Avery. El Sr. Gray había traído unos prexels con café para desayunar. Los tres estábamos sentados sobre los banquillos de la isla de la cocina, ninguno hasta ahora había dicho nada y eso me hacía ponerme nerviosa. —Entonces Avery... Eres bailarina ¿Cierto? —el padre Hunter fue quien rompió el hielo que se había formado hasta ahora. —Sí, lo he sido durante toda mi vida... Desde muy niña comencé y no quiero parar. —La madre de Hunter también era bailarina, de hecho fue en una de sus presentaciones en la universidad en donde nos conocimos. Hunter quien se había mantenido hasta ahora fuera de la conversación le dio una mirada enojada y penetrante a su padre. —¿Puedes dejar de hablar de esa mala mujer? La duda, confusión y curiosidad se asentó en mi mirada en cuanto los ojos de Hunter se

