Avery: Mi teléfono vibraba y vibraba en la mesa de noche junto a mí. Extendí mi mano para levantarme y cogerlo, pero un brazo alrededor de mi cintura me lo impidió y allí fue que me tensé por unos segundos mientras por mi mente pasaban todas las imágenes de la noche anterior y el rojo subía por todo mi cuerpo hasta llegar a mis mejillas. Con un cuidado y sigilo que hasta a mí misma me sorprendió logré apartar dicho brazo y tomar una de las sábanas de allí, para envolver mi cuerpo. ¿Dónde carajos quedó mi ropa? ¿Dónde carajos estaba mi mochila? Mi teléfono no dejaba de sonar mientras me colocaba la falda del uniforme con tal prisa que hasta la mochila entera cayó volteada al suelo. — ¡Mierda! Logré colocarme la falda y mi sujetador antes de ser sorprendida por unos fuertes brazos en

