Trabajando Coordinados
El portal se abrió en la habitación de la Emperatriz donde Mia y Lucy estaban alertas esperando a su señora.
- Majestad... - dijo Mia alegre al verla y la miró confundida al ver la ilusión del Maestro de Magia.
- Hubo una desviación... - dijo Yaina dando un paso, pero se tambaleó.
- ¡Majestad! - dijo Arak, sujetandola al tiempo que Yaina replegaba la ilusión. Estaba muy pálida y sudaba...
- Creo que vas a tener que coordinar tu, Sir Arak. - le dijo con una sonrisa débil - Lucy te ayudará, explícale y sabrá que hacer...
- Majestad ¿Qué está pasando? - le preguntó, confundido.
- Lucy...- llamó Yaina con los ojos brillando con la magia de hielo y la joven comprendió.
- Nos ocuparemos, maestra. - le dijo y la joven se desmayó.
Arak tomó a Yaina en brazos y la acostó en la cama.
- ¿Qué está pasando? - le preguntó, angustiado - Estaba bien hace un momento. Está muy fría...
- Es la magia del Guardián...- le explicó Lucy sacándole la capa y abriendo el cuello - Tener la sangre de un dios en un cuerpo mortal, los agota. Algo está consumiendo toda su energía. Por eso duerme más de lo normal...¿Usó mucha magia hoy?
- Si, magia espacial, de localización...No sé cómo llamar a las demás.
- Vaya, debe haberse divertido mucho. - dijo contenta - Necesitamos que salga Sir, hay que cambiarla...
- No me iré, está en peligro y no la dejaré sola.
Las jóvenes lo miraron sorprendidas.
- Entonces vaya a la ventana y gírese. - dijo Lucy - Mia, trae un camisón y prende la chimenea...La temperatura de la habitación bajará mucho.
- Si, Lucy. - dijo la joven corriendo al vestidor de diario cerca del tocador.
- La maestra dijo que debemos coordinarnos... - dijo Lucy comenzando a desvestir a Yaina - Escuchamos...
Arak le contó lo que habían escuchado en el jardín y lo que Yaina había hecho en la azotea para buscar al niño y a la madre así como el tener que buscar al espía - Cuando su majestad, despierte...- dijo Arak y se sorprendió cuando el vapor helado se formó frente a su rostro cuando habló.
- Va a tener que liderar usted, sir Arak. - le dijo Lucy con la ropa de la joven en los brazos mientras Mia encendía la chimenea - La maestra dormirá varios días...La magia de hielo la cubrió por completo. - La señaló y el joven pudo ver como un brillo azul rodeaba a Yaina y el núcleo espiritual pulsaba en el centro de su clavícula.
- ¿Esto también le pasa al duque? - preguntó, asombrado recordando su poder.
- Si, no es muy frecuente, pero sí. La maestra ha estado bajo mucho estrés y eso acelera los ciclos.
- ¿Cuanto debemos esperar para que las mariposas regresen? - le preguntó Arak.
- Depende de lo lejos que deban ir. Si el niño y la madre están cerca, regresarán rápido.
- Tendremos que encargarnos de los custodios para que no le avisen al marqués... - les dijo pensativo - Cuando se de cuenta, ya estarán lejos de su alcance.
- Debemos encargarnos del espía. Ahora que sabemos podremos estar más alertas
- Puedo ayudar en eso. - intervino Mia. Conozco a varias doncellas en los difrentes palacios, puedo ir y venir sin que sospechen.
- Puede ser peligroso... - le dijo Arak.
- Mi hermano me ha enseñado a defenderme. - dijo sonriendo - Quiero ayudar a la maestra. Cuando el emperador regrese todo se aclarará
Arak miró a Mia y negó con la cabeza.
- La maestra está pensando en dejar Yamain y al emperador...- les dijo desalentado.
- ¡¿?!
- Lo suponía... - les dijo Lucy abatida - Estaba trabajando demasiado como cuando tuvo que dejar Odea...Cómo si con eso pudiese dejar de preocuparse o sentir dolor...Además, quiere dejar todo en regla para su esposo
- No lo entiendo... - dijo Mia - Ella es su compañera, lo ama mucho. Puedo verlo.
- Lo ama con todo su corazón. - reconoció Lucy con una sonrisa - Es por eso que quiere marcharse. El emperador se irrita cada vez que la ve y eso le hace daño. Bloqueó el vínculo hace varias semanas.
- ¿Qué? - preguntó Arak - ¿El emperador no puede sentirla? Eso debería haberlo desesperado...
- Eso pensó la maestra...El no la buscó apesar de no sentirla. Eso la decidió...
- Oh, vaya... - murmuró Arak entendiendo la reacción de Yaina cuando rompió el juramento y Kairon no reaccionó.
Era la última confirmación que necesitaba para irse.
- ¿Volverá a Odea? ¿Con su familia? - preguntó Mia.
- No lo creo... - dijo Arak - Ella sabe que el emperador la buscará. Tratará de ir a un lugar donde ni el emperador ni el León puedan entrar...
- Tenemos que hablar con el emperador. - dijo Mia.
- La maestra dio órdenes claras. No podemos interferir. - dijo Lucy - Además, el emperador está ahora ayudando a la gente enferma. Volverá en algunas semanas.
- Además no podrá hacer nada mientras no atrapemos al marqués y rescatemos a la familia del Secretario. Haría algo imprudente que los pondría en mayor riesgo.
- Tenemos que respetar los deseos de la maestra. - dijo Lucy - Haré lo que desee y la seguiré.
- Creo que Lucy tiene razón. Primero enfoquemos los esfuerzos en traer a la familia del Baron a salvo y encontrar al espía. Eso le dará tiempo al emperador para encargarse del marqués y saber que lo está enfermando. - agregó Arak.
- De acuerdo, obedeceré... - dijo Mia decidida - Haré lo que me digan...
- Tenemos que trabajar... - dijo Arak caminando hacia la puerta del despacho que lo unía con la habitación - Vamos...
Las dos mujeres lo siguieron en silencio.
La Mariposa Regresa
Arak dormitaba en la silla junto a la cama de la emperatriz. La joven llevaba tres días durmiendo y no daba señales de despertar. Se había sacado la chaqueta y estaba algo desarreglado porque no se había separado de la mujer, excepto para trabajar en el despacho con las doncellas.
En ese momento, una pequeña mariposa atravesó la ventana cerrada de la habitacion y revoloteó hacia la cama hasta posarse en la mano de Yaina, la que descansaba sobre su estómago y su brillo pulsó, alertando a Arak.
- Lucy. - llamó Arak enderezándose - Lucy...
- ¿Qué pasa? - le preguntó, saliendo desde el vestidor y reconoció la mariposa - ¡Los encontró! - le dijo contenta.
- ¿Cómo sabremos el lugar? La emperatriz sigue dormida.
- Hay otra forma. Tráela al despacho. - El joven la miró perplejo - Tómala.
- ¿Tomarla? No me gustan los bichos... - dijo con una mueca.
- No es un bicho, es magia...Acerca la mano y ella te reconocerá. La magia de la maestra te rodea... Como a nosotras. Estamos a su lado todo el tiempo.
- Ahhhhh...- dijo asqueado haciendo reir a Lucy quien caminó hacia el despacho.
- No puedo creer que el poderodo caballero le tenga miedo a una mariposa tan pequeña. - dijo divertida desde la puerta.
- No es gracioso... - le dijo acercando un dedo a la mariposa quien batió las alas sin moverse - Vamos, ayúdame. Necesito llevarte...- le pidió - Si me ayudas te traeré con la maestra de nuevo...Lo prometo.
La mariposa pareció observarlo por unos momentos y luego se posó en su dedo por lo que Arak pudo llevarla al despacho donde Lucy los esperaba con el mapa extendido de Yamain sobre la mesa el que Yaina había usado para preparar la propuesta.
- Si están en Yamain, ella lo mostrará. Si han salido del Imperio tendremos que ir por otro mapa... - explicó cuando Arak la apoyó en la superficie.
La pequeña figura se elevó sobre el mapa y revoloteó hasta que encontró el lugar y se posó sobre él. Estaba a unas 12 horas a caballo desde la capital.
- ¿Puedes mostrarnos el lugar? - le preguntó Lucy a la mariposa y esta proyectó una imagen de colores blancos, como en una nebulosa vista desde una ventana de una pequeña cabaña rural y luego a una mujer abrazando a su hijo.
- Aún están vivos...Eso es bueno. - dijo Arak aliviado - ¿Sabes cuanta gente los vigila?
La figura proyectó una habitación con dos hombres sentados frente a una mesa bebiendo y jugando cartas.
- Puedo con ellos...- dijo Arak - Sólo necesito llegar.
- Puedo ayudar... - dijo Lucy con una sonrisa - Tengo varios pergaminos de magia espacial que me dio la maestra cuando comenzaron los combates en Odea. Podemos ir y regresar con ellos.
- ¡¿Podemos?!
- Iré contigo. - le dijo decidida - No sabes usarlos y la mujer y el niño reaccionarán mejor a ti si ven que te acompaña una mujer.
- No puedo protegerte... - advirtió Arak - Es un rescate
- No necesitas hacerlo... - dijo con seguridad - Mi padre es un caballero de la Guardia. Me enseñó a manejar la espada y a pelear desde niña... Aunque a mi me gusta más el arco.
- ¿Es que todas las mujeres de Odea se les enseña a pelear? - preguntó, sorprendido.
- No sé si a todas las mujeres, pero en la casa del Guardián de Hielo todas tenemos que aprender... Es parte de nuestra misión con el Guardián...El protector del reino. Una familia de caballeros y magos...
- Es un honor ir contigo entonces, Lady Lucy. Tenemos que apresurarnos para aprovechar la oportunidad...
- Iré a cambiarme y partiremos de inmediato...Tu también deberías usar otra ropa. De lejos podrán ver que eres un caballero imperial.
- Cierto...Vamos
- Volví... - dijo Mia sonriendo, trayendo un papel cuando entró al despacho desde la habitación - Tengo algunas pistas...
- Tendrás que esperarnos. Sabemos donde están y vamos por ellos. Debes quedarte con la maestra. Nadie debe entrar a la habitación.
- Eso es bueno. No se preocupen, los aguardaré con ella. Les expllicaré todo cuando vuelvan
- Gracias, Mia. - dijo Lucy orgullosa - La maestra estará feliz de tus logros. Lo has hecho bien.
- Gracias, Lucy. Me he esforzado...
- Nos vemos en unas horas. - dijo Arak caminando hacia la salida. Las habitaciones de las doncellas y escoltas estaban cerca de la habitación por un corredor hacia un sector privado. Debían apurarse.
- Ah, lleva a la mariposa de regreso con la maestra.- le dijo indicandola y Mia asintió para luego verlos salir apresurados del lugar.
Esperaba que pudiesen traerlos a salvo con todo su corazón.