David.
.
—Señor.
—Si, mmm. —miro la bandeja a ver qué voy a comer—. Este, este y este... Espere. —saco un plato que no sé qué tiene y le pongo mas cosas arriba—. Ahora si, gracias.
—Creo que tienes hambre. —alzo los hombros no importándome.
—¿Qué se supone que haga si no es comer?. —se tira a mi lado en sillón, queda toda desparramada—. ¿Y tu?.
—¿Qué voy a hacer sino es aburrirme?.
—Estamos iguales.
—Asi es, solo que no puedo comer.
—¿Por?.
—Porque este vestido me queda tan ajustado que siento que lo voy a reventar.
—Ni pareciera que se va a reventar, tranquila, porque se nota que no comes nada o haces mucho ejercicio.
—Ninguna de las dos... Como bastante y no hago nada.
—Aja, finjamos que te creo, —alza los hombros viendo a todos lados—. Si fingimos yo también, como poco, mas bien picoteo y me encanta estar aca.
—¿Y por qué te encanta estar aca?, ¿se puede saber?.
—¿Mi primo no te deja comer?.
—Tu primo querido primo de su primo. —la miro enseguida, sonríe totalmente lucida, sin una gota de alcohol—. Quiere que coma todo lo que hay pero debo conservar la figura.
—Entonces te cuidas.
—De hecho no, el estrés y las preocupaciones me dieron esto que cargo... Dichosa suerte.
—No te creo.
—No me creas, pero dime, ¿a qué vienes si no haces nada?, no hablaste con nadie, no te llevaste a ninguna jovencita que vino.
—No me gusta pagar por sexo.
—Muy recto señor.
—Tengo humanidad.
—De tiempos bíblicos hay vendedoras de placer, no tienes como decir a la antigua tampoco porque quedarías en la misma. —sonrie mas cuando la miro—. ¿Crees que una prostituta no tiene conocimiento histórico?.
—Estas informada de tu rubro, eso si.
—Eres agradable para hablar primo.
—David, me llamo David.
—Valentina.
—Eso lo sé.
—Ah, crei que era la prostituta.
—Te pido disculpas.
—¿Pero?.
—Bueno, verte aca, haciendo plata fácil cuando podrías estar haciendo otra cosa.
—Es trabajo, y uno muy cansado.
—Me imagino.
—No tienes que hablar con sarcasmo.
—No es sarcasmo. —me tiro para atrás en el sillón—. Sino que mi primo esta decente, pero aquel.
—Buaaaa. —saca la lengua haciendo cara de asco.
—¿Ves?, esto no esta bueno Valentina, busca otra cosa, estudia.
—Te pareces a mi papá.
—¿Te dice lo mismo?.
—No porque esta muerto, pero pareces un papá.
—¿Te acostarías con ese viejo?.
—Si me paga lo que cobro si.
—¿Eres muy cara?.
—Bastante, por dos pesos no estoy con nadie.
—No me imagino cuánto.
—Dijiste que no pagarías por sexo.
—No lo haría.
—¿Y para qué quieres saber?.
—Porque me da intriga saber cuánto paga estos degenerados por una mujer hermosa.
—Porque sin plata no los miraríamos, cuanta razón, tu primo es la excepción.
—Dime, por ahi junto dinero y me apetece pagar por primera vez. —nos miramos serios.
—Bueno, gratis la presté una vez y no voy a volver a hacerlo asi que cuando tengas dinero me avisas, cobro doscientos cincuenta la noche, de doce a seis de la mañana.
—¿Doscientos cincuenta?.
—Asi es, ¿Cuánto cobraran ellas?.
—No me hago idea teniendo en cuenta la barbaridad que dijiste, creí que un cincuenta.
—Que gracioso. —riendo sorbe otro poco del trago—. ¿Te metes dentro del ropero para viajar a otra realidad?.
—Mmm, eso es de mariconcitos.
—Aajajaja... Veamos si eres machito, ve y pregunta cuánto cobran.
—¿Asi de la nada?. —señala con la mirada donde hay cuatro chicas semis desnudas esperando sus viejos verdes que hablan con Raphael dentro de la oficina.
—Y si, vamos, ve, pregunta cuánto están sus servicios, capas que cobro muy barato.
—Eso lo dudo, —me tomo todo el trago parándome—. Ya vengo. —voy hacia las chicas sin saber qué decir—. Señoritas.
—Señor.
—Bueno, no quiero incomodarlas ni faltarles el respeto, pero me preguntaba por sus servicios. —se miran entre ellas—. Necesito una compañia.
—Mi compañero se va del pais la semana que entra y quedo libre señor.
—¿Y cómo van los precios?.
—Le doy mi tarjeta y hablamos por ahi.
—¿Números estándar?, por si me apetece llevarme una esta noche.
—Cien la noche.
—Bien, gracias. —voy con Valentina que sonrie—. Cien la noche.
—Creo que voy a hablar con Beatriz, le tengo que subir, doscientos no es nada.
—¿Nada?.
—Nooo, matemáticas amigo... Doscientos la noche, a la semana un millón ya que no me llama todos los días, —vuelvo a agarrar el plato con bocados—. Cuatro millones al mes, nada.
—Si lo pones asi... Bueno, suena poco.
—No me jodas, la estoy prestando mas que vendiendo. —riendo me atoro—. No te rías.
—Bueno, es un drama.
—Siii, porque sino voy a tener que buscar otro cliente, ¿Cuánto ganas?.
—¿Quieres que sea tu cliente?.
—Si puedes pagar si.
—Bueno señorita. —mastico el pescado sonriendo—. Soy policía.
—¿De cuánta plata hablamos?.
—De nada.
—Ufa, ¿Cómo trabajas por el amor al arte?.
—Si te pago doscientos... Y ahora que lo subes no me imagino cuánto, me quedaria sin comer.
—¿Tan poco?.
—Poquísimo. —asiento por la tostada que mastico, esta riquísima—. Que rico esto.
—¿Y ese poquísimo que agarras es motivo de que comas tanto?.
—No, porque soy hombre.
—Uy su majestad, no me había dado cuenta. —le hago caras que la hacen reir—. Mira, las momias salieron del sarcófago. —me da un ataque de tos por la risa—. Para, todos nos miran. —agarro su vaso tomándolo todo—. Raphael.
—Como estas sentada Valentina.
—Ayúdame, hice una mala elección de vestido. —paro de reir un poco cuando la levanta.
—Tanta risa que tienen.
—Pues, tu señorita es divertida, muy buena con las palabras. —asiente sonriendo
—La verdad que si, bien, ya terminó la reunión David.
—Genial, ¿ya podemos hablar?.
—Déjame despedir a los invitados, a Valentina y hablamos.
—Espero aca.
Voy a la cocina a buscar mas comida, va a tardar en despedir a todos, me invita siempre y las veces que vine es porque necesito que me dé la información que necesito, desde que nos conocemos en la academia de policía fue excéntrico, y aunque las clases sociales siempre fueron super diferentes nos hicimos amigos, y cuando su papá se enteró lo que hacia a escondidas en vez de estar en la facultad de ciencias politicas como se suponia que este, lo mandó al negocio familiar de autos, me contactó dandome alivio de la tremenda desaparición que tuvo y seguimos siendo amigos desde entonces, y ahi cayó mi pobre prima que lo necesitaba y él a ella, matrimonio arreglado, uno o dos hijos, que de hecho tuvieron tres, y cada uno con su vida, ella viviendo bien, de viaje, con lujos, y él con su debilidad a libre de manda, tanto como quiera, mujeres.
—Aaajajaaaa. —salgo de la cocina viéndolos, quedo con la tostada a medio comer porque la mujer exuberante e imponente no esta, ahora es una chica simple y sencilla, y aun mas hermosa que hace media hora.
—Amigo, perdón. —se paran bien, aunque Raphael no puede sacarle las manos de encima—. Valentina se va.
—Crei que se iban juntos.
—No, no puede viajar, aunque en unos meses me la llevo conmigo, ya estuvimos hablando sobre eso y tenemos que ponernos de acuerdo.
—Siii, bueno. —lo agarra de la cara besándolo—. Cuídate, mándame mensaje y me avisas cuando llegues.
—Vas a ser la primera en saber... Ve que tu abuela viene y me golpea.
—Es muy capas. —cuando se va señalo la puerta.
—¿Y eso?.
—¿Qué?.
—¿Son pareja?.
—No.
—Se dijeron amor varias veces.
—Sabes que soy exclusivo, vamos asi hablamos... Y le dije que nos digamos asi, para que nadie me vaya a decir que los deje estar con ella.
—Es una prostituta amigo, ¿de qué exclusividad hablas?. —me mira serio—. ¿Qué?, es la verdad.
—Dejemos de hablar de ella.
—¿Te sonrojaste?. —riendo va al mueble donde tiene licores—. Cambiemos de tema que es asqueroso verte asi, ¿qué me tienes?.
—Me enteré que el quince van a ir por el muelle de la ciudad, no sé cómo se llama, pero ahi llevan el cargamento y lo van a cruzar. —recibo el trago que me da—. Van a llevarlo a la frontera por el mismo rio.
—Esa cara no es solo por droga Raphael.
—No, no es solo eso, pero estoy preocupado.
—¿Por?.
—Por Valentina. —se sienta jugando con su vaso—. No puedo traerla aca, no puedo ponerle seguridad, esto de pasarte información por primera vez me esta preocupando.
—Es solo una puta.
—Es... —me mira enojado—. Mi compañera... Tu no sabes porqué de todo lo que hace y no pienso contarte, pero quien sea que le toque un pelo el mundo se termina... ¿Esta claro David?.
—Claro. —tomo del trago dejándolo en la mesa—. Yo mismo voy a cuidarla, ahora dime todo.
.
*****
Valentina.
.
Parada afuera de la escuela espero a mis hermanos comiendo una factura, mi primer día haciendo ejercicio y ya la recompensa fueron tres facturas, una con crema pastelera y coco, otra de dulce de leche y una medialuna con jamón y queso, y no es que comencé porque quiero, sino porque Raphael me lo pidió, me sentí un poco ofendida cuando lo dijo pero tiene razón, dijo que era para tener mas rendimiento en la cama y que si alguien me sigue pueda correr una cuadra sin morir en el intento, nunca lo había pensado asi, pero tiene razón, si me quisieran robar no podría escapar porque haría dos pasos y colapsaría.
—Holaaaaa. —Zoe sale primera porque va al jardín.
—Hola. —la alzo dándole besos—. ¿Cómo te fue?.
—Ien, teno hambe.
—Ahora salen los chicos y vamos a casa, nos vemos seño, gracias.
—Nos vemos Zoe, no te olvides de repasar lo que practicamos.
—No señoita, adiós. —cruzo la calle para ir al parque asi esperamos a los chicos—. Mas lapiooooo.
—Vas a girar Zoe.
—NO PONTAAAA.
—Espera que me llegó un mensaje. —me siento en la hamaca libre viendo el telefono.
Beatriz—. ¿Te puedo llamar?.
Vale—. Si, tengo un poco de tiempo libre.
—Valentina.
—Hola Beatriz. —me muevo un poco viéndola a Zoe con una sonrisa, voy a poner unos juegos en casa asi se divierten—. Dime.
—Acabo de hablar con Raphael, me comentó lo del precio, me parece una vivada tremenda de tu parte Valentina.
—No es una vivada Beatriz, es lo justo.
—¿Justo es que vayas a la cama con mi esposo y quieras mas de lo que mereces?.
—Voy con su esposo porque usted me insistió que vaya con su esposo, problema mío no es, a mi lo que me esta pagando no me sirve.
—¿No te sirve?, ¿y el auto que le insinuaste que te compre?.
—¿Insinué?, yo nunca le insinué nada.
—Me dijo que te mueves en taxi y que no puedes comprar uno con lo que te doy, que te da mas de la cantidad exorbitante que te doy a escondidas mías porque sabe que si veo sus trasferencias de tanto dinero ya no lo verías mas, te dije que le recibas pero no que seas una vividora Valentina.
—Mire señoraaaaa... Me preguntó por qué andaba en taxi y por qué no me compraba un auto, y si, le dije si me podía subir un poco el precio y ya, y recuerde quién me manda con su marido, y chau, estoy ocupada porque tengo vida fuera de la cama de su esposo. —corto sonriéndole a Zoe—. Vamos por los chicos.
—Si. —vamos a casa caminando, voy de la mano con Gaspar, Milton lleva de la mano a Zoe.
—¿Por qué no vino la abuela?. —Gaspar tira de mi mano—. Asi la vecina nos venia a buscar.
—Buena, tanto se quejan por unas pocas calles.
—Nooo, ¿pero por qué la abu no vino?.
—Porque se fue a comprar ropa y le dije que vaya sola asi no se preocupa de tres garrapatas que la apuren.
—Aaagggg. —los tres me miran haciendo caras.
—Y tuve que hacer unos tramites de documentos, que pasarlos a buscar se me hacia mas sencillo a mi que a la abuela.
—¿Podemos pasar por gaseosa?.
—Pasemos... ¿Cómo fue la escuela?.
—Estaba por olvidarme, hay reunión de padres para dar las notas.
—Ahora que no trabajo de mañana voy a ir a todas las cosas de la escuela.
—¿Vas a volver a estudiar?.
—Lo tengo que pensar.
—¿Por qué?.
—Porque Milton, primero tengo que asegurar varias cosas en casa y ahi si, voy a tener tiempo.
—Cuando te asegures que no nos descarriemos y que estudiemos y tengamos una carrera ya vas a ser vieja y no te van a aceptar en lo que trabajes.
—Vieja es un termino muy fuerte pendejo. —lo empujo con fuerza a Milton de atrás.
—AAAYYY.
—Espera, es la abuela. —atiendo enseguida—. Abue.
—Ven ya a casa, rapido.
—¿Qué pasa?... Vamos a casa que no sé qué pasa.
—A penas llegues te vas a dar cuenta, rapido.
—Me cortó, vamos... Después vamos a comprar. —casi corremos, estamos a unas cuatro calles, y cuando doblamos la ultima calle lo veo, paro de correr viendo a mi casa como mi abuela nos llama con gestos.
—¿Y eso?.
—Se equivocaron, obvio. —me acerco caminando con sorpresa.
—Valentina... ¿Qué es... —señala la camioneta enorme rosa super suave—. ¿Quién?.
—Si es para mi debe ser de Raphael.
—Es para ti porque el señor dijo Valentina.
—¿Qué señor?.
—Valentina. —me giro viendo a David, mira la casa y los nenes que me rodean—. Raphael te envía un regalo, supongo que sabes manejar.
—Si, si sé manejar.
—Bien, sígueme.
—Chicos, vayan a dejar las cosas a la casa, abuela...
—Los preparo asi salimos a dar una vuelta.
—Gracias. —espero a que entren a la casa asi hablo con él.
—El mas grande dudo que sea tu hijo, pero los otros dos puede ser.
—Mira la conclusión que sacas, enséñame mi auto. —me acerco sonriendo, es enorme la camioneta—. ¿Puedo abrir?.
—Es tuya, haz lo que quieras.
—AAAGGGG. —me subo al volante sonriendo, él se sube en el acompañante—. ¿Qué dijo?.
—Te dejó una carta aca atrás. —estira la mano agarrando una caja.
—¿Un bolso?.
—No tengo idea.
—Crei que eras el eterno mensajero David. —saco un bolso hermoso azul marino, y como pesa lo abro viendo un sobre y debajo plata acomodada, por eso pesa tanto—. Lo leo en privado.
—Como quieras, pero me dijo que te lo deje solo si tienes licencia y se quiere asegurar que lleves el tanque lleno siempre y que uses el cinturón de seguridad, y dijo, dile claro que no le regalé un auto a nadie mas y que no tuve otras compañeras que me importe como van y vuelven a sus casas. —sonrio feliz.
—¿Es seguro?,
—¿Qué cosa?.
—Usar la camioneta, ¿no me meto en un problema enorme?.
—Para nada, aca los papeles, ahi dice que es un regalo de Raphael para ti.
—HOLAAAA.
—Bajo, disfruten y toma... —me da una tarjetita—. Mi dirección y mi número, lo que seas que necesites mientras Raphael no este me buscas... —baja dejando la puerta abierta—. Señora, disfrute, tienen movilidad.
—Gracias joven... Suban chicos... Suban... Aaajjjj. —me muevo toda festejando porque esta contenta—. Vamos a dar una vuelta y vamos a comer y vamos a pasarla bien.
—SIIII.
—¿Ese es tu novio Vale?.
—No, no es él... Él es el primo, mi novio esta de viaje. —salimos de la casa felices, lo saludo de la mano porque espera al lado de un auto—. ¿A dónde dicen que vayamos?.
—Demos vuelta por la ciudad, traje tu licencia y documento.
—Eres la mejor abuela, yo ni lo pensé.
.
.
Holis, espero esten bien, quiero agradecer el apoyo a la historia, espero poder poner todas las ideas aunque con un poco de miedo porque no hice nunca algo asi, muchas gracias y espero leerlas.
Besitos.
.
.