En realidad, Arnaldo sí tenía trabajo acumulado y salió bastante tarde de la empresa, sin imaginar que afuera sucedería lo imprevisto. Todos los empleados hace rato se habían marchado, solo quedaba él y los guardias de seguridad, uno de ellos se ofreció a traerle su auto, pero él no lo permitió, siempre le ha gustado subir al auto desde el estacionamiento privado. Antes de cerrar la puerta y comenzar a manejar, alguien se acercó hasta él y le propinó un fuerte golpe en la cabeza que lo hizo caer al suelo, varios hombres más se acercaron y con el mismo bate comenzaron a darle golpes en casi todo su cuerpo hasta dejarlo inconsciente, abandonado y tendido en el suelo. No fue hasta que uno de los guardias revisó los monitores como de costumbre y cayó en cuenta de que la cámara que está en el

