontrar a alguien es completamente natural… y es lo que todos esperamos que, en algún momento, rehagas tu vida, que encuentres un hombre que te haga feliz y que esté dispuesto a aceptar a Alexis en su vida… Los que te amamos queremos verte feliz - - Bueno, soy feliz. Alexis y yo tenemos mucha gente a nuestro alrededor que nos ama y nos tenemos la una a la otra… Y tengo mi trabajo y mucho de qué ocuparme - - Así es. Tómate tu tiempo. Concéntrate en ti, en la niña. No hay prisa, pero no te cierres a la posibilidad de encontrar de nuevo el amor. Llegado el momento, la idea de volver a salir no te dará tanto miedo. Podrás conocer nuevas personas y estoy segura de que hallarás a alguien muy especial - - Sí, supongo que sí - Una hora después, Eduardo y Erick volvieron a casa. - ¿Cómo está Franco? ¿El choque fue muy serio? - - No fue nada, pero sabes cómo se pone Franco con todo lo que al auto se refiere. La gente del seguro se hará cargo - - Pero él está bien… - Sí, está bien. No tiene golpes ni está afectado - se acercó a la mesa - ¿Pastel y helado antes de mediodía? - - ¡Tito! - Alexis salió de la habitación seguida por Esmeralda. - ¡Hola, hermosa! - el hombre abrió los brazos y la estrechó con fuerza. - ¡Fuimos a la panadería en pijamas! - exclamó y Tonya no pudo evitar sonreír. -0- Era ya más de medianoche y aún daba vueltas en la cama. Le era imposible conciliar el sueño. Acarició el espacio vacío a su lado y cerró los ojos. Su mente inevitablemente volvía a los sucesos de la noche anterior. Tomó el teléfono y marcó su número. Luego de un par de timbres, escuchó su voz. - ¿Tonya? ¿Sucede algo? - - ¿Te desperté? - - No, no… ¿Estás bien? - - No podía dormir… - ¿Algo te preocupa? - Ella no respondió. - Tonya, escucha… No era mi intención que Alexis me encontrara en la mañana - - Yo te pedí que te quedaras - murmuró. - Sí, lo hiciste y me encantó pasar la noche contigo, pero sé lo que implica… Sé que tienes que pensar en lo que es mejor para ti y para Alexis y no quiero que creas ni por un momento que estoy tratando de imponerme. Solo quería acercarme a ti y a la niña, pero entiendo que este no es el momento - - Lo siento - dijo ella con voz ahogada - Lo siento, Michael… No puedo… Esto es demasiado complicado… y no es justo para ti - - ¿De qué hablas? - - Esta mañana… cuando fui a casa de papá… Alexis estaba tan entusiasmada, no dejaba de repetir a todos que había ido a la panadería, como si se tratara de la más grande aventura… Y yo… yo lo único que podía pensar era que no te mencionara, que no dijera tu nombre… Porque no quería tener que explicar por qué llegó con toneladas de pan, ni explicar por qué ella te había encontrado en casa al despertar… Y me di cuenta de que era horrible que pensara así… Me odié a mí misma porque no había nada de malo en ello, porque la noche de ayer fue increíble, porque dormí como hacía meses no lo hacía… Porque mi hija sonreía y era feliz… Pero si papá se entera… si todos se enteran… Volvería a diez años atrás… No te voy a arrastrar a eso. He visto como papá finalmente, luego de tanto tiempo, ha vuelto a ser contigo el mismo de antes… He visto cómo conversan y bromean y todo volvió a ser como antes, cuando eran amigos… Antes que yo lo arruinara todo - - Tonya, no… - trató de decir él. - No entiendo cómo puedes querer estar conmigo si yo solo te causo problemas y preocupaciones… Solo recibo cosas buenas de ti y yo a cambio no puedo darte nada… ¡Nada! - exclamó con un sollozo. - Tonya, preciosa, no te pongas así. No llores, por favor - él se oía angustiado. - Lo siento, Michael. De verdad lo siento. Tú podrías tener a cualquier mujer. Cualquiera se sentiría afortunada de tener alguien como tú. Mereces a alguien que no esté rota como yo lo estoy - Antes que él pudiera responder, ella cortó la llamada. Tonya lanzó el teléfono y hundió el rostro en la almohada. De inmediato el teléfono volvió a sonar, pero no se movió. No había nada más que decir. A su lado podía olvidarse de todo y pretender que volvía a ser la de antes. En ese momento, a pesar de todo lo que había dicho, solo deseaba que la abrazara y le hiciera el amor. Pero no seguiría aprovechándose de Michael. Jamás nada ni nadie le haría olvidar a Alexander, nunca podría recuperarse de su ausencia.
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