Ya estábamos cansados de tanto correr, por lo que nos ocultamos en una extraña cueva habitada de murciélagos hambrientos que trataban de habernos daño. No hallábamos más lugares en donde ocultarnos de aquella presencia siniestra, sus enormes y escalofriantes rugidos nos dejaban sin palabras, aunque para nosotros era bueno ya que no podíamos hacer ningún ruido y no podría encontrarnos. Allí nos quedamos hasta el amanecer, deseando el sol no se fuera para aprovechar el día y poder escapar del bosque.
Tiempo atrás:
Esta como muchas historias tiene un enredo de cosas hasta de conflictos entre amigos. La cosa no es cómo surgieron los hechos, sino por quién. Todo comenzó después de salir de la universidad, cuando Emanuel y Miguel me invitaron a un viaje por el bosque, para terminar todos por completo, con el miedo de nuestras pesadillas. Aunque parezca de lo más estúpido, los tres soñábamos con un asesino que nos perseguía, y ese asesino era el hombre que arrollamos en una carretera, dejándolo allí muerto, escapando del miedo. Ahora él nos seguía a nosotros, se burlaba de nuestro miedo, ahora él A través de nuestras pesadillas, intentaba cazarnos para hacernos quien sabe qué, en nuestras propias recamaras. Los tres éramos unos drogadictos que pasábamos viajando a través de nubes y portales. Pero aunque nos curaba de momentos tristes, no nos curaba de la muerte. Ahora llorábamos cada noche pensando en aquella noche, un poco arrepentidos por huir. También nos tratábamos de imbéciles por tenerle miedo a un tipo que en nuestras pesadillas quería hacernos daño. Pero se sentía tan real todo, que solo llevábamos a la conclusión que habíamos quedado traumado por aquel accidente.
Al planear todo después de salir de la universidad, nos dirigimos hacía el bosque que nunca habíamos pisado. Algo extraño para nosotros, pues era el bosque de nuestro pueblo, público y elegante a la vista de los que cargaban dinero e sus bolsillos. Nosotros solo nos drogábamos en casa, sin importar si el olor llegaba hasta las fosas nasales de nuestros padres.
—¿Y qué onda? ¿Siguen teniendo las mismas pesadillas? —les pregunté mientras caminábamos y a la vez fumábamos
—Es horrible —respondió Manuel
—Ese maldito me quiere matar cada que cierro los ojos —respondió Miguel
—Los entiendo, ya ni drogarme me hace efecto. Pero... Manuel, ¿Cómo sabes que un paseo por el bosque hará perder nuestros miedos?
—Sí, también suena estúpido y muy gay pero lo vi en un canal de YouTube. El tipo decía que para qué perder dinero en psicólogos, que un paseo en el bosque hablando de lo que más nos gusta y de quién nos hace sentir miedo haría que perdiéramos ese trauma. Me pareció chido la verdad
—Espero funcione, tenía examen ahora en la segunda sesión. Pero todo sea para volver a dormir, ¡Diablos!
—¡Si! ¡Diablos! ¡Hagámoslo! —gritó Miguel—. Igualmente tenía examen, pero no estudié un carajo
Reímos entonces de nuestra presencia por primera vez en ese enorme bosque, recorriendo entre árboles de navidad, pisando hongos marrones cargados de popo de pájaros, sintiéndonos libres como si fuéramos aves de gran tamaño. Hasta que descansamos de nuestras acciones inmaduras y nos sentamos sobre troncos de árboles secos para respirar un poco, antes de empezar lo que parecía realmente un ritual dónde invocábamos un demonio. Y eso fue lo que sucedió, lo llamamos a él, llamamos al atrapa pesadillas, quien nos atrapó como si fuéramos animales o mejor aún, mariposas.
—Bueno Manuel, ¿Qué haremos ahora? Tú eres el del invento —le dije y reía junto con Miguel
—Cerremos nuestros ojos y respiramos profundamente, pensando en nuestras pesadillas tratando de entrar en ellas justo en este bosque, y luego...lo vemos a él, y le decimos que ya no tenemos miedo
—¿Qué es todo esto, Manuel? —le preguntó Manuel sin entender
—Es lo que ví en ese tutorial de YouTube
—Esto parece un maldito ritual, Manuel, ¿Qué estamos haciendo?
—¿Ritual! ¡Ja! Estás loco amigo, esto no es un ritual, esto nos ayudará a espantar a ese maldito de nuestros sueños, de nuestras pesadillas, Miguel
—Espero que sepas lo. Qué estás diciendo
—Confía en mí, confíen en mí
Hicimos todo tal y como nos lo dijo, luego de entrar a una de las tantas pesadillas donde él nos perseguía, imaginamos que estábamos en el bosque. Nunca imaginamos lo que estábamos haciendo seriamente, lo habíamos traído a la vida con la fuerza de la naturaleza, tan solo sentí su mano sobre mi hombro, desperté de un sueño donde me encontraba justo en la carretera donde empezó todo. Ahí estaba su cuerpo repleto de sangre, con los ojos abiertos, y de la nada pasó un camión llevándome por delante, quitándome la vida dejándome como él. El camión se fue y llorando desde el interior allí tirado en medio de la carretera, pude sentir lo que él sintió cuando hicimos dejándolo ahí. Abrí los ojos entonces de un grito en medio del bosque, mi alma veía mi cuerpo con los ojos cerrados, al igual que Manuel y Miguel, repitiendo una y otra vez las palabras que invocaron al hombre que matamos.
—¡No! ¡No! ¡No! ¡No! —gritaba—. Nadie podía escucharme
Cuando Manuel y Miguel abrieron sus ojos, vieron que yo aún seguía repitiendo las palabras, nerviosos y un poco asustados decían mi nombre tratando de despertarme. No podían y se asustaron, más cuando sintieron que en la rama de los arboles algo o alguien saltaba como si fuese un animal. Mi alma les gritaba que corrieran, pues a distancia se aproximaba él, corriendo como si fuese un trueno, con ansias de lastimarlos. Solo yo podía verlo.
—¿Escuchas eso? —le preguntó Manuel a Miguel
—¿Escuchar qué? Richard, responde, Richard, ¡Demonios! ¿Qué le estará pasando?
—No lo sé, pero siento que...
En ese instante Manuel sintió como lo tomaron por la espalda y lo lanzaron fuertemente hacía un árbol, quitándole la vida. Algo invisible pero visible para mí, los estaba atacando. Era él, el atrapa pesadillas. Y aunque traté de advertirles, no pude. Miguel se quedó sin palabras, no sabía qué hacer, estaba tan asustado que no podía ni correr. El hombre que ahora era una clase de criatura de matorrales y madera, se acercó hasta mi cuerpo y acarició mi nariz, luego me miró, es decir, mi alma, y me dijo con una voz espeluznante, que yo sería el siguiente. Yo me asusté a tal hecho que hui de su presencia, cayendo en un nuevo sueño donde pude ver quién era y porque andaba aquella noche solo en la carretera.
Su nombre era Federick Roblack, un hombre empresario padre de tres hijos varones y esposo de una bella mujer diseñadora. Eran una familia feliz muy querida en el vecindario, pero cuando toda la felicidad de él se vino abajo, con la muerte de su esposa y uno de sus hijos. En busca de venganza, ya que su esposa fue violada y se suicidó, dio con quien había provocado su furia. Supo el paradero de él y se puso a esperarlo allí en la carretera, con una botella de gas que lanzaría encendida apenas pasara. Luego entré en el momento de lo que le había ocurrido a su esposa. Quién la violo era un joven, pero lo que más me sorprendió, fue ver el rostro del responsable. Era Manuel. Me quedé sin palabras al ver su rostro. Pero eso no fue todo, sino que el hijo que había perdido vio todo al salir de su escuela y escuchar los gritos de su madre pidiendo ayuda. Manuel también lo asesinó, tenía tan solo doce años. Al día siguiente, la mamá de tanto dolor se suicidó en la bañera del baño de su habitación, dejando una nota a su lado dándole los detalles a su esposa de quien había sido el responsable. Luego fui al momento de aquella noche en la carretera, Manuel había tenido una pelea con Federick, quien por eso salimos de la fiesta y conducía a toda velocidad, pero Federick no vio el carro venir mientras preparaba todo y su plan falló. Manuel lo arrolló y porque sabía quién era, es que no bajamos y nos fuimos dejándolo allí tirado. Miguel y yo estábamos tan borrachos que nos recordábamos realmente cómo habían sucedido las cosas.
—¿Qué ha pasado? —pregunté con un fuerte dolor de cabeza pero a la vez drogado y riendo
—¿Qué ha sido ese golpe eh Manuel? —le preguntó Miguel buscando una cerveza en la parte de atrás del asiento
—Nada, no ha sucedido nada —respondió él y arrancó. Yo pude ver el cuerpo y hasta limpié mis ojos para ver si era real, pero no presté atención, solo ignoré.
Mis lágrimas empezaron a seguir, me acerqué entonces al cuerpo lentamente y pude ver cómo aún respiraba, hasta que me agarró por la mano y le hizo gritar, despertando de todo en el bosque y escuchando los gritos de Miguel pidiendo ayuda. Mi alma ya estaba en mi cuerpo, haber visto todo no me hizo sentir lastima por Manuel, quien muerto al lado del árbol con el que lo habían golpeado fuertemente, reposaba tal y como el señor Federick.
Desde ese entonces solo nos persiguió a través de nuestros sueños. Pero al primero a quien se le apareció fue a Manuel, quien buscó por todas partes lo que supuestamente había encontrado en YouTube, todo era un farsa. Cómo Migue lo dijo todo era realmente un ritual, un ritual donde uno de nosotros dos sería la ofrenda. Ya que, Federick, lo ataca cada que cerraba sus ojos, horriblemente por todo su cuerpo. Me acerqué entonces a su cuerpo y me agaché, levanté su camisa y pude ver todos esos rasguños en su espalda y por todas partes de su cuerpo, ahora entendía porque usaba buzos diariamente incluso en los días calurosos. Golpeé con mis patadas fuertemente su cuerpo. Gritándole por qué nos había hecho esto, ahora por él debíamos pagar Miguel y yo.
Miré entonces por varias partes, ya oscurecía, corrí lo más que pude a lo que me parecía lo más seguro, para ocultarme de Federick, quien por sí solo quemó su cuerpo, reemplazando cenizas por madera y matorrales secos, aquella noche en su muerte. Encontré luego una cueva oscura repleta de conejos, quien poco después devoré a uno de ellos, con una pequeña fogata allí dentro, para calmar el hambre y también el frío. Aún seguía pensando en todo lo que había visto, en los viajes que me permitieron descubrir la verdad, e lo que habíamos hecho esa noche y ahora en el bosque.
No entendía aún del todo cómo Manuel pudo pensar en entregar a unos de sus amigos para salvar su alma, todo por nada porque al final, fue el primero en morir. Sé que Miguel y yo no tenían culpa de la muerte del señor Federick, pero también sé que no podía culparlo, pues era justo lo que estaba haciendo, pero no del todo. No del todo. Me quedé entonces dormido y de la nada ya estaba soñando, deseando en el momento del sueño despertar, pues el atrapa pesadillas se me apareció tomándome por el cuello, pero me salvé. Un consejo me mordió hasta poder abrir los ojos.
Desde ese momento descubrí que los animales también sienten, pues cuando uno de ellos lo maté para comerlo se apartaron de mí. Tomé al que me había mordido entre mis manos y lo abracé, dándole las gracias por su ayuda. De la nada saltó al suelo cayendo en la fogata, apagándola quedando en total oscuridad. No entendí porqué lo había hecho, hasta que llegó el amanecer y salí de aquella cueva.
Pude ver pisadas en la tierra alrededor de la cueva , me hizo pensar que eran de él, de Federick siguiendo mi olor. Ahora entendía porqué el conejo se tiró apagando la fogata, lo había hecho para protegerme. Se me hacía imposible aceptar eso, nunca pensé que un animal fuera tan inteligente. Me dio un poco de miedo, pero también de impresión y alegría. Ahora debía buscar a Miguel o salir del bosque.