Los tres días siguientes fueron completamente torturadores y no lo digo por los periodos de horas que pasaba encerrada en un salón de clases, sino por las horas que pasaba sobre las puntas de ballet repasando cada pequeña rutina que Javier nos hacía trabajar... Amo el ballet, pero esto era demasiado ¡Casi no había pausas o descansos! En la escuela los jugadores se pusieron al corriente con la mayoría de los exámenes, mientras que Carlos seguía haciéndose el que si me veía se besaba con cualquier otra chica y se iba antes de que pudiera acercarme... Las chicas estaban un poco molestas por su actitud, pero a mí siendo sincera no me daba ni una pizca de celos... Absolutamente nada... Era viernes aún faltaba dos o tres clases para acabar el día y aunque era semana relajada estaba que me la

