Después de ese encuentro, hubo muchos momentos más de pasión esa misma noche, hasta sentir el cansancio en el cuerpo y en su corazón, durmieron el resto de la tarde y noche, pero en la mañana siguiente, Grace pretendía huir después de saciarse en reiteradas veces de Adhalpe. Ella estaba corriendo de puntillas cuando la voz del hombre la detuvo. —¿Adonde crees que vas? —ella dio un giro suave y sé mantuvo con la cabeza gacha, él le dijo: —¿Y porque esa cara? —Debo ir a trabajar —dijo algo sonrojada. —Debemos hablar —puntualizó él. —No hay nada de que hablar. —Yo quiero hablar de un tema en específico —dijo de nuevo el hombre. —No necesitamos hablar —repitió ella otra vez. —Necesito sincerar me contigo, es para que no haya ningún secreto en nuestra relación. —¿Que relación, no hay

