50

834 Words
El León La Protege Kairon estaba junto a la ventana detrás de su escritorio leyendo unos documentos cuando escuchó unas voces femeninas. Era después de almuerzo por lo que debería estar menos ajetreado; además, ese sector del jardín interior no era tan concurrido ya que estaba cerca del despacho de trabajo del león por lo que los nobles evitaban pasar tan cerca y los sirvientes tenían un camino secundario cercano a las cocinas de ambos palacios para no distraer el trabajo con carros, vajilla o mantelería. Kairon levantó una ceja sorprendido cuando vio a su esposa caminando con Lucy desde el pabellón hacia las bancas cercanas a su ventana en un ángulo de 60° grados lo que le permitió ver a su esposa sonriendo y admirando las flores. Apreció su figura y bonito vestido. Se veía un poco cansada, pero no tan pálida como cuando fue por ella a la fiesta de té ¿Estaría durmiendo bien? Las palabras de Don regresaron a su mente y se avergonzó al no haber ido a hablar con ella los días posteriores. No sabía como acercarse y Ducalyon no estaba para interceder. No podía contactarlo. La vio sentarse en la banca cercana cerrando los ojos disfrutando la brisa y el sol en su rostro y el joven apreció cada una de sus facciones y labios entreabiertos. Extrañaba sentir sus labios, su aroma, su cuerpo, sus manos entre las suyas y abrazarla al dormir. Un gruñido bajo salió de su pecho cuando sintió la sangre llegar a su entrepierna haciendo que el secretario y Don levantaran la cabeza de los papeles. -¿Pasa algo majestad? - le preguntó el secretario. - No.- dijo ronco sin apartar la vista de la ventana - Sigan con su trabajo. Cuando estaba decidiendo si bajar a verla o quedarse, el marqués Moore salió del palacio central y se acercó a ella lo que activó todos sus sentidos cuando la vio enderezarse en alerta. La conocía bien como para saber que no estaba cómoda, aunque respondía cortésmente a la conversación. - Don. - llamó haciendo que la joven que se había acercado a él, viera la escena. - Ve con ella. - ordenó Ducalyon cuando el marqués se inclinó hacia Yaina para hablarle al oído haciendolo sisear bajo. No quería que la tocara o estuviera cerca de su compañera. Don obedeció en silencio y salió corriendo fuera del despacho. Mientras el espíritu elemental veía como Yaina se ponía rígida ante la cercanía del marqués, sus ojos brillaron intensamente y un gruñido amenazante salió entre dientes. El león vio la amenaza a su compañera y salió a la superficie en consecuencia. Ducalyon vio como Don se acercaba a Yaina y le extendía la mano, la que su compañera tomó educada, despidiéndose del marqués y éste se inclinaba mirándola irse. Lo que el marqués no vio al hacer el gesto despectivo cuando la joven se alejaba ,fue que Ducalyon si lo hizo y eso no lo iba a dejar pasar. - Secretario, envía un mensaje al palacio de la emperatriz para cenar juntos esta noche. - ordenó Ducalyon. - Sus órdenes, majestad. - dijo llamando a un sirviente y entregándole la nota - Lleva esto a la emperatriz. - le pidió cuando el lacayo lo recibió y luego de inclinarse, se retiró con rapidez. - Avancemos con el trabajo. - dijo Ducalyon sentándose en la dominadora y escribiendo una nota para Kairon. Si no lograban sincronizarse de nuevo, esa situación iba a convertirse en un serio problema. El león cerró los ojos para calmarse a fin de devolverle el control a Kairon. Mientras estuviera molesto o sintiera que Yaina estaba en peligro, no bajaría la guardia, menos cuando Kairon parecía no verlo. Suspiró y se apoyó en el respaldo. Kairon pestañeó antes de enderezarse. Ducalyon había tomado el control de nuevo. Recordaba estar leyendo un documento y ver a Yaina en el jardín cuando el marqués se le acercó, desde ahí nada...Debía haber pasado algo como para que Ducalyon saliera a la superficie tan rápido y se tensó. El joven observó al secretario y a los asistentes trabajando, pero notó la ausencia de Don. Eso significaba que Ducalyon la había enviado para auxiliar a Yaina. Bien hecho, pensó agradecido. Tenía que hablar con Ducalyon de alguna manera...Su cuerpo estaba inestable y no quería que el león se llevara una sorpresa. El emperador se masajeó las sienes y bajó la mirada al escritorio. La letra de Ducalyon se reveló en el papel que tenía en frente. - Cena con nuestra compañera esta noche. - decía - Vigila al marqués Moore... - Kairon tomó la nota y la guardó para quemarla cuando llegara a la habitación o estuviera solo en el despacho. "Ducalyon, pensó Tenemos que volver a sincronizarnos. Por Yaina, por nuestra compañera. Algo está pasando y no logro ver que es." El emperador se levantó para observar por la ventana hacia la banca donde había estado Yaina cerrando el puño, frustrado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD