Capitulo 7

3005 Words
Valentina. . "No quiero que pienses que te regalo un vehículo para tenerte controlada o porque sentí que me lo pediste o insinuaste, sino que me di cuenta que lo necesitas, no voy a pedirte venir a cualquier hora ni tampoco es una escusa para que te quedes conmigo, sino porque me intereso en tu seguridad y bienestar, y que tengas como trasladarte de un lado a otro lo es, espero te agrade y que no sientas que es un chantaje como sientes cuando te ofrezco algo, disfrútalo, no te pido nada a cambio. Raphael. ". . —Bueno. —golpeo la carta en mis manos viéndome al espejo. —¿Ya te vas?. —Si, vuelvo mañana temprano. —Bueno. —Abuela, el señor me dijo antes de irse que cuando vuelva quería que vayamos unos días solos a vacacionar. —no dice nada—. Abuela, no van a ser dos semanas o no es que no voy a volver mas, yo no voy a recordarle que dijo eso, pero si me dice le voy a decir que dos días como mucho. —¿Dos días?, ¿qué hago dos días con los nenes?. —Abuela. —No, abuela no... —Necesitamos eso... ¿Sabes la plata que voy a traer estando dos días enteros con él?. —Lo sé... Que no sea un fin de semana por favor, porque ahi si, no sé qué hacer con tanta energía. —Prometo no preguntarle, si me dice le digo esto, que día de semana asi van a la escuela y dos días máximo. —Si, sino cuando llegues los vas a encontrar pegados a la cama, porque entiendo lo que haces y que es para mantenernos y que siempre trabajaste para darnos de comer, pero no estas con ellos, los ves de noche cuando están agotados y los dejé hacer lo que quieran porque no tengo mas ganas de renegar. —Lo voy a solucionar, hablo con él sobre si es fijo y cuánto tiempo y dejo los otros. —Eso espero, podemos juntar plata y poner un negocio, algo que no haga falta estas cosas o que andes limpiando. —No, lo que quiero eeeessss. —voy al ropero sacando la campera que me regalaron. —¿Qué?. —Quiero estudiar. —¿De verdad?. —Si, voy a preguntar por algún instituto asi tampoco estoy cinco años. —Aaaajjjj siiiii, quiero que estudies Vale, esto no va a durar para siempre, la belleza se acaba y el interés igual, y no vas a estar toda la vida trabajando de esto. —Ya sé, y no lo quiero, por eso quiero algo mas de ahorros, hacer las cosas que queremos hacer y ya guardar plata, ir juntando para tener y estudiar. —Es la mejor idea Valentina, de ahora en mas vamos a ahorrar y vamos a vivir con los justo y necesario, porque te acepto esto que hiciste para sacarnos de los apuros, pero no quiero que sigas años Valentina. —Me voy, ya voy tarde. —le doy un beso y salgo viéndolos. —Hermana, espero podamos tener un sillón. —Siii, vamos a tener, no se preocupen, y ahora me voy a trabajar, nos vemos mañana temprano, voy a llegar para llevarlos a la escuela. —Nos vemos, cuídate. —Ustedes igual, cierren bien la puerta y las ventanas. —voy a la casa de Raphael escuchando música a bajo volumen, soy de las que la música fuerte no me deja estacionar—. Buenas noches. —Buenas noches señorita, pase, el señor la espera. —¿No van a revisar el auto?. —Tenemos prohibido acercarnos a usted señorita, pase. —Esta bien, nos vemos. —avanzo lento porque es como una colina, la casa esta arriba en un alto imponente, y yo sin casa, una horrible que se cae a pedazos y un barrio horrendo—. Bien, comencemos. —esta afuera esperándome, bajo sonriendo y corro hacia él abrazándolo—. Holaaaa. —Hola preciosa. —me alza de las nalgas besándome, camina adentro de la casa—. Te extrañé tanto. —Yo igual, aca... Aca no mas. —¿De verdad?. —Si. —hago fuerzas para que me baje, sonriendo me saco la calza y las zapatillas, me abro la campera cuando me vuelve a alzar sentándome en la mesa recibidora. —Aaajjjj. —Rapido... Te necesito rapido Raphael. —¿Asi que me extrañaste?. —No te das unas idea de cuánto. —le bajo el pantalón deportivo desesperada, entra en mi con fuerza que me hace reir del gozo—. Aaajjjjj Dios Santo. —Mmmjjjj. —lo envuelvo por el cuello gimiendo desesperada, apoya su boca en mi cuello dándome con fuerza—. Ooojjjjjj... Aaajjjj. —se aleja de mi terminando en mi pubis—. Ooojjj. —sonrio un poco satisfecha—. Vamos a la cama, no llegaste. —No, y te pones preservativo. —Tu me hiciste ni siquiera darme cuenta hasta que me vine. —Bueno, —bajo de la mesa sacándome toda la ropa quedando desnuda, sonrio cuando me recorre con la mirada volviendo a recuperar la erección—. Me pones nerviosa como me miras. —Eres mi mujer. —me envuelve sonriendo, paso los brazos por su cuello inclinándome hacia atrás—. Me gusta la vergonzosa que eres y toda una dama, y también me gusta la suelta y fogosa, conmigo puedes ser la que te guste. —Entonces en este momento quiero ser una perra que le dan duro de atrás y después una señorita a la que le haces el amor tan rico e intenso como me gusta. —Y a mi igual me gustas, —me alza de las nalgas sonriendo, es un hombre muy, pero muy apuesto que no me molesta nada estar con él—. No quiero que salgamos de la cama. .................. Bajo un poco sorprendida porque no estaba en la cama, como son las cinco y media de la mañana me cambio y bajo, tiene muchos empleados, obviamente no hay nadie trabajando por la hora, pero voy a la luz que veo, cuando me acerco esta Raphael con una camisa, pantalones cortos y hablando por la compu, le hago seña que voy a la cocina para hacer un té o algo, siento vacío el estómago. —Hola. —Hola. —se viene desabotonando la camisa—. Perdón por no despertarte, crei que ibas a dormir mas. —Había puesto la alarma porque tengo que llevar a mis hermanos a la escuela y tengo reunión de padres. —A las cinco de la mañana no creo que entren. —pone una mano en la mesada como encerrándome en sus brazos. —No, pero me quiero bañar y cambiar, no me gusta ponerme la ropa interior usada. —Entiendo, vamos a tener unos días solos donde no vas a irte desesperada. —De eso quiero hablar. —deja de sonreír enseguida—. No sé si tu esposa te dijo lo de la plata. —Si, me dijo. —Bueno, se enojó conmigo por eso y por el auto, cuando me quieras hacer un regalo dile primero asi no se enoja. —No tiene porqué, ella que haga con su plata lo que quiera que con la mía lo hago, quise regalarte un auto y si mañana quiero regalar una joya o la luna es mi problema. —Lo que quiero decir mi hombre poderoso. —le doy un beso sonriendo—. Es que sigue siendo tu esposa, no sé si legal, si por palabra, si es un acuerdo o terminó el amor, pero es tu esposa y dile cuando gastes en mi. —¿Te trató muy mal?. —Bueno, no fue agradable pero tampoco tan mal, pero avisale. —Bien, en lo que se me dé la gana en realidad, ¿si?. —Si. —¿Qué mas querías decirme?. —Sobre lo de la plata, porque hice cuentas y no me sirve. —Lo hablé con Beatriz, perdóname por no decirte pero quería la confianza de que me lo digas, ¿qué te dijo sobre eso?. —Que había hablado contigo y habías aceptado, quiero saber a cuánto. —El doble. —¿De verdad?. —Si, de verdad. —Gracias, —lo abrazo con fuerza. —¿Tan mal estas Vale?. —los dice muy serio, lo miro parando de reir—. Dime lo que necesitas, lo que sea. —Bueno, estoy bien, ósea... No para saltar tirando fuegos artificiales pero nos acomodamos bastante, saldamos deudas, y vamos bien, asi que no, estamos bien. —Lo que sea que necesites cuando sea me dices. —Gracias, porque puedo confiar en ti. —Siempre. —Y también te quiero preguntar si el viajecito que quieres pueden ser dos días y día de semana porque mi abuela no puede con los chicos todo un fin de semana. —Claro que si, no hables con miedo, lo que puedas cuando quieras. —Bien, entonces vamos, ya quiero ir. —Yo igual, tengo algo planeado solo para los dos. —¡Que emoción!. . ***** Raphael. . Sentado en el borde con las piernas en el agua la veo nadar, sonrio porque es tan natural, me encanta como es, llegamos anoche que no vimos nada porque subimos al yate y nos fuimos a la cama, cuando desperté ya estaba casi adentro del agua, no entró porque le dio miedo, esperó que aparezca para hacerlo, y aca estoy, vigilándola porque tiene miedo y no es chiste, si tiene miedo lo tiene, aunque es valiente porque se metió. —Señor, pueden pasar a la mesa, ya esta el almuerzo. —Ya vamos, gracias. —esta de espalda flotando—. VALENTINA A COMER. —viene sonriendo—. Dame las manos asi te saco. —Si. —la levanto como nada, es un poco baja y bastante delgada—. Aaajjj, esta re buena, después acompáñame. —Claro, me gusta venir aca. —¿Ósea que siempre viviste en la ciudad?. —No, no siempre, ven, vamos a comer que tengo hambre. —¿No quieres hablar sobre eso?. —Siii, pero en la mesa asi comemos mientras hablamos. —Genial. —nos sirven pescado con papas y una carne en una fuente—. ¡Muchas gracias!. —De nada señorita. —se pone su bata y la hago pasar primera ya que comemos en los sillones. —Que hambre por Dios. —Nadaste por al menos hora y media. —Me encanta el agua, cuando pueda tener mi casa quiero que tenga piscina. —¿La casa donde vives de quién es?. —De mi abuela, pero quiero mi espacio y que mis hermanos estén bien. —¿Están mal?. —No, la casa es vieja, se cae a pedazos, —corta la carne sirviéndome—. Íbamos a agrandar pero cuando fue el albañil dijo que no convenía que agrandemos, sino que comencemos prácticamente de cero. —¿Tan vieja es la casa?. —Uufff, cuando mi abue se casó con mi abuelo la hicieron, hace cuarenta años y un poco mas. —Bastante pero no para que se este mandando abajo. —Es lo que digo, o el constructor era malo o no sé. —¿Y qué van a hacer?. —Me voy a buscar otro cliente asi junto mucha plata. —Que chistosa, —Ay, ya sé que es chiste no te alteres. —me agarra de la cara besándome muy rudo—. Eres y vas a ser el único. —Eso espero, soy re posesivo y quiero confiar en mi compañera. —Confía en mi Rapha, porque tu me re agradas, me pareces super atractivo y me encanta hacer el delicioso contigo. —primero me sorprende pero termino riendo. —Todo eso son validaciones. —Yo bromeo no mas, no quiero ni me interesa. —sonrio viéndola porque come asintiendo y moviendo la música que eligió antes de entrar al agua—. Que rico esto. —Muy rico, Luz cocina riquísimo. —¿Es la misma que en tu casa?. —La misma, nos va a hacer la merienda, la cena temprano y se van dejándonos solos. —mueve las cejas haciéndome reir—. Bueno, ¿te cuento como es que tengo un acento raro, mi esposa no y tengo casa aca?. —Quiero saber todo, comienza con tu fecha de cumpleaños. —Estoy de cumpleaños. —lentamente gira la cabeza para verme—. No me digas feliz cumpleaños porque no me gusta, estoy cumpliendo treinta y seis años y aunque no me gusta porque me siento viejo elegí este día para pasarla contigo... Nací en Italia y tengo papás Italianos, íbamos y veníamos de un lado a otro, por eso hablo bien el castellano y entiendo los modismos, pero en casa son todos Italianos que el acento se hizo fuerte porque debía hablar como toda mi familia porque mi mamá no habla otro idioma. —mastico la carne asintiendo—. Y bueno, de esa manera fue que voy y vengo porque amo los dos lados. —¿Hace cuánto estás con Beatriz?, —corto un buen pedazo de carne comiendo porque tengo mucha hambre—. Porque me parece muy raro como se manejan. —Mmm. —riendo agarro mi copa con jugo—. Eso es mi culpa, yo me las re mandaba de adolescente, cuando salí del secundario le dije a mi papá que quería estudiar aca, me anotaron a la facultad y como mi papá no se podía quedar aca supervisando y mi mamá menos porque lo acompaña en todo, hice lo que quise... Resultaaaa. —sonrie viéndome a los ojos—. Que me anoté en realidad a la academia de policía falsificando la firma de mis papás y cuando vinieron al año se suponía que debía estar en mi segundo año de carrera y yo estaba haciendo servicio en la calle con mi trajecito y gorrita. —Ppuffff. —Si, puf me hizo el lomo de la paliza que me dio, pero nadie me quitó lo bailado, quedé con grandes amigos como David, bueno, el único porque no me juzgaba y me ayudaba un montón, y su prima es Beatriz, él me la presentó. —¿Estuvieron mucho de novios?. —Nos casamos sin habernos dado un beso. —¿De verdad?. —Si. —¿Y tus papás te obligaron?. —Con ella no, cuando se enteraron que era policía me dijeron que me tenia que casar y estudiar y trabajar en la empresa familiar, pero en mi ultimo momento de decisión personal y rebeldía dejé que preparen la fiesta, y fui y me casé en secreto con Beatriz, les mandé una foto de la libreta y nosotros con los anillos que casi los mata... me iba a casar pero no con la que ellos querían y yo no quería. —riendo se tapa la boca—. Hablé con Beatriz, nos veíamos siempre porque como son de la misma edad con David los mandaron juntos aca porque son de un pueblito muy pequeño, para ahorrar costos sus papás los mandaron a vivir juntos, él estudiando para policía y ella para maestra jardinera, y yo como andaba de rebelde me quedaba con ellos, hablamos mucho y en ese momento era agradable. —¿Se llevan muy mal?. —Terrible... Pero bueno, como dije, toda mi culpa porque yo no fui claro con ella, para mi una pantalla y para ella matrimonio de verdad, también... Al año de casados ya teníamos una hija de dos meses, entonces ella quería que este compartiendo la paternidad y yo estaba para mi hija pero no para ella porque quería vivir de joda, hasta que mi hija mayor enfermó, no sabia nada, me entero porque llegué a la casa y no las vi, y ahi medio que dije, me estoy perdiendo la vida de mi hija, tenia a penas dos años y nunca la había visto dormir. —alza las cejas sorprendida—. Le dije a Beatriz que intentemos ser un matrimonio real, cinco años, dos hijos mas, miles de peleas y me dijo que me vaya de la casa, ahi hicimos un trato, me mudo abajo, seguimos casados y cada uno con su vida, se filtró un amorío mío lo cual le hizo muy mal y me dijo, yo te elijo la próxima pareja, y llegaste. —Yo no sé si podría compartir mi marido la verdad. —No comparte nada, ni tu, porque con ella hace diez años que son los que tiene mi hijo menor, no tenemos nada, no hay nada, solo que la necesito hasta que mi papá muera y ella necesita mi cuenta bancaria, ya que yo nunca le puse limites ni pienso hacerlo, no hasta que mi papá muera, nos podamos divorciar y hagamos división de bienes, por eso cuando me dijo que pediste un poco mas y se enojó le dije que lo haga, no había necesidad de hacer ese escandalo. —agarro mi teléfono cuando suena, sonrio porque es una video llamada—. Mi hija. —No hablo nada. —Si. —atiendo la video llamada feliz, sonrio cuando aparecen los tres—. Holaaaaa. —Papá, le decía a Renata que si te podíamos llamar. —No dijiste eso Franchesca, dijiste que no importaba si estaba trabajando. —las miro en silencio porque viven peleando—. Y si trabaja no podemos molestar. —Chicas, chicas calma, si me llaman y estoy trabajando les digo que me esperen un poco, sino los llamo yo. —Papi. —¿Mmm?. —corto el pescado viéndolos—. ¿Qué pasa hijo?. —¿Cuándo vamos a verte?. —No pueden porque tienen que estudiar, yo viajo la otra semana unos días... Ahi nos vamos a ver y pasarla juntos. . .
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD