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1240 Words
Enfrentando a Los Caballeros Imperiales Thomas miró a su hermana negando con la cabeza mientras caminaba de un lado a otro al costado del campo de entrenamiento donde estaban ejercitando los caballeros. - No puedes aceptar, Mia... - le decía. - Quiero hacerlo. Su majestad va a apoyarme a seguir aprendiendo administración. - ¿Cómo puedes estar tan segura? - le dijo frustrado - Es una noble extranjera y no sabe hacer nada. - ¿Cómo lo sabes? - le preguntó molesta - La vi con mis propios ojos. Sabe muchas cosas. Es genial. - Estás embobada solo por sus vestidos y joyas. - ¡Eso no es cierto! De verdad es genial y sabe mucho. Más que nobles varones que he visto. El tono de voz iba aumentando a medida de que los hermanos se iban frustrando entre si por lo que varios caballeros comenzaron a prestar atención a la conversación. - Hermana, varios de los caballeros que acompañaron a los señores dijeron lo mismo. - dijo desalentado al ver que su hermana no iba a dar el brazo a torcer - Estaba en el carruaje todo el día con el príncipe, ya sabes...Son una pareja casada...Nunca habló ni interactuó con ellos... Y ahora ni siquiera ha tomado la administración de la ciudadela ni los suministros de los caballeros... -Thomas. - comenzó a decir su hermana, pero una voz a sus espaldas, los sobresaltó - ¿Eso es lo que dicen los caballeros? ¿Eso es así? La voz de Yaina sonó clara y fuerte al tiempo de que los hombres en el campo corrían a presentarse y se inclinaban saludándola. La joven los miró y luego a Arak quién parecía a punto de sacar la espada avergonzado de sus propios hombres. - Majestad... - le dijo a Yaina - Lo siento, de verdad. Me encargaré. - Déjalo. - le dijo afirmando su mano en la empuñadura - Yo lo haré. Caminó hacia Thomas que mantenía la cabeza gacha, temblando como una hoja y de reojo miraba a su hermana a su lado quien estaba inclinada también. - Levanten la cabeza. - ordenó Yaina mirandolos seria y esperó hasta que se levantaron y quedaron en posición de descanso (de pie con las manos tras la espalda) - Veo que tenemos recuerdos distintos del viaje, señores. - les dijo firme, acostumbrada a manejar a magos mucho más dispersos que unos caballeros. Los hombres se movieron inquietos. - Cada vez que salí del carruaje a acompañarlos, se dispersaban para hacer otras cosas. Ignoraban a mi doncella o a mi misma. No tengo que recordarles cada situación y aquellos que hablaron deben recordarlas también...Vine con Sir Arak para escoger a un escolta mientras su comandante debe ayudar al emperador, pero creo que fue una mala decisión. No puedo confiar en ningun caballero que menosprecie a su maestro y mienta como lo han hecho ustedes. Han avergonzado a sus compañeros, a sus comandantes y al propio emperador, el león al que sirven. Cómo parte de una familia de caballeros, mantendré mi decisión de no usar escoltas imperiales hasta que no prueben su valor ante el emperador y dejen de humillar a la familia imperial - ¡Majestad! - dijo Arak angustiado cuando una ola de murmullos estalló entre los caballeros. - Verndari. -le dijo con los ojos brillando con la magia. Estaba demasiado molesta e indignada de ser tratada así en el palacio. Ya estaba perdiendo la calma y no había canalizado los atributos ni usado la magia de hielo. Las emociones intensas sólo exacerbaron su ansiedad. - Sabes quien soy. No puedo confiar en alguien que podría traicionarme a la primera oportunidad. - Majestad... - le dijo avergonzado - No puedo dejarla sin escolta. El emperador. - Sabes que puedo defenderme sola. Sólo será un día o dos mientras analizas las propuestas. Estaré en el palacio de Los Lirios. - Majestad... Eso era malo. Si el emperador se enteraba de que la compañera del león había sido humillada por sus propios caballeros su reacción podía ser impredecible. Sobretodo si era el maestro Ducalyon quién era un guerrero formado en batalla. Era mucho más impulsivo que el emperador Kairon. - ¿Maestra? - La voz de Malik sorprendió a Yaina quien se giró para ver a los diez caballeros de la Guardia, vestidos de n***o con los emblemas del ducado Corelia acercarse acompañados por Barum. - ¿Malik? ¿Chicos? - preguntó acercándose a ellos con una sonrisa. - ¡Saluden a la princesa Corelia! - gritó Malik con voz de trueno y los caballeros del ducado apoyaron una rodilla en el suelo con la mano en el corazón y los caballeros imperiales los miraron desconcertados. Saludaban a su maestra como un caballero que ha jurado lealtad. Sólo lo hacían frente a quienes se ganaran el honor de su respeto en la lucha o con habilidades de combate. - ¡Saludos a la maestra Corelia! ¡Los caballeros de la Guardia la saludan! La actitud y presencia de los caballeros los estremecieron. La Guardia era conocida por su excelencia en habilidades de combate y la rigurosidad de su entrenamiento liderado por su capitán, Malik y los propios señores del ducado. - Arriba...Todos arriba. - les dijo abrazando a Malik quien la abrazó de regreso - ¿Qué están haciendo aquí? - El maestro nos envió para apoyar a los caballeros con respecto al manejo de la seguridad de los pueblos considerando el brote. La maestra Naira uso un plan en la reconstrucción y el príncipe, digo el Emperador, lo recordó y se lo pidió al duque. Estaremos hasta mañana. - ¿Viajaron con un círculo mágico? - Si, Tamir nos trajo y nos vendrá a buscar. - Me da mucho gusto verlos... - les dijo con una sonrisa que Arak no había visto hace tiempo y lo desalentó. Yamain parecía no hacerle bien a la princesa. - ¿Maestra? ¿Entrenará con nosotros? - le preguntó uno de los caballeros. La joven miró a Arak y a los caballeros imperiales. Podría excusarse para que no vieran sus habilidades, pero estaba tan cansada y molesta de ser menospreciada que decidió darles una lección. En Odea era considerada una niña mimada, pero al ser m*****o del ducado Corelia y parte de la familia del Guardián siempre se le había respetado a diferencia de Yamain quienes la trataban con desprecio. - Arak, ¿Los caballeros imperiales tienen un código de silencio? - le preguntó y el joven la miró sorprendido. - ¡¿Va a entrenar?! - le preguntó al comprender sus intenciones. - ¿Lo tienen, Verndari? - Si... - Hazlo o tendré que borrarles la memoria a todos. - ¡Caballeros! - gritó haciendo reaccionar al grupo - ¡Juramento del León, ahora! - ¡Juramos por el león silencio y respeto! - gritaron todos y Yaina sonrió. Un grabado mágico en el cuello de cada uno, brilló. Era un grabado de su padre, pensó al reconocer el sello de color blanco. - ¿El maestro de magia? ¿Aún usan ese hechizo al jurar como caballeros? - Si, se usa hace unos 30 años con cada nombramiento de caballeros... - Perfecto. - dijo con una sonrisa haciendo un gesto a los caballeros de la Guardia quienes se movieron alegres a sus posiciones. - Sugiero que nos den espacio. - pidió Malik a Barum - Peleamos un poco distinto al ser entrenados por magos...
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