El archivo del diario La Nación era uno de los más grandes de la Argentina. Tomás había ingresado al estacionamiento saludando al encargado con familiaridad. Si Makena aún dudaba de que trabajaba allí había quedado comprobado que aquello era cierto. Caminaron juntos a una distancia prudencial hasta el edificio y luego de verlo saludar a cada persona que se cruzaba finalmente accedieron a la hemeroteca. -Casi todo está digitalizado desde 1950, me temo que las fechas que buscan aún son manuales.- les advirtió el encargado detrás de sus gafas de lectura. -Bueno investigadora… ¿Estàs lista para mancharte los dedos?- le preguntó Tomás con aquella sonrisa de lado que comenzaba a serle familiar a Makena. -No entiendo.- le respondió ella alzando sus cejas. -Tenemos que revisar los diarios

