Arnaldo estaba en su oficina cuando recibió la visita de su primo Sebastián. Este es el hijo de su tío Óscar, a quien el abuelo odia con el alma porque a toda costa quiere adueñarse de la herencia y pretende usar a su hijo para tal fin. Sebastián es un joven explorador y amante de la naturaleza que con esfuerzo propio se está dando a conocer en el mundo. Su padre quiere que por la fuerza le quite el trono de heredero a Arnaldo, sin embargo, a este no le interesa nada de lo que concierne a empresas o números. —Bienvenido, primo. No sabía que estabas de vuelta en el país que te vio nacer. —Saludó Arnaldo al verle entrar en su oficina. —Nadie lo sabe, vine directo a verte. Me di cuenta de que te casaste, j***r, pensé que no pensabas en ese tema y solo te divertirías con las nenas. —Bromeó.

