Rebasé algunos límites el día anterior, no pensé que la inocencia de Luciana hubiera llegado a esos extremos, no haber tenido ya su primer beso cuando es una chica que tiene aproximadamente mi misma edad, eso es algo que me parece extraño, aunque luego de su confesión, no me lo parece tanto. La traje a mi sitio favorito, un sitio que utilizo para pensar cuando todo a mi alrededor no va nada bien, creo que al final se merece conocerme un poco mejor, ya que pasaremos mucho tiempo juntos y también por mi error. —¿Entonces? —pregunta arrancándome de mis pensamientos. —Bueno, pienso que quizá tengo miedo de sentir algo por una mujer nada más, cuando estaba en la adolescencia tuve eso que todos llaman amor —digo mirando al cielo que está teñido por el anaranjado. —¿Qué te da miedo? —pregunta

