El apartamento de Callie Smith, situado en la planta alta de un edificio con vista al Támesis, estaba bañado por la luz cálida del atardecer. Era un espacio moderno y lujoso, con paredes de cristal, detalles minimalistas y arte contemporáneo colgando de los muros blancos. En la habitación principal, Alejandra estaba de pie frente al espejo, ajustando los últimos detalles de su vestido. El raso azul oscuro caía perfectamente sobre sus curvas, resaltando su piel dorada, suave como la seda. Su cabello n***o, largo y liso, enmarcaba su rostro de forma impecable. Su reflejo era impactante. Detrás de ella, apoyada en el marco de la puerta, estaba Callie, con una copa de vino tinto en la mano. No decía nada, pero la mirada que tenía en los ojos era pura devoción y deseo. Sus labios entreabiert

