31.El cuarto rojo POV Desmond Empujo la puerta con calma, dejando que el chirrido metálico se pierda en el eco de la habitación. Camino despacio hacia el centro, midiendo cada paso como si marcara un ritual. La cama redonda impone su presencia, un círculo perfecto que simboliza lo inevitable: aquí no habrá esquinas para huir, ni sombras donde esconderse. Extiendo la mano y dejo que mis dedos se deslicen sobre las sábanas de seda negra. Frías al tacto, suaves como la piel que pronto quiero que se rinda bajo mi toque. El contraste con el rojo intenso de las paredes no es casualidad. Nada en esta habitación lo es. Ese color la rodeará, la envolverá, le recordará a cada instante que el deseo también puede ser peligro, que la pasión puede devorar con la misma facilidad con la que enciende.

