Avery: — ¡A la v***a! ¿Es cierto lo que me dices? —preguntó una Katy deseosa de detalles con una sonrisa muy inocente en su cara. —Sí, o al menos eso espero que sea —. Le respondió Valerie sentada en el sillón con las piernas cruzadas en forma de indio. — ¿Y si es cierto qué es lo que harás? —pregunté yo jugando con las sobras de las palomitas que nos habíamos comido hace rato. —No tengo ni puta idea. No quiero que mi madre se entere de que volví al Pole Dance —. Dijo ella con la cabeza baja. La habían seleccionado para una competencia amistosa entre dos compañías de Pole Dance. Katy y yo estábamos feliz por ella, pero lo que en realidad preocupaba era la reacción de su madre—una devota cristiana que no entendía que eso era un deporte—cuando se enterara. —Tú y yo estamos entre la esp

