Capítulo 68. La caída

1819 Words

A pesar de intentar perdonarlo, los dos días siguientes fueron un suplicio silencioso. Él lo intentó todo: flores en mi mesa de noche, mensajes dulces cada mañana, gestos que en otro momento habrían hecho que mi corazón se derritiera. Pero yo estaba herida, y aunque la razón me gritaba que debía confiar, la herida de ver esas fotos seguía sangrando. Esa mujer, la “socia” que él ya me había presentado y que aseguraba no significaba nada, aparecía en cada rincón de mi memoria cuando cerraba los ojos. ¿Qué hacía él inclinándose tanto hacia ella? ¿Qué era esa sonrisa compartida, ese supuesto beso que ahora todo el mundo comentaba como si fuera un hecho consumado? Lo mantuve a cierta distancia. Cada vez que intentaba acercarse, me limitaba a responder con monosílabos. Me refugiaba en mi habita

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD