Capitulo 13

1241 Words
—Quizás tengas razón —dijo Jimin, desviando la mirada hacia el cielo estrellado, sus ojos brillando con un matiz de vulnerabilidad que Alice rara vez veía en él. El silencio entre ellos se hizo más profundo, pero no incómodo. Ambos compartían una quietud que les permitía reflexionar sobre lo que habían dicho y lo que quedaba sin decir. La brisa nocturna acariciaba sus rostros, y el sonido lejano de la fiesta parecía cada vez más distante, como si perteneciera a otro mundo. Alice cerró los ojos por un momento, dejando que el cansancio se desvaneciera con el frescor de la noche. Sentía que estaba conociendo a Jimin de una manera más profunda, más allá del lobo protector que siempre había estado a su lado. —Gracias por confiar en mí, Jimin —murmuró Alice, sin abrir los ojos. Él no respondió de inmediato. Cuando lo hizo, su voz fue apenas un susurro. —Eres de las pocas personas en las que siento que puedo hacerlo. El corazón de Alice dio un vuelco ante esas palabras. Había algo en esa confesión, en la franqueza de Jimin, que la hacía sentir más conectada a él de lo que hubiera imaginado. Ambos se quedaron tumbados en la hierba, en silencio, observando cómo las estrellas brillaban intensamente sobre ellos, mientras la luna los bañaba con su luz plateada. Una conexión silenciosa, pero palpable, se forjaba entre ellos, más allá de las palabras, más allá de los gestos. Jimin rompió el silencio una vez más, su voz suave pero decidida. —No importa lo que pase, Alice, siempre estaré aquí para ti. —Lo sé —respondió Alice en voz baja—. Y yo estaré aquí para ti… Quiero pensar que las bebidas que has tomado no tienen nada que ver. Alice abrió los ojos y lo miró, sus ojos encontrándose bajo la luz de la luna. Jimin se volvió a sentar para observarla mejor y en ese momento, supo que no era solo una promesa vacía, sino algo más profundo, algo que iba más allá de lo que cualquiera de los dos podría haber anticipado. —Tengo más aguante del que crees, esto para mí no es mucho. Aún estoy muy cuerdo—Le aseguró —Deberíamos de regresar a la fiesta, ya se terminó mi bebida. —dijo mirando la copa vacía que tenía a su lado. —Me parece bien, me siento más descansado, pero seré honesto contigo. — Acercándose un poco más a Alice hasta detenerse a unos pocos centímetros de ella. —Uf, espero que sea de manera positiva. — rio nerviosa por la cercanía, bajando su mirada. —Quiero besarte... Lo he querido desde la primera vez que fuimos a cenar juntos y hasta ahora se ha vuelto casi insoportable. Alice admiraba su honestidad y quería responderle de la misma manera pero, sabía que el alcohol estaba corriendo por las venas de ambos. —¿Estás seguro?, porque yo creo que hay muchas en la manada que estarían más que encantadas de pasar un rato contigo. —No estamos hablando de eso, si te lo digo a ti es porque sólo contigo me interesa estar. . Alice Relamió sus labios un par de veces tratando de encontrar la respuesta correcta. Quería lo mismo que él, pero sabía que las cosas podrían salir mal, tenía miedo de pagar el precio de su indiferencia por aceptar cumplir sus deseos. —Oh, linda—Jimin susurró —tus ojos me están volviendo loco, recházame ahora antes de desearte aún más. Gracias al alcohol en su sistema Alice logro asentir de manera tímida, con sus mejillas sonrojadas. Jimin se acercó a ella hasta que sus rodillas tocaron las de Alice, una de sus manos de Jimin subió por el brazo desnudo de Alice hasta llegar a su mejilla. Ambos se inclinamos hacia adelante logrando que sus labios se tocaran. Fue un contacto de no más de cinco segundos, cuando Alice se separó de él y fue testigo de cómo los lindos ojos de Jimin se abrían nuevamente, pero esta vez había un color azul profundo en ellos y casi n***o. La segunda vez que sus labios se juntaron fue de manera más intensa que la primera, sus labios se movían en total precisión. Podrían estar así toda la vida de no ser por la incómoda posición en la que estaban. La espalda de Alice comenzaba a doler y la de Jimin también separándose así nuevamente. —Deja resuelvo esto — susurró Jimin levantándose de su lugar para caminar un par de metros y finalmente sentarse a la parte de un árbol donde el trocó le sirvió para apoyar su espalda. Alice sin quitar la vista de él, lo observo desabrocharse el saco y dejar a plena vista su trabajado abdomen. Levantándose Alice de su sitio, camino hacia Jimin sin dudarlo ni un momento, se acomodó en su regazo, colocando con cuidado sus piernas a cada lado de su cuerpo, siento la calidez de las manos de Jimin traspasar la tela de su vestido cuando la tomó de la cintura para acomodarla de manera estratégica sobre aquella parte de su pantalón que comenzaba a notarse más ajustada. En esta ocasión se dieron la libertad de besarse sin demasiada modestia. La humedad de sus labios provocaba sonidos que cualquiera podría escuchar dentro del silencioso bosque, pero eso no les importaba a ninguno de los dos y mucho menos a Alice cuando sus manos se deslizaron sobre los hombros de Jimin buscando deshacerme de ese saco. Las manos de Jimin se pasearon por los muslos de Alice, una vez que su prenda superior estuvo fuera de su cuerpo. Su lengua rozaba su labio inferior tentando a Alice aún más, le encantaba la manera en la que sus labios la reclamaban y su lengua buscaba la suya. Se mantuvieron así por más tiempo del que creían, los labios de Alice comenzaban a doler al igual que sus piernas, quería mantenerse así un poco más, sobre todo al sentir como las manos de Jimin acariciaban sus muslos. El vestido de Alice estaba enrollado hasta llegar al borde de sus muslos y por suerte sus bragas quedaban ocultas. —Ji...jimin—dijo entre besos a lo que él solo respondió apretándola más contra el—tene...tenemos que...irnos—contra su voluntad fue que coloco sus manos en sus hombros desnudos para sepáralo un poco de sus labios y poder hablar mejor. —No creo que noten nuestra ausencia— la voz de Jimin era grave, una razón más para desearlo ahí mismo —Tenemos que despedir a Darian y Liliana, ya casi amanece. Además no pienso hacer nada en medio del bosque. Su respuesta fue depositar un beso en el cuello de Alice, uno lento y ruidoso que la hizo estremecer. —Continuemos más tarde—le pidió Jimin tomándola a Alice de su barbilla para que lo mirara, sonrió y le dio un corto beso antes de tomar su saco y colocárselo. Con ayuda de las manos de Jimin, Alice logro incorporarse y arreglar su vestido. Le fue imposible no acercarse a Jimin y cerrar los botones de su saco mientras él se acomodaba las mangas. —Gracias, pero creo que va a ser muy obvio lo que estábamos haciendo— dijo Jimin acariciando con su pulgar el labio inferior de Alice. —no me molesta que lo sepan, ahora vamos antes que se haga más tarde.
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