Salgo del hospital, pido permiso fingiendo estar enferma y sé que está mal pero yo estaré más mal si sigo así… llego a mi casa a esperar a Juliana, mi tía salió con Zoe así que la casa está sola, me recuesto en mi cama quedando en pijama y no puedo evitar pensar en esos dos hombres, indiscutiblemente me están haciendo dudar de mi existencia, sin quererlo llegan a mi mente imágenes de Martín sin camisa, puedo visualizarlo y él está con sus pectorales duros, sus brazos fuertes y calientes, no puedo evitar pensar en sus tatuajes esos que me están excitando de tal manera, sé que no es común pero mi mente imagina un chico malo, mi zona íntima comienza a mojarse y mi pecho a subir y bajar, recuerdo el bulto que sobresalía de los pantalones de Ethan, y me muerdo el labio al recordar que realmente no me acuerdo haberlo visto esa noche, hoy su pene se sentía tan duro, tan grande, podía notar como se movía solo por tener mi mano allí… solo con imaginarlo me empezaba a empapar con mis líquidos, abrí los ojos de inmediato, había leído muchas novelas románticas donde sucedía esto, y no sabía si yo estaba preparada para hacerlo y más en estos momentos, lo pensé y actúe. Cerré la puerta con candado, y me acosté nuevamente, no sabía cómo hacerlo pero solo dejé que fluyera, abrí mis piernas y empecé a traer a mi mente, no quería imaginar a Ethan la verdad el no era el que estaba provocando esto en mi, bueno su pene si, pero el no. Los mezcle, imagine el rostro de Martín, su mirada, sus pupilas dilatadas fijamente en mí, sus labios entreabiertos mojados por su saliva haciéndome una invitación, sus brazos fuertes, su abdomen marcado… mmmm cada vez que pensaba en él o una parte de lo que había visto ya sentía como mi intimidad palpitaba, puse mi mano allí y empecé a moverla, automáticamente mis caderas se levantaron y mis pezones se pusieron duros, cerré los ojos e imagine que él era el que me estaba tocando. No sabía como hacerlo pero empecé a mover mis dedos por mi monte de venus haciendo que mi clítoris se pusiera duro, pasaba mis dedos por el y podía sentir mi humedad, mis dedos se mojaban mientras por mi boca salían pequeños ruidos sin sentido aumentando su intensidad y volumen, mi mano incrementa la velocidad intentando saciar lo que mi cuerpo le pide haciendo que mis piernas tiemblen, sigo gritando imaginándome el cuerpo de Martín, mis piernas siguen temblando mi respiración se acelera mis pantalones se mojan totalmente comenzó a gemir más alto comienzo a respirar más fuerte y sólo puedo imaginar ese hombre mis gritos cada vez más fuertes intentó regular mi respiración pero me es imposible siento que estoy explotando en estos momentos, tiemblo por las sensaciones nuevas que estoy viviendo. De un momento a otro tocan mi puerta haciéndome frenar en seco… "hija llegamos, tu amiga Juliana llegó también, baja para que la atiendas". Escucho a mi tía y reaccioné por lo que había hecho y, ahora me siento fatal.
Enttré al baño y me di una ducha rápida de la parte de abajo de mi cuerpo tratando de quitar todo rastro de aquella escena, me coloque un pantalón y baje, allí estaba Juliana hablando con Zoe al parecer mi hermanita esta pidiendo consejos, finjo tener tos para llamar su atención, las dos me miran pero cuando Juliana nota mi rostro inmediatamente se acerca y me abraza "¿estás bien?" me dice al oido. Subimos a mi cuarto quedando en bajar a cenar, y sin demorarnos para que mi tía no sospechara
- Emma, te conozco perfectamente y sé que algo sucede contigo hoy.– Frunce el ceño al mirarme.
– Debo internarme, debo vivir en el convento, Juli creo que internarme es la mejor solución, no puedo seguir yendo al hospital, apartir de mañana iré a vivir al convento y no salir de ahí hasta que cumpla unos cincuenta años…– veo como Juliana abre los ojos y toca su rostro, quizá la sorprendí mucho.
– Eh ok, y puedo saber porqué, es que no es normal que tú digas eso, tu vocación es ser enfermera aparte de lo otro que escogiste o que escogieron por ti. No creo que tanto esfuerzo para conseguir tu trabajo en el hospital lo quieras hechar para atrás. – Se sienta a mi lado tocando me el brazo.
– Uff, me equivoqué amiga, me equivoqué… estoy pecando, me equivoqué, no soy digna de hacer lo que estoy haciendo, ni llevar la túnica – se me mojan los ojos, creo que estoy entrando en crisis.
– Definitivamente no comprendo que sucede y si no me lo cuentas no podré ayudarte de ninguna forma. –
– ¡Ay, estoy avergonzada! acabo de masturbarme pensando en el doctor White y Ethan…– me tapó los ojos tratando de calmar mi vergüenza y para no ver la cara de Juliana, solo escuchó su risa.
– Emma, sabía que caerías amiga tú eres joven sólo probaste a el patético de Ethan una vez y por eso no puedes privarte del mundo maravilloso que es el sexo. – comienza a hablar con una sonrisa.
– ¿Juli sabes qué es lo peor? le cuestionó y ella negó con su cabeza, hoy sin querer toque el pene de Ethan, y eso fue lo que más me hizo fantasear con Martín, entiéndelo no estoy bien. – Solo puedo oir como Juliana se ríe.
– Yo pienso que eso es una señal para que te des cuenta que debes pensar bien lo que vas a hacer tú y tu futuro… pero ¿cuéntame quién está mejor? –¡Ay no digas eso! Le digo apenada.
Ella baja a la cocina ya que mi tía nos llamó, y me quedo pensando en todo y honestamente estoy muy confundida, nunca me había pasado eso.