Me quedo en silencio por un instante, procesando todo lo que Rose acaba de confesar. —¿Qué secreto, Rose? —pregunto con seriedad.l una vez más. Ella traga saliva, baja la mirada y, después de un largo silencio, responde: —Cuando estaba en la universidad… fui víctima de un abuso. Mi respiración se detiene por completo. —¿Qué?— Es lo único que se me ocurre responder. —Nunca quise que lo supieras —continúa con la voz entrecortada—. Me sentía avergonzada, sucia… Y Tom lo descubrió. Aprovechó eso para obligarme a estar con él. Me chantajeó con contarlo, con hacer que todos lo supieran… No podía permitirlo, así que me fui. Aprieto los puños, sintiendo un enojo inevitable recorrer mi cuerpo. —Debiste decírmelo —le digo con verdad—. Nos habríamos ahorrado todo este dolor, porque yo solo te

