Mercedes estaba en la cocina de su restaurante, charlando animadamente con su amiga Sarita mientras revisaban algunas recetas. La atmósfera era relajada y llena de risas, un respiro bienvenido después de los días difíciles que habían pasado. —Entonces, Sarita, ¿qué opinas de esta nueva receta de pastel de tres leches? —preguntó Mercedes, mostrando orgullosa el resultado de su último experimento culinario. —¡Se ve delicioso, Merche! Estoy segura de que sorprenderás a tu doctor —respondió Sarita con una sonrisa—. Pero dime, ¿cómo te sientes con todo lo que ha pasado últimamente? Mercedes suspiró, pero antes de que pudiera responder, escuchó murmullos provenientes del área del comedor. Frunció el ceño y se asomó por la puerta de la cocina para ver qué estaba pasando. Su mirada se endureció

