Capítulo 6

2571 Words
Después de haber salido de la comisaría, la Dra. Eunice y su hija Alison me habrían hospedado en su casa en Soledad. De hecho, sabiendo que en mi casa estaría muy solitario, con ganas de autoagredirme pensando en tantas cosas, decidí dormir una noche con ellas. No tenía maleta, y ni siquiera me había bañado, puesto que todos mis implementos de aseo, de hecho, se habían perdido en la maleta que tenía cuando los policías alcahueteados por los capellanes de la Guardia para la Restauración Divina me habían "capturado". Permanecía tan hediondo que, combinado con la alta temperatura típica de la costa caribeña colombiana, así como la precipitación barranquillera, ya estaba desesperado por bañarme. Estaba pegajoso . Aun así, me daba pena bañarme en casa ajena (lo confieso). Pues allá en Europa, he aquí que tenía un cuarto donde vivir y podía bañarme sin tanto apuro. Uno de los tantos beneficios que tenía como empleado del Estado Vaticano era que todo me lo hacían dada mi condición de discapacidad. Pues, en un rescripto publicado dos años antes de entrar a laborar en este país, el Papa había ordenado la implementación de la inclusión laboral en el Vaticano. Además, había eliminado una norma que excluía la vivienda subsidiada para empleados de alto rango y cardenales. Bueno, confieso que, al momento de entrar a laborar, he aquí que me consolidaron la vivienda subsidiada dada mi condición de autismo de nivel 5. No solamente eso, dada mi comunicación efectiva con los santos de la Iglesia Católica a través del idioma místico de Sor Hildegarda de Bingen, me desempeñaba mucho en mis labores como empleado de la gobernación, haciéndome ganar el respeto de todos mis compañeros de trabajo y los ciudadanos del pequeño Estado. Por cuanto más respeto me ganaba, mucho peor se ponía la vaina, pues me lavaban la ropa y me cocinaban. Jah, ¿cómo podría haber sido esto posible cuando en Colombia me decían que yo no sabía hacer nada? En fin, fue entonces que, entrando en razón, decidí entonces bañarme en la casa de la Dra. Eunice. Y fue en plena bañada que había recibido la llamada de Héctor Gamboa, un compañero que tenía un grandísimo lunar en la frente por razones genéticas, el cual era el bully de mi curso cuando estaba en el bachillerato. Este me comenta que vaya lo más pronto posible a su casa, ya que probablemente quería ayudarme a estar ocupado. Bueno, resulta y pasa que Héctor ya estaba viviendo solo (aparentemente), y era egresado de un instituto técnico y tenía una vida estable: vivía con cuatro primas pequeñas con sus respectivos padres, trabajaba en una empresa muy prestigiosa, y así sucesivamente. Bueno, lo que entiendo es que él ya había cambiado mucho, puesto que cuando estaba yo aún en la universidad, él le daba like a mis publicaciones. Posteriormente, comenzó a darle like también a mis prédicas en la IMIB en YouTube, y hasta él mismo los comentaba. Qué casualidad que un bully que se asqueaba de mí y se exaltaba de la manera que se exaltaban los profesores del colegio cristiano en Bogotá ahora estuviera viviendo muy estable. Bueno, esto no lo sabría decir. Ah pues, aparentemente Gamboa estaba viviendo bien, ya que gravemente seguía en las mismas: Ahora era mucho peor, estaba siendo extorsionado por bandas criminales. Y en medio de eso, fui yo con él a un lo que antes era un centro médico, ahora era un centro de comercio, servicios, y de salud. Estando allí, me encuentro con una familia azul. Esta vez no solo era un niño autista, eran 3 niñas con autismo severo (nivel 5). Sí, eran mistis (así como yo). "Las niñas con autistas" (le pregunté a la mamá, una afrocolombiana oriunda del Chocó que estaba en Barranquilla por razones laborales) "Sí" (Tras la respuesta afirmativa de la mujer, entonces yo les dije que era y se alegró bastante, le comenté que uno de mis mayores logros era haber conseguido un empleo en el Estado Vaticano, específicamente en la gobernación del territorio... Cuando de repente, Gamboa me grita y me dice que estaba haciendo que estaba en problemas). Lo confieso, nunca en mi vida había usado un arma, pero esta vez lo tuve que hacer a la loca para evitar salir herido. Los extorsionistas estaban bastante agudizados contra Gamboa que habían llegado unos mafiosos italo-americanos a respaldarlos. Gamboa estaba bastante solo, pues contaba conmigo ya que yo hablaba dos idiomas extranjeros ajenos al español (el italiano y el inglés). Fue entonces que tuvimos que enfrentarnos a una batalla con armas de fuego, matando a casi la mitad de los que nos estaban acorralando. Y esa media naranja era parte de una operación dirigida por un mafioso italiano que, tras descubrirme, me había convertido en su segundo objetivo de exterminación. Afortunadamente, dada la resiliencia que estuvimos desarrollando Gamboa y yo, logramos escabullirlo. Después de estos graves acontecimientos, los cuales gracias a Dios no llegaron a causas mayores, decidí volver a mi casa. Estando yo solo en mi propia casa, luego de la abrupta desaparición de mi madre y abuela materna. No sabía qué leer, y si era la Biblia, lo estaría haciendo mal. Fue entonces que me puse a escribir en el computador, sin embargo, ya estaba desactualizado. Literalmente no sabía qué hacer conmigo mismo. Revisando las facturas, había acumulado una millonaria deuda de servicios, y no sabía cómo pagarlos ya que aparentemente se habían acumulado desde la desaparición de las dos mujeres que vivían conmigo en la casa. Además, estaban por querer desalojarme en caso de no pagar los impuestos. Fue entonces que en medio de mi crisis, recibí una llamada de la profesora Wanda García, profesora de inglés, religión y literatura, la cual estaba esperándome en el colegio. Fue entonces que fui al colegio, ¿y con qué me encuentro yo? Aquí me encuentro con la psicóloga de la institución, la cual aparentemente estaba contendiendo con la mamá de dos chicos (un niño y una niña). Pues, la mamá se había conseguido a un hombre millonario y árabe oriundo de Arabia Saudita. Sin embargo, al darse cuenta la institución de que el hombre no era musulmán, sino un católico oriental, entraron en una enemistad contra la mujer y sus hijos. ¿Pero se puede saber qué significaba todo esto? Desde que me fui al Vaticano a trabajar, la reputación hacia los católicos en el Caribe colombiano comenzó a decaer, y admiraban más a los evangélicos, a los musulmanes y a los judíos que a los mismos católicos. ¿Casualidad o Diosidencia? Pero ojo, seguían siendo católicos, pero no de la manera en que lo eran desde épocas muy remotas. Bueno, en fin, al momento de salir de las instalaciones escolares, ¿se puede saber quién me había interceptado? Nada más y nada menos que la mamá de los chicos. Esta me da una dirección en donde había un taller de un influencer árabe... Bueno, esta me dice que me esperaría en una feria en el Puerto de Dakota, un municipio del departamento del Atlántico (Colombia), inspirado en el Estado de Dakota del Sur (EE. UU.). Bueno, yo me pregunto, ¿qué estaba pasando por aquí? Son tantas preguntas que abundan en mi ser. Afortunadamente, la feria iba a ser entre 2 semanas, por lo que decidí aprovechar irme de paseo con algunos exalumnos de mi colegio inclusivo aquí en Barranquilla. Llega esa semana... Fue entonces que mi persona optó por ir a ese taller pasando la calle 30 hacia la zona franca. Bueno, estaba escuchando bastante esta canción durante mi viaje hasta la dirección que me dio la mujer, y en medio del trayecto, escuchaba la canción "Cuando paso al puente grande Pumarejo, voy pa' Barranquilla que es la tierra mía. Y con mucho calor, a toda carrera, subo por la 30 hacia la zona franca, y mi alma refleja a mi madriguera...". Jah, en la mitad d la canción, cuya duración es de 9:25, decía: "Llego hasta la loma, donde está Escalona, y de buen café, me cuelo una taza . Y me siento en la maca, mi guitarra ha de esperar, que si una risueña en mi soledad se vuelve canción en mi madriguera". Joda, jamás habría pensado que todo lo descrito en esa canción me iba a suceder. Pues, ¿quién era esa risueña? Pues era una bebé de unos 6 años, la cual me habían encomendado para viajar hacia el Puerto de Dakota. La beba contaba con un don bastante especial: su cabello castaño cambiaba de color, brillaba y cambiaba de diferentes formas (inclusive, esa cabellera le salía de su cabeza y asimismo se le ponía de nuevo en su cabeza). "Parece que tú debes ser Setón Monterrosa" (me comentó el hombre árabe, católico oriental, el cual estaba bastante encantado de conocer a alguien como yo): "Creo que esa pequeñuela es alguien de quien puedes depender durante este tiempo, me contaron que unos familiares de los cuales dependías mucho desaparecieron de la noche a la mañana, ¿no es así?" "Sí, claro, ¿cómo te enteraste?" (Quedé atónito con lo que este me había dicho de mí). "Bueno, te comento, desde esta década, viendo la efectividad que pueden tener los perros de asistencia para con personas con discapacidad, en Arabia Saudita se experimentó cómo los niños podrían ser terapia para personas con discapacidad. Los capacitamos psicológicamente, los entrenamos y les orientamos sobre cómo ser niños de asistencia para con las personas con discapacidad. Lo mejor de todo es que ellos son remunerados para asistir a las personas con discapacidad. Ya veo que esta beba, que tiene un don extraordinario, puede colaborarte mucho a no sentirte solo." "Espera, ¿es una broma?" (Pregunté, quedándome en shock) "Bueno, pues te confieso que este programa aún está disponible solo en el Medio Oriente, y probablemente solo esté disponible allá, en Europa y Norteamérica, por tal motivo estamos haciendo un cheque de cómo podrían estos ayudar a las personas con discapacidad aquí en Latinoamérica" (Sin responder a mi pregunta, el hombre, que en realidad era una marioneta parlante, siguió comentándome. Y aunque creía que era una grabadora, en realidad no era así. Y sin saber que hacer con la beba, entonces decidí irme con ella). Lo más impactante de esta beba es que su mágica cabellera le permitía comunicarse con el mundo espiritual. Pues, ella me dijo que si estaba yo dispuesto a arreglarle su pelo en una peluquería o en un spa. Pues yo, teniendo un salón de derecha cerca de mi casa, decidí llevarla. Al momento de llegar a la peluquería, la dueña del local (la cual era muy amiga de mi mamá y mi abuela materna) se asombró de verme a mí después de muchos años sin haberme visto. Más que todo, Dora Calonge, quien aparentemente había conseguido un empleo como manicurista en el local, contaba con salario y prestaciones sociales más bonificaciones por desempeño. El negocio había crecido mucho. "¿Ya eres papá? ¡Y no me habías dicho nada!" (Dora se impacta de que la beba que me habían donado por parte de los árabes era mi hija) "Bueno, la verdad, ella no lo es, es una beba de asistencia" (Traté de explicarle a Dora, por lo que todas, al igual que mis maternos, intentan sapaearme, pero afortunadamente, la beba, con su mágica cabellera, comienza a limpiar mágicamente todo el recinto, dejando atónitas a las trabajadoras y a la clientela del local). "Qué niña tan preciosa". (Una de las trabajadoras del local elogió el don de la niña, alabando tanto su aspecto físico como su majestuoso cabello). "Esta sí es que es una diva". "Eh, eh, eh" (tratando de salir del aprieto, puesto que dejaron de fijarse en mí por el encantamiento de la beba, la cual parecía una muñeca, decidí escaparme). "Bueno, necesitamos ir a esta dirección. No tengo teléfono como para pedir un InDrive, porque el que tenía, se me quedó en un carro rumbo a mi casa. Ahora, ¿que podemos hacer? Fue entonces que la beba, usando su inteligencia sobrenatural, dibujó un mapa idéntico a los de tiempo real de w******p para dirigirme hacia el Puerto de Dakota. Al encontrarme en el Puerto de Dakota, ¿con qué me encuentro yo? Con una peladera. Es decir, con una manada de niños junto a sus familias. Yo pensaba que era una pérdida de tiempo haber caminado más de 6 horas a este lugar, por lo que le pregunté a la beba: "¿Cómo se llama usted? ¿Quién era la persona detrás de esa marioneta?" Fue entonces que comencé a comportarme muy violentamente, no contra los niños, sino más bien contra los adultos, quería ya desaparecer, y eso era parte del agotamiento que me había provocado el caminar más de lo adecuado hacia este recién fundado pueblo. Al despertar, me encuentro con mi sobrino, Vittorino, hijo de mi prima materna, Saray Suárez, el cual para ese entonces tenía unos 9 o 10 años. "¡Bob Setón!" (Me acuerdo cuando Vittorino era apenas un bebé, veía Bob Esponja, por lo que en un principio él me llamaba "Patricio Setón", pero en sabiendas de que yo era autista, entonces él me llamó "Bob Setón"). "¿Vittorino?" (Me quedé asombrado al ver que Vittorino se había unido al grupo de niños del Medio Oriente con dones extraordinarios, por lo que no sabía qué preguntarles, pues estos sabían más que yo. Ah, pues, ahora me encuentro con su aparente novia.) "Espera, ¿tienes...?" "Tú tranquilo, Setón" (Responde Charity, la novia de Vittorino, una beba de su edad, oriunda de Kazajistán, cuyo don es convertir sus labios rojizos en cerezas para comer, pero no cualquier clase de cerezas, sino cerezas mágicas, las cuales permiten que uno cumpla los deseos que estos tienen. Lo más impactante, de hecho, es que Charity hace una especial para mí; usando sus labios y las células de su piel, crea el "pudín de la buena suerte") "Este pudín lo hacían mis ancestros femeninos para bendecir el camino de generación en generación; ahora creo que un hombre tan único como tú lo necesita más que todos los hombres de mi país y región" (Charity me entrega este pudín de manera violenta, jah). "Mucho gusto, Setón, soy el Sr. Barak Adob, soy el papá de tu beba de asistencia" (Después de la novia de mi sobrino, viene el papá de mi beba de asistencia, el cual resulta ser un ingeniero agropecuario de profesión. Yo, tratando de salir del aprieto, decido decir que ya está bueno y que tengo otras obligaciones para tener que irme). "Mi querido Setón, ¿adónde vas?" (La mamá de los dos niños del colegio inclusivo donde estudié, he aquí, resulta y pasa que era m*****o de esta banda). "¿Cómo es posible esto?" (Me quedé en shock.) ¡Tú tranquilo, mi querido Setón, sé que eres una calidad de persona, me caes bien, ¿sabes? Te llevaremos a casa" (el Sr. Adob se ofreció a llevarme a casa). Pues, de no tener ningún medio de transporte para regresarme a casa, acepté el ofrecimiento de llevarme a casa. Al momento de estar en casa, yo había pensado que eso era una locura. Sin embargo, eso era tan real que me pregunto por qué Vittorino se rebeló así contra su familia al momento de yo irme al Estado Eclesiástico a trabajar. Entonces me dormí...
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