Capitulo 9 : Siguiendo al corazon

1697 Words
FEDERICO Mis hijos… les enseñe bien, los miro desde lejos como hablan, como se entienden tan bien. Cuando me enteré que Luisa estaba embarazada de ellos realmente fui el hombre más feliz, la llegada de un hijo cambia todo pero para mí fortuna a mi me había tocado por partida doble. Cuando llegaron a este mundo, no puedo describir la emoción de tenerlos en mis brazos, cuando me dijeron papá por primera vez, las travesuras de niños y también después vinieron las de grandes y ahora los observó, no puedo sentirme más orgulloso de ellos. Son la nueva generación de Velger. Conversan despreocupados porque saben que todo está bien, porque les inculque que el trabajo está hecho cuando se llega a la perfección. Por eso nos hemos mantenido tantos años en la cima. Ignacio, a pesar de ser el más pícaro de los dos es muy responsable, sumando que tiene a Isabella a su lado, una chica que quiero como a mi hija, digna de llevar nuestro apellido. Ella sin duda será un pilar en los días de tormento de mi hijo. En estos momentos la que me preocupa es Emilia, es demasiado ingenua, tiene carácter para llevar su profesión adelante pero es demasiado ingenua en temas relacionados al amor y me angustia que caiga en las redes de alguien que no la merezca o solo la quiera por su posición en la empresa. Y ahí entra Aníbal, un gran empleado, si, pero también puedo considerarlo un gran depredador, aprende demasiado rápido. El sabe cada movimiento de la empresa pero no puede hacer nada sin mi consentimiento. Cuando lo miro solo veo ansias de poder. Él no es el indicado, de eso estoy seguro. Aún que me traten de ocultar las cosas he recorrido la vida y se que hay algo que ocultan, se que mi hija está deslumbrada por una fachada que no es la verdadera. - Escondido en este rincón, pareces un lobo al asecho. – escucho su dulce voz a mis espaldas. La miro rápido - no estoy al asecho de nadie, solo estoy observando. - Acabas de romper mi fantasía de vestirme de Caperucita está noche. Sin mi lobo no sería lo mismo – habla abrazándome por la espalda. Mi mente me juega una mala pasada imaginándola en lencería roja. - ¿Que observas? – cambia de tema posándose a mi lado. - A mis hijos. - Bonita creación, son iguales a ti. - Son especiales, ya lo entenderás cuando seas madre. - No lo creo, no voy a tener hijos. – responde firme. Volteo mi vista a ella - ¿Porque no? Eres joven, bonita, dulce, apasionada, cualquier hombre se enamoraría de ti y estoy seguro que después de eso el siguiente paso es formar una familia. No te prives de eso Ana. Me mira firme - Con el único que formaría una familia es con el hombre que amo. Pero el sentimiento no es mutuo, debo ser solo su compañía en algunas noches y lo acepto porque soy tan estúpida que acepto solo esos instantes de amor. – Puedo notar como sus ojos se vuelven un poco cristalinos, sabe que lo noté porqué baja la mirada para que no la vea más mientras da la vuelta para comenzar a caminar, se que en estos momentos ya tiene lágrimas en sus ojos. No la dejo que avance demasiado cuando le tomo la mano y la traigo junto a mi, atrás de uno de los grandes pilares que decoran este salón. - Mírame a los ojos, - le ordeno. Ella no me hace caso y sigue mirando hacia el suelo. La tomo de la barbilla para levantar su rostro - Por favor mi Diosa solo mírame – cuando logro que Levante el rostro es tal cual pensé, tiene los ojos llenos de lágrimas que se, no quiere derramar. - Eres una bella mujer, inteligente, alegre, sensible, con un corazón único. Ana, no quiero que vuelvas a decir que eres estúpida, porque eso está muy lejos de la realidad.- hablo firme. - Pero eso no es suficiente, ¿verdad?. Puedo ser la mejor mujer pero a pesar de eso no estarías a mi lado. - Hermosa, eres perfecta, pero tienes tanto por recorrer, tanto por vivir. Necesitas un compañero Ana y ese no soy yo, no lo soy porque yo ya viví todas las experiencias que la vida puso frente a mi. - Una forma muy educada de decirme niña estúpida. – ríe sarcásticamente. Se forma un pequeño silencio, hasta que ella vuelve hablar. - No se qué decir para poder romper con tus temores Federico.- Toma mi mano y la lleva a su pecho. - Este tonto corazón late y vive por ti, no se qué es lo que te imaginas que necesito, no lo entiendo. Sabes algo? – continúa - desde hace un tiempo me he dado cuenta que no debo mendigar por amor, no solo es sexo, lo nuestro va más allá Federico, pero no voy a estar toda la vida en las sombras porque es verdad, no me lo merezco. -Ana… -Aun no termino, esta noche, después que termine esta fiesta me voy a París por mi trabajo y sabes algo? si te voy hacer caso por primera vez. Voy a buscar a un apuesto Francés que me haga olvidar que existes. Que borre de mi piel a Federico Velger. No dice más, me dedica una última mirada para girar e irse. ~vas a permitir que otro toque lo que es nuestro~ - la voz de mi conciencia ~en serio la vas a dejar ir~? - es lo que quería maldita sea, debo estar contento, ¿No?. ~ no vas a estar contento porque la amas y la quieres para ti, es nuestra~ Salgo de mis pensamientos cuando me llaman porque debo dar un discurso. Subo al escenario y por primera ves no se qué hacer, no tengo la mente en este discurso, solo puedo pensar en Ana, ella no me puede dejar. Me posiciono frente al micrófono y sonrió. - Les doy la bienvenida a todos, que hermoso es poder compartir con ustedes todos lo proyectos que logramos concretar y sobre todo estar hoy aquí festejando, brindando porque hoy se ha culminado uno más. Estoy orgulloso del resultado obtenido, felicitaciones a todos los empleados que han participado para poder concluir este trabajo. – Continuo - Esta noche es especial, principalmente por qué debo reconocer los esfuerzos de mis dos hijos acá presentes, son los responsables al cien por ciento de esta obra. Brindo por ti Ignacio- levantó mi copa.- Excelencia como siempre hijo Señores y señoras los dejo con mi hija, que es la creadora de esta obra maestra. – sonrió hacia Emilia para que se acerque mientras los aplausos resuenan en el recinto. Cedo el lugar a mi hija mientras me posiciono a un lado del escenario, solo tengo una cosa en mente así que le hago una seña a Arturo el jefe de seguridad, se acerca a mi y le doy indicaciones al oído. Mi hija termina con su discurso, solo puedo admirarla mientras aplauden y comienzan a acercarse para saludar. Mi hija está abrazada con Ana, esta última le dedica una sonrisa para después girar y marcharse. Mentiría si digo que mi corazón no está latiendo rápido, apresurado trato de llegar a ella pero se interponen en mi camino algunos empresarios y los debo atender. ANA Hoy no fue una linda noche cuando llego a mi departamento, necesito un baño rápido y relajarme porque me espera un viaje y largos días de trabajo. Debo comprar las mejores telas para mi nueva colección " Amor en las Sombras". Todas las prendas son en colores azules, negros, esmeralda, petróleo. Tal cual lo dice el nombre de la nueva colección, todos los colores elegidos tienen relación con las sombras de la noche, como mi amor por el que solo brilla en la oscuridad de la noche cuando nadie nos ve. Quedé como una ridícula hoy al amenazarlo que me Iba a buscar un francés, no podría hacer eso. ¿Que quería lograr?, Por Dios es Federico, él no reacciona ante nadie. Me baño, me visto con ropa cómoda, tomo mí maleta y me voy. Mí amiga me insistió para que viaje en el avión privado de su familia, según ella para que vaya más cómoda. Cuando llego a la pista ya está todo preparado, hay varias camionetas que son de la seguridad. Arturo el jefe de seguridad se acerca a mí, - Señorita Ana, deme su maleta, la ayudaré con eso, usted puede ir abordando ya esta todo preparado. Subo las escaleras con un poco de desgano, sumemos que siempre me ha dado miedo viajar en avión pero con el tiempo me tuve que acostumbrar. La azafata llega a mí y me pregunta si quiero algo de beber,- Solo agua por favor.- respondo amable. Me he tomado un calmante para soportar el viaje, no es prudente beber alcohol. El avión despega mientras tanto yo busco mí Tablet comenzando a dibujar, mis diseños son importantes para mí. Siento que se abre la puerta del dormitorio del final, pero no le doy importancia, constantemente las azafatas cambian accesorios en el dormitorio por lo tanto yo necesito despejarme y olvidar que estoy encerrada en un avión. Sigo dibujando mis trazos cuando siento como alguien se sienta junto a mí. - Ese vestido en color petróleo quedaría más que hermoso en tu piel. Me giro lentamente, porque no puedo creer quien es la persona que está hablando. - ¿Federico? – digo con sorpresa. - Quien más? - Sonríe. - mí Diosa, no se a donde nos lleve esto, pero no puedo permitir que ningún francesito ponga sus sucias manos en lo que es mío. No sé que decir. Solo sale de mí una sonrisa. - Estoy esperando mí beso, no sabes cuánto lo anhelo.- habla con su voz tan ronca y sensual. - Que quiere decir esto? – pregunto aún con mi sonrisa boba. - Quiere decir que necesito que me ayudes, estoy cargado de inseguridades. Pero si , quiero intentarlo, vamos despacio. Ana quiero que el mundo sepa que eres mía.
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