Adeline parpadeó, sintiendo que el mundo a su alrededor se volvía borroso por un instante. Su mente luchaba por procesar lo que acababa de escuchar, y el peso que había llevado consigo durante meses, tal vez años, parecía tambalearse, amenazando con desaparecer. — ¿Cómo que ya está pago? —susurró finalmente con su voz tan baja que apenas rompía el silencio de la habitación, su desconcierto estaba grabado en cada línea de su rostro mientras levantaba la vista hacia el doctor, buscando una explicación. —No entiendo. El doctor Ramírez colocó la tarjeta con cuidado sobre el escritorio, como si ese gesto marcara el fin de una batalla que Adeline no sabía que ya había ganado, luego levantó la mirada, encontrándose con los ojos de ella, cargados de expectativa y ansie

