No es que sea un cobarde, pero por primera vez me dio miedo enfrentar a alguien, entrar y hablar con ella y decirle que sus lágrimas valían mucho y que no debía llorar así, y que pronto ella sería feliz aunque no sea conmigo, pero que sería muy feliz. No tuve el valor de decirle nada, di la vuelta y me fui abajo, al acostarme, toda la noche pasé pensando en ello. Muy temprano en la mañana estuve parado viendo el amanecer, preguntándome si qué era yo, si que estaba haciendo con mi vida y con quién debia estar. Empecé a redactar mi carta, una nota escribí, era corta y precisa. Le decía a Grace que yo tenía un don muy peculiar, que todo cuanto tenía contacto conmigo, se arruinaba, y que por eso mismo me iba, que pidiera la anulación de nuestro divorcio y fuera feliz, así decía la nota escr

