La sala de reuniones del comité quirúrgico del Saint James estaba más llena de lo habitual esa mañana. En torno a la larga mesa de madera oscura, se sentaban cardiólogos, cirujanos, internistas y especialistas en imagen cardíaca. Callie Smith presidía la reunión, de pie frente a una pantalla donde se proyectaban imágenes médicas e informes. Sobre la mesa, reposaba la carpeta con el nombre "Alejandra Reyes" subrayado en marcador n***o. —Lo que van a ver ahora —empezó Callie, con voz firme— es un análisis presentado por una de nuestras internas en formación. El caso es el del señor Charles Donovan. Hasta ahora, diagnosticado con miocardiopatía hipertrófica obstructiva. Pasó la primera diapositiva, mostrando imágenes de la resonancia magnética. —Sin embargo, la doctora Reyes sugirió la po

