Llegamos a la casa en la playa, era realmente preciosa, era grande, con tonos blancos y su puerta trasera llegaba a la orilla del mar, la vista era realmente espectacular. Los chicos fueron a servirnos algo refrescante mientras nosotras dejamos nuestras cosas en las habitaciones, y descansamos un poco, fueron tres horas de viaje y estamos rendidas. Nos llevaron nuestras bebidas y ellos fueron a nadar un rato, nosotras nos quedamos con la excusa de que íbamos a dormir un poco. Ellos se fueron e inmediatamente Juliana sacó su armamento, ella sabía perfectamente que iba a pasar así que me ayudó. Primero fui y me di un baño para estar más fresca, acá la temperatura es más alta y no quiero que el calor me dé una mala jugada, luego me puse mi conjunto de lencería, Juliana me ayudó a comprarlo

