Naira Por un momento, es delicado, sus manos acariciándome, casi con ternura, y luego se retira. Hago una mueca cuando su m*****o sale de mí. Permanezco doblada, sin saber si tengo permiso para moverme. Él se deshace del condón, arrojándolo al basurero del lado derecho de su escritorio. ¿No lo verá el personal de limpieza? Entonces, al instante siguiente, aparece frente a mí, sentándose como si acabáramos de terminar una reunión de negocios. Lo miro, sintiéndome de pronto expuesta y ridícula por seguir doblada así cuando claramente ya ha terminado conmigo. Me pongo de pie, subiéndome las bragas sobre mi cuerpo dolorido, esperando no parecer tan ansiosa por irme como me siento. Acabo de perder mi virginidad con un hombre que está leyendo un contrato, treinta segundos después del sexo.

