David. —Aca es mi cuarto, pasa. —entro sonriendo porque escaneo la habitación, cama enorme con colchas blancas peludas, alfombra marrón cuadrada, y unos peluches en la cama—. ¿No es lo que esperabas?. —Si, es lo que esperaba, eres tu cuarto, nada, no muestras nada. —¿Cómo no muestro nada?. —No, ahi abajo vi que a tu hermana le gustan las princesas entonces ese peluche no es tuyo, como el del tren que le gusta a tu hermano. —¿Sabes algo?, vamos abajo, a la habitación de invitados. —Mejor, ver esos peluches me la bajó. —Si, vamos, mala idea. —Mala idea que duermes con ellos, ¿no tienen sus habitaciones?. —Obvio, pero prefieren dormir conmigo porque son miedosos, si no estoy van con mi abuela. —la sigo por la casa hasta que llegamos a la habitación de invitados—. ¿Y esta qué te parec

