43. Intrusa POV Desmond La tensión dentro del lugar se vuelve insoportable. Me quedo de pie un momento ante la fotografía de una eterna joven de ojos vivaces y rostro vibrante. Tamara. Su nombre arde en mi mente como una plegaria prohibida. Cierro los ojos un momento, y de inmediato, los recuerdos me asaltan: su risa, ligera como el cristal que tintinea, la manera en que doblaba la cabeza cuando fingía enojarse, la pasión con la que defendía lo que amaba. Todo eso se siente tan cercano que me oprime el pecho. Y sin embargo, al abrir los ojos, lo único que tengo frente a mí es piedra y silencio. —Nunca dejarás de profanar su memoria —escupo el viejo Clarkson detrás de mí, como si pudiera leer mis pensamientos. No le respondo. No merece palabras. —¿Qué esperas lograr viniendo aquí

