El Regalo de la Emperatriz
Después de que todos comieron, Yaina hizo un gesto a las doncellas para retirar los cuencos ocupados y se sorprendió cuando varios de los caballeros se levantaron a llevarlos a la carreta en persona por lo que Yaina aprovechó para solicitarles que bajaran las cajas pequeñas. Los jóvenes obedecieron acercándolas al grupo quienes las rodearon con curiosidad.
Sir Arak se acercó y las abrió con una palanca.
- Esta es una camiseta que se usa bajo el uniforme. - explicó Yaina desdoblando una de color n***o cuyas mangas llegaban hasta cuatro dedos bajo el hombro - Está tratada con magia al igual que la manta y los guantes que le acompañan. Puede conservar el calor o liberarlo dependiendo del clima o la situación por lo que los mantendrá cómodos mientras viajan o hacen su trabajo. - Indicó las cajas - Sir Arak se las entregará. He preparado un juego para cada uno.
Los caballeros se acercaron expectantes mientras Arak entregaba el ajuar en sus manos a cada uno.
- Esto debe haber costado una fortuna majestad. - dijo Barum cuando recibió el suyo apreciando la tela.
- Es un regalo Sir Barum. - le dijo Yaina con una sonrisa - Mi familia es de magos y tengo amigos en la Torre de Magia. Ya lo he pagado con mi dinero asi es que no debe preocuparse. - vio como la miraba con sorpresa
- ¿Gastó su dinero personal en los caballeros imperiales?- le preguntó confundido.
- Bueno, aún no he podido tomar la administración interna de la ciudadela y del presupuesto asignado a ustedes como emperatriz. No puedo tocar ese dinero. - dijo Yaina pensando por un momento y luego ladeó la cabeza como si no importara - Quería darles algo.
- Majestad. - exclamó un caballero entusiasmado - ¿Podemos probarlas ahora? - preguntó.
- Claro, por supuesto. - dijo Yaina sin mayor complicación hasta que escuchó el gritó de Arak antes de cubrirle los ojos con ambas manos desde atrás.
- Cabezas abajo, señoritas. – le escuchó ordenar a las doncellas mientras los jóvenes se sacaban las chaquetas y camisas holgadas para cambiarse y probar la tela en sus cuerpos flexionándose y estirándose.
- Esto es genial, majestad. - se escuchó de algunos jóvenes entusiasmados terminando de vestirse.
Yaina pestañeó varias veces cuando Arak bajo las manos, pero se alegró que ya estuvieran vestidos y arreglados de nuevo
-Tengo un último regalo. - les dijo con una sonrisa Corelia como decía Alex, la que encantaba a todos - Sir Arak. - pidió al caballero quien entregó una pequeña bolsa de cuero a cada uno.
- Esto va en la correa donde llevamos la espada. - les dijo el joven mostrando la que el llevaba colgando del cinto cerca de su cadera izquierda - Contiene medicinas para el dolor o fiebre, una piedra mágica para producir luz y otra que produce calor. - explicó - Hay otro frasco más pequeño que lleva medicinas preparadas con las mismas hierbas que llevan para combatir el brote a donde van, en caso de emergencia. Son personales. La bolsa tiene magia de reconocimiento asi es que solo se abrirá para que dueño que la recibió por lo que cuiden de ellas sabiamente. - miró a la Emperatriz y se inclinó ante ella - Su majestad ha trabajado duro para preparar todo esto pensando en ustedes. Respeten y cuiden los que se les ha dado. Como comandante de los caballeros le agradezco, majestad. - le dijo serio - De verdad
Un gritó y pasos corriendo los hizo levantar la cabeza, confundidos al ver llegar a los jardineros con una carreta y a Lucy y las otras doncellas del palacio de la Emperatriz corriendo a su lado.
- ¡Majestad! - gritó Lucy feliz inclinándose ante ella - ¡Logramos terminar a tiempo!
- ¡Buen trabajo a todas! - felicitó Yaina riendo sin darse cuenta de que Barum y los caballeros la miraban con atención frente al comportamiento inusual para la realeza de Yamain.
- Sir Barum. - Yaina se volvió a hablarle indicando más cajas y la gran fuente que Lucy le acercaba - El palacio de Los Lirios les ha preparado dulces para el viaje. - le dijo Yaina contenta.
- Ya no somos niños, majestad.- dijo Thomas orgulloso - Somos caballeros.
- Oh, no seas quisquilloso. - le regañó Lucy metiéndole uno en la boca - Mi señora los hizo para ustedes.
- Lucy, no.- se apresuró Yaina a callarla, pero Lucy se giró y les dijo con voz más alta.
- Estos dulces los prepara su majestad porque le gustan al Emperador. - explicó alegre escuchando los murmullos entre ellos - Si el emperador los come, ¿Por qué tú no, caballero? - se burló de Thomas - Traje de todos tipos para que prueben antes de partir - les dijo a toda voz mostrando la fuente - Las doncellas les entregaran una bolsa a cada uno para que lleven en el viaje.
Yaina se acercó a la carreta e indicó las cajas selladas.
- Estas llevan dulces para los niños de la cuidad donde van para dárselos después de que tomen la medicina o a quién vean más triste si es necesario. Estos sacos llevan la sopa que les serví en forma de polvo. Pueden agregarle agua caliente según las indicaciones que van en este papel y creo que les alcanzara.
- Gracias, majestad. - dijo Barum haciendo un gesto para que varios caballeros ayudaran a cargar los suministros - Ha hecho un gran esfuerzo. - reconoció.
- Espero que les sea de utilidad… - comenzó a decir cuando dos grandes portales mágicos aparecieron a unos metros del grupo dejando salir a Orion, dos magos y cuatro alquimistas llevando varias cajas soportadas con magia.
El maestro de alquimia se acercó y reconoció a Yaina inclinándose ante ella.
- Saludos, Lady Derk. - le dijo sonriendo - Ha pasado tiempo desde su paso por la academia.
- El ir a visitar a la princesa Peck a sus clases era muy educativo. - dijo soltando una risita - Aprendí muchas cosas.
- Espero que vaya a visitarme, princesa Corelia.
- Es su majestad, la emperatriz de Yamain, maestro Orion. - dijo una voz acercándose al grupo. Era Kairon.
- Saludos al león de Yamain, larga vida. - dijeron a coro inclinándose.