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1294 Words
El León Está Enfermo Kairon estaba en su estudio trabajando después de haber regresado del marquesado. Había estado leyendo el documento varias veces, pero no podía concentrarse. Revisaba los acontecimientos del día una y otra vez. No lograba entender que la extrañara físicamente hasta el punto de ir por ella, pero en cuanto la vio en el carruaje se sintió molesto e incómodo. Tampoco entendía el cambio en su aroma, se sentía diferente, lo embriagó. No era el olor de otro macho. Era de ella. Era ella ¿Qué estaba pasando con su cuerpo? No podía hablar con Ducalyon y se sentía irritable y cansado. Conocía a Yaina lo suficiente para saber que sus palabras le habían hecho daño y que se había controlado con esfuerzo para no demostrarlo. Recordó cuando la había vuelto a ver y lo trataba con esa coraza fría. No podía culparla ya que el mismo la trataba mal cuando abría la boca. - Majestad. - dijo Marcus entrando con una bandeja con comida -Traje algunos bocadillos para que coma mientras trabaja. El mayordomo, se acercó a la mesa de centro frente al sofá de descanso y preparó los platillos y cubiertos para que Kairon comiera. El joven caminó hacia el sofá y se sentó frente a la comida, pero cuando se acercó un bocado fuertes nauseas lo hicieron girar. - ¡Majestad! - exclamó Marcus ayudándolo ya que vomitó sin poder evitarlo - ¿Se ha quemado? ¿La comida está mal? - Llévate esta comida. Voy a vomitar. - dijo cubriendo el rostro con la mano -¡Puaj! - Otra ola de arcadas siguió a la acción de Marcus cuando levantó la bandeja - Estos son sus bocadillos favoritos majestad, no lo entiendo. - ¡Sácala! - le gritó alertando a Don que entró rápidamente. - ¡Majestad! - exclamó revisándolo preocupada - ¿Está herido? - ¡Llévate eso, Marcus! - le gritó Kairon - No soporto el olor. - Se puso pálido por lo que el mayordomo salió con la bandeja sin discutir. - Llamaré al sanador. - dijo el hombre preocupado. - No. - ordenó Kairon - Sólo sal de aquí con esa comida. No llames a nadie. Don lo ayudó a recostarse en el sofá para recuperarse. - ¡¿Dónde estabas?! - le preguntó Kairon mientras lo ayudaba con la chaqueta para que pudiese recuperar el aliento. - Estaba cenando con Sir Arak y las doncellas de la emperatriz. - le dijo aún con unas uvas en la mano - ¿Qué pasó? ¿La comida tenía algo? Marcus la revisó antes de traerla. - Tengo el estomago revuelto. - se quejó el emperador mirando las uvas y el aroma le hizo agua la boca - Dámelas. - ordenó tomando el gajo antes de que Don pudiera responder y se llevó una a la boca. El sabor era delicioso. - ¿Sabe bien majestad? - le preguntó Don confundida - No estaban muy maduras. Kairon se echó un par más a la boca, disfrutándola al máximo. El sabor más ácido tranquilizó sus nauseas. - ¿Hay más? – preguntó con rapidez cuando se terminó de comer todo. - Eso creo, majestad - le dijo dudando. Nunca lo había visto comportarse así - Tendría que preguntarle a Lucy. Ella prepara la comida de la emperatriz. - Vio que Kairon se giró a mirarla, asombrado. - Explica. - ordenó el emperador. - El Palacio de Los Lirios no tiene chef por lo que las comidas de la maestra las prepara Lucy o Mia directamente. - ¿Y el chef del palacio del león? ¿Dónde comen los sirvientes? - le preguntó incrédulo. Llevaban casi tres meses en el palacio. - Hasta donde sé, los primeros días después de la mudanza al palacio de la emperatriz, se llevaba comida desde el palacio del león, pero llegaba tarde o no era del gusto de la maestra. La comida de Yamain es más sazonada que la de Odea. - ¿Nadie preguntó por los gustos de la emperatriz? - No. - reconoció - Es por eso que Lucy prepara comida para nosotros cinco. Los sirvientes de limpieza que fueron designados al palacio de los Lirios van a comer al palacio del León. Son solo diez personas. - ¿Diez personas para mantener todo el palacio de la emperatriz? - No sé si eso es mucho o poco majestad. - reconoció Don. El emperador se movió inquieto. Sus ojos brillaron al sentirse molesto. Era su emperatriz y la princesa de Odea. Sus hermanos le habían dado todo tipo de lujos y cubierto sus necesidades ¿Por qué parecía que la gente de Yamain la insultaba con cada detalle que se iba enterando? - Llévame a donde están las doncellas de la emperatriz. - ordenó sentándose y Don pareció dudar - Ahora. Necesito saber que está pasando para solucionarlo. - Por aquí, majestad. - le dijo Don saliendo del despacho y caminando por el pasillo que daba a las puertas de la galería de cristal hasta una escalera trasera interior al costado izquierdo. Bajaron hasta el primer piso dirigiéndose a la galería cerrada que bordeaba el palacio de los Lirios de manera paralela al pabellón abierto rodeado de flores que permitía comunicación hacia los jardines interiores. A esa hora ya no caminaban sirvientes y parecía descuidado y eso le sorprendió a Kairon. Era el área de apoyo donde sirvientes, caballeros y personal del palacio de los Lirios se movían fuera de la vista de los nobles o invitados extranjeros, pero las ventanas cada cierto trecho permitían tener una vista clara del pabellón abierto para reaccionar en caso de emergencia o avisar a tiempo a sus señores si había algo sospechoso. Debería estar limpio y ventilado. Don abrió una puerta y el camino se abrió a un amplio pasillo. Un extremo llevaba al exterior donde podías caminar hacia el campo de entrenamiento o las áreas traseras de la ciudadela y hacia mano derecha se distinguía una puerta que llevaba a la cocina, la que estaba unida internamente a la bodega de alimentos. En el extremo más alejado, girando en una curva, un dintel marcado llevaba al ala de servicio donde dormían los sirvientes. Don abrió la puerta que daba a la cocina donde Kairon pudo ver un amplio espacio con hornos y mesas de trabajo separadas por sectores, con ollas y utensilios colgando de soportes. Verduras y frutas acomodadas sobre una mesa lateral donde el gran racimo de uvas brilló a ojos de Kairon. El aroma de comida recién hecha y risas se escucharon alrededor de una mesa lateral en el área de descanso. Arak, Mia y Lucy comían alrededor de una gran vela. - La maestra ha disfrutado mucho de este pastel. - dijo Mia alegre - Me quedo tranquila con que coma algo. - Me sorprendió que pidiera que las fresas no tuviesen azúcar. - dijo Lucy. - ¿Comió algo? - preguntó Arak preocupado - Si sigue así, enfermará. No está comiendo bien. - Sólo un poco. Estaba bostezando demasiado asi es que la dejé dormir. - contestó Lucy. El carraspeo de Don los hizo girar la cabeza para observarla y la expresión de sorpresa al ver al emperador junto a ella, la divirtió. - ¡Majestad! - dijeron levantándose rápidamente para inclinarse en señal de respeto. - Vuelvan a sentarse. - dijo Kairon acercándose, observando con atención la comida. En especial unos dulces amarillos y el pastel de fresas y merengue. - ¿Quiere probar, majestad? - le preguntó Mia al ver su expresión haciendo que la miraran tensos - ¡¿Qué?! - les dijo a su vez - Sus ojos brillan por probarlo. - Tome asiento, majestad. - le dijo Arak dándole su asiento.
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