Simplemente había pasado más de una semana desde que se fue, hablábamos cada vez menos y la necesidad de oír su voz se hacía más grande cada día,
-Abril- dijo cuando respondí a su llamada
-¿Cómo te encuentras?- pregunte con el fin de saber acerca de el
-Con un mapa, GPS, aveces esto da mi ubicación- dijo, me sacó una pequeña sonrisa
-Sabes a lo que me refiero- dije con la sonrisa aún en la boca
-Algo molesto, todas son feas así que si vienes pensarían que eres una miss universo- dijo
-¿Tu qué piensas de mi?- pregunte, tenía la esperanza que dijera algo lindo, la sonrisa se hacía más grande en mi boca si pensaba en las infinitividades que podría decir
-Que pareces mesera de bar barato- dijo y se me quito de inmediato la sonrisa
-¿Cómo dijiste?- pregunte, no puedo creer que pensé que diría algo romántico
-¿Ahora eres sorda?- pregunto el y se escucho que reía
-No creo que sea gracioso-
-Tu no, pero yo si- dijo, era demasiado arrogante-¿Qué tal va el juego?-
-¿Cuál juego?-
-El tuyo-
-Yo no práctico deportes- dije
-Eso no, el juego de ser idiota-
-No estoy jugando a ser idiota- dije un poco molesta
-¿Entonces eres natural?-, iba a contestar pero se abrió la puerta de mi cuarto
-Te marco después- dije antes de colgar