Se había prometido despertar a primera hora y retirarse mientras Tonya aún dormía.
El frío de la madrugada le hizo abrir los ojos. Miró su teléfono: eran las tres y treinta. Se incorporó con cuidado y se vistió en silencio.
Se volteó solo un momento para mirarla. Su silueta se dibujaba bajo las sábanas en tentadores montes y valles. Pero su rostro se había contraído mientras su cuerpo reaccionaba a la ausencia de su calor.
No podía dejarla. No podía dejarla así. Ella le había pedido que se quedara. Tal vez podría permanecer un par de horas más…
Volvió a su lado y la cubrió con sus brazos. En medio de su sueño, Tonya se estrechó contra él. Sus brazos formaron un cerco alrededor de su cintura y exhaló un suspiro. Michael depositó un suave beso en su sien y cerró lo ojos. Casi de inmediato se quedó dormido de nuevo.
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- ¿Mami? - oyó la dulce voz a lo lejos - ¿Mamá? -
Se incorporó y vio a Alexis que entraba tímidamente en la habitación.
- Hola, princesa - dijo en voz baja, mientras se aseguraba que Tonya estuviera cubierta - ¿Qué sucede? -
La niña le miró, algo dubitativa.
- Mamá está dormida - fue hasta ella y le sonrió - Dime qué pasa -
- Tengo hambre - murmuró con la mirada baja.
- Dejemos dormir a mamá un poco más, ¿te parece? Ve y ponte zapatos e iremos a comprar algo delicioso para el desayuno -
La niña asintió entusiasmada y salió del dormitorio.
Cuando Tonya despertó, el sitio a su lado estaba vacío y se escuchaba ruido fuera de la habitación.
Se incorporó algo confundida. Tomó su teléfono: eran más de las nueve. ¿Había dormido tanto?
Dejó la cama y tomó la ropa del día anterior. Cuando salió del dormitorio, se quedó congelada en su sitio.
En el comedor, Alexis y Michael parecían disfrutar de un jugoso desayuno. La niña conversaba animadamente mientras él reía ante sus comentarios.
- ¡Mamá! - su hija fue la primera en reparar en ella - ¡Mamá, ven! ¡Fuimos a la panadería en pijamas! - exclamó como si fuera la mayor travesura y dejó escapar una risa aguda - ¡Todos iban en pijamas! -
Ella se acercó sin decir palabra. Michael se puso de pie y dándole un beso en la mejilla, dijo: - Toma asiento. Traeré tu té -
- Gracias -
Ocupó el sitio al lado de Alexis que saboreaba un pastelillo relleno de crema. En la mesa también había fruta y una gran variedad de panes, demasiados para tres personas.
- ¿Asaltaron la panadería? - comentó mientras él volvía con su bebida.
- Alexis no podía decidirse entre los panecillos y las galletas. Me dijo que a ti te gustaban los panes salados y escogió un bollo francés para mí…. Y dijo que también te gustaba la fruta y que estos pasteles son los favoritos de Maya -
- No debiste comprar todo esto - respondió y lanzó una mirada de reconvención a su hija.
- Bueno, la princesa tenía hambre y preferimos que durmieras un poco más -
- Gracias -
Acabado el desayuno, Michael se dispuso a retirarse.
- ¿Hoy también iremos de paseo? - Alexis tiró de su camisa.
- No puedo, princesa. Debo ir a casa y tú mañana debes ir a la escuela -
- ¡Oh! ¿En serio? - se veía decepcionada.
- Nos veremos pronto, te lo prometo - dijo él inclinándose para acariciar su mejilla.
- Está bien - respondió la niña con una sonrisa.
- Pórtate bien, Alexis - dijo él besando su frente.
- Siempre - replicó ella - Eso decía mi papá -
- Alexis, ve a tu habitación y prepara tu ropa, por favor -
Michael miró a la niña retirarse y se volvió a Tonya, pero ella permanecía con la mirada baja.
- No te enfades con ella, es solo una niña -
- Sí, lo comprendo… Debo agradecerte que te encargaras de ella y compraras todo esto - dijo con voz ahogada
- Fue un placer - la miró un momento - Tonya… ¿qué pasa? -
Ella parecía hacer un esfuerzo para contenerse.
- Tonya… - la tomó del brazo y la hizo levantar la cabeza.
Sus ojos se habían humedecido.
- ¿Qué estás haciendo, Michael? ¿Qué estamos haciendo? - dijo con voz entrecortada - ¿Qué estoy haciendo? No tengo idea de qué estamos haciendo -
- ¿Qué es lo que te molesta? Por favor, sé sincera conmigo -
- Todo esto - dijo con un gesto - Todo esto me confunde: verte con Alexis, tan dulce, como juegas con ella… ¿Qué es lo que pretendes? -
- Solo quiero que pasemos tiempo juntos - acarició sus brazos, tratando de tranquilizarla - Quiero que Alexis me conozca, ganarme su confianza -
- ¿Lo haces por mí? -
- Sí, por supuesto. Veo cómo sonríes cuando ella es feliz y quiero verte sonreír. Quiero que tú seas feliz, que Alexis sea feliz. Es una niña maravillosa -
- Michael, no estoy lista para esto… No puedo… Yo… - una lágrima resbaló por su mejilla.
- No nos precipitemos. No quiero que te sientas presionada. Solo somos dos amigos que pasan tiempo juntos… Y sé que tu tiempo con Alexis es importante y quiero que te sientas cómoda y tranquila de que puedo compartir con la niña -
- No estoy segura de que deba involucrar a Alexis… Por favor, no me lo tomes a mal, Michael. Me encanta verte con ella… y tú le agradas a Alexis, veo como se porta contigo… pero no dejo de pensar…
- Lo comprendo y respetaré tus deseos. Tienes razón, tal vez no debamos involucrar a la niña. Solo quiero pasar tiempo contigo… quiero estar a tu lado, Tonya. Sé que nos vemos ocasionalmente, pero no parece ser suficiente…
- Yo también, yo también… En cuanto me separo de ti me arrepiento y quiero volver a tu lado… Y ayer, mientras caminábamos de la mano me sentía tan bien… Yo me sentía tan bien… Libre, tranquila… Sin importarme si alguien nos veía. Pretender que solo éramos tú, Alexis y yo -
- Eso es todo lo que quiero, que te sientas feliz… pero te repito, no te empujaré a hacer algo que no deseas o por lo que no te sientes preparada -
- Yo… lo siento -
- No te disculpes - la abrazó - Fue mi culpa, yo debí consultar contigo antes de presentarme así a tu casa. No consideré cómo podrías sentirte al respecto o cómo lo tomaría Alexis -
Besó su frente y se apartó.
- Nos vemos, preciosa -
Se dirigió a la puerta y Tonya fue tras él.
- ¿Irás a casa de Franco? - preguntó ella.
- No. Creo que es mejor que no vaya - respondió Michael lentamente.
- ¿Por qué? -
- Necesitamos espacio - respondió simplemente.
- Michael… - murmuró Tonya con un nudo en su vientre.
- Está bien, no te preocupes. Hablamos luego -
Sin decir más, tomó su auto y se alejó.
Volvió con Alexis que la esperaba para su baño. La niña jugaba y reía y por alguna razón, eso no le hacía sentir mejor.
- Parece que fue mucha azúcar por la mañana - comentó mientras secaba su cabello.
- Mamá -
- ¿Sí? -
- El señor grande -
- Michael, su nombre es Michael -
- Sí, él… ¿vendrá mañana? -
- No, amor. Él tiene que trabajar -
- ¿No puede venir un ratito? - e hizo un gesto con los dedos.
- No lo creo. Él es un hombre muy ocupado -
- ¡Oh! - quedó en silencio unos instantes y luego murmuró: - Él me agrada -
- ¿Sí? - Tonya examinó su rostro.
Alexis asintió.