Detuvo el auto en la dirección que su padre le había enviado. Era una antigua casa que había sido acondicionada para albergar oficinas. Junto a la puerta, una placa con el nombre del bufete era la única identificación.
La noche anterior, Eduardo le había visitado. Era ya más de las siete y terminaba de dar a Alexis su cena.
- Traigo buenas noticias - dijo con una sonrisa, luego de intercambiar un saludo - Es sobre la casa -
- ¿La casa? ¿Qué casa? -
- La tuya -
Tonya tardó en comprender a qué se refería.
- ¿De qué estás hablando? El abogado dijo que no había nada que hacer -
- Bueno, contacté otro abogado que tiene experiencia en estos casos y que ya ha ganado juicios contra esa empresa -
- ¿Ha ganado juicios? ¿Quiere decir que otras personas pasaron por lo mismo? -
- Por supuesto. Ya Franco había dicho que todo apuntaba a que se trataba de una estafa. ¿Creíste que tú eras su primera víctima? -
- Papá - dijo ella con tono cansado - Sabes que no tengo dinero para pagar otro abogado y realmente no tengo tiempo ni fuerzas para seguir peleando contra esa empresa -
- Tú no te preocupes por nada. Yo me encargaré -
- Pues tú tampoco tienes dinero para eso. Papá, por favor, sé que quieres ayudarme, pero esto es una gran pérdida de tiempo -
- No, Tonya. Ese dinero lo ahorraron Alexander y tú por años para comprar su casa y no dejarás que esa gente se salga con la suya -
- Ya te dije que no quiero esa casa - replicó ella secamente - Alexis y yo estamos bien aquí. Mamá dijo que puedo quedarme por el tiempo que yo quiera -
- Sí, lo sé. Lo tengo claro. Pero debemos recuperar el dinero. Es una cantidad importante, que les será de gran ayuda a ti y a Alexis. Te dará seguridad y tranquilidad -
La joven exhaló un suspiro.
- No estoy convencida, pero si quieres seguir adelante, podemos hacerlo… Pero no quiero que gastes más dinero, papá. De verdad, tú ya tienes muchos gastos para que además tengas que pagar un abogado -
- No te preocupes por eso, ya todo está cubierto. Ahora, el abogado quiere que nos reunamos cuanto antes para explicarnos el caso. ¿Crees que tengas un par de horas libres mañana? -
- Déjame ver mi agenda -
Tomó su teléfono y revisó el calendario.
- Tendrá que ser al mediodía. Tengo una cita a las diez y otra a las dos -
- Déjame consultarle - dijo él tomando su teléfono a la vez.
- ¿Le vas a escribir ahora? - Tonya estaba sorprendida.
- Sí, claro. Está a la espera de la confirmación - respondió Eduardo con tono casual.
- ¿De dónde conoces ese abogado? -
Él siguió escribiendo el mensaje y casi de inmediato, recibió respuesta.
- Perfecto. A mediodía nos recibirá. Te enviaré la dirección -
Se dispuso a retirarse y su hija lo miró con algo de recelo.
- Papá, ¿de dónde salió ese abogado? -
- Me lo recomendaron - respondió simplemente y se inclinó para despedirse de Alexis que veía televisión en la sala.
- ¿Quién? -
- Un amigo. ¿Qué pasa? -
- Nada… Solo que actúas muy extraño -
- Yo no actúo extraño - se acercó a su hija y besó su frente - Tú te pones a la defensiva cuando toco el tema -
- Solo quiero dejar todo atrás, papá - respondió Tonya.
- No los asuntos importantes. No si son asuntos que tienen que ver con el bienestar de Alexis y el tuyo propio. Te veré mañana. No te preocupes, todo saldrá bien -
Así que ahí estaba ella, frente al bufete, no muy segura de que esperar.
En cuanto se presentó en la recepción le hicieron pasar a una sala apenas amueblada. Unos minutos después se le unió su padre y aguardaron.
Al poco rato entró un hombre de baja estatura, algo grueso, de cabello rojizo y ojos vivaces. Vestía pantalón de mezclilla y una camisa celeste, muy alejado de la imagen de abogado elegante y estirado que esperaba.
- Señor Eduardo, señora Tonya, qué gusto verlos - dijo tendiéndoles la mano - Sé que ambos tienen que volver a sus ocupaciones, así que lo mejor es que vayamos directo al punto - tomó asiento frente a ellos, en el sitio donde ya estaba disponible una computadora portátil.
- En realidad esta reunión es más que todo para conocernos personalmente y hacer un inicio formal, para poner el caso en marcha cuanto antes…
- Disculpe - le interrumpió Tonya tímidamente - ¿Podría decirme su nombre? Sé que ha tratado con mi padre, pero…
El hombre le miró algo desconcertado y se volvió a Eduardo, pero el hombre no se movió.
- Disculpe, sí, qué descortés de mi parte. Rigoberto Valle, abogado. Tengo doce años de práctica y para su fortuna, ya he tenido que lidiar con casos similares al suyo… Incluso de la misma empresa… No es que me alegre lo que le sucedió, señora Tonya, pero es bueno porque sé muy bien lo que tengo que hacer para que usted recupere su dinero -
Hablaba muy rápido y Tonya trataba de seguir el hilo.
- ¿Realmente existe posibilidad de recuperar el dinero? Quiero decir, no dudo que sea un abogado muy capaz, pero la persona que llevaba el caso anteriormente no logró nada. Honestamente, ya había dado por perdido ese dinero -
- Lo sé, estoy al tanto y su anterior abogado me facilitó toda la documentación. Para su tranquilidad, puedo decirle que él manejó muy bien el caso, pero no tenía una pequeña pieza de información que yo sí poseo - sonrió - Esta es una estafa muy elaborada, todo está armado para que parezca completamente legal y dejar a las víctimas desarmadas, pero… nadie es infalible… Sé que estuvieron luchando por meses y lamento que haya tenido que lidiar con todo esto en un momento tan sensible para usted y su familia - su tono era sincero - Así que le aseguro que me encargaré de que este proceso sea sencillo y rápido para usted. No tiene que preocuparse de nada. Déjelo todo en mis manos. Prácticamente ya tengo un machote para estos casos. Su abogado anterior documentó muy bien el caso, tenemos prueba de cada una de sus gestiones… Estimo que en un par de meses tendremos respuesta del juzgado -
- ¿Tan pronto? -
Rigoberto asintió. Tomó unos documentos y se los tendió a Tonya.
- Solo necesito que firme esto, para poder actuar en su representación en todas las etapas del proceso -
Tonya revisó el documento y su mirada se detuvo en la cifra allí consignada.
- Este monto… Creo que es mucho más de lo que invertimos…
- Sí, estamos solicitando que se le reintegren los intereses que rindió su dinero durante todos estos meses -
- Yo no estoy segura… Es decir, si puedo recuperar, aunque sea un monto parcial, está bien para mí… Creo que si nos ponemos codiciosos, todo será más complicado -
- Solo estamos reclamando que se le reintegre lo justo, señora Tonya. Ni un centavo más, ni un centavo menos -
La joven asintió y tomó el lapicero, pero se detuvo.
- No sé muy bien cómo funciona esto, pero… un porcentaje de lo que obtengamos es suyo, ¿cierto? -
- No, señora. El monto le será acreditado de forma íntegra -
- ¿Qué hay de sus honorarios? -
Rigoberto miró a Eduardo y luego se volvió a Tonya.
- El bufete no le cobrará por sus servicios -
- No comprendo. ¿Por qué? -
- Estamos recopilando la mayor cantidad de casos y antecedentes para iniciar un proceso penal contra la empresa, así que ambas partes saldremos beneficiadas: usted recuperará su dinero y yo tendré más pruebas para mi caso -
- No estoy segura que quiera involucrarme en un caso penal - Tonya apartó el documento.
- Esto no le generará ningún inconveniente. No tendrá que acudir a audiencias, nadie la molestará. No le robaré un solo minuto de su tiempo. Estos procesos son largos y lentos y no puedo asegurar que tendremos éxito, pero al menos lo intentaremos -
- Esto es importante, Tonya - intervino Eduardo - Por Alexis…
- Alexis… es su hija, ¿cierto? -
- Sí, es mi hija -
- Escuche al señor Eduardo. Con la responsabilidad de criar una niña pequeña, siempre es bueno tener un respaldo económico -
- ¿Me mantendrá al tanto del avance del caso? - preguntó Tonya tomando de nuevo el documento.
- Por supuesto. Le daré mi número y podrá contactarme en cualquier momento, tal como se lo dije al señor Eduardo -
Revisó de nuevo el documento y firmó rápidamente.
- Está bien. Confiaré en usted, licenciado Valle -
- Llámeme Rigoberto - respondió él con una sonrisa.
En cuanto los Ferreira se retiraron, el hombre tomó su teléfono.
-0-
Había dejado la puerta de su oficina abierta, así que Gustavo entró y se dejó caer en la silla frente a él.
- Ya Rigoberto se entrevistó con tu chica -
- ¿Mi chica? - replicó Michael levantando la mirada.
- Tenemos muchos años de conocernos, amigo. No es que no te preocupe la gente, pero jamás habías pedido un favor de este tipo. Ella debe ser importante para ti - esbozó una sonrisa pícara - Además, Rigoberto dijo que era muy hermosa -
El hombre se irguió en su silla.
- ¿Eso dijo? -
- No, claro que no - Gustavo rió - Solo quería ver tu reacción - se puso de pie - Espero que ella aprecie el gesto -
-Tonya no debe saber que yo estoy costeando los servicios del abogado. Eduardo tampoco lo sabe -
- Tranquilo, tranquilo. Eso está cubierto. Rigoberto lo tiene claro -
- ¿Tiene un estimado de cuánto demorará el proceso? -
- Asegura que en dos meses tendrá una resolución -
- Eso es rápido. Espero que realmente todo salga bien –